El gañote de capriles

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa 
ochocarlos@gmail.com 

 

En las elecciones de octubre de 2012, el Presidente Chávez tuvo que echar el resto para detener el avance de Capriles, que con sus caminatas a todo lo largo y ancho del país, y un mensaje de cambio, despertó a miles del encantamiento que el gañote de Chávez había conquistado con promesas incumplidas y recicladas en 14 años de gobierno, con recursos del estado y medios públicos abusivamente utilizados para mantener su hegemonía comunicacional.

Los seguidores de Chávez y algunos opositores cuestionaban en la campaña pasada que Capriles no hablaba bien, comparándolo con Chávez. En realidad no es que no hablara bien o careciera de discurso, el problema radicaba en que no emocionaba lo suficiente como para contrarrestar el vozarrón y estilo de un orador con las características histriónicas de alguien que cultivó el culto a la personalidad, como nunca ningún otro en la historia de Venezuela.

Henrique CaprilesLos seguidores duros del chavismo y algunos nostálgicos de la oposición que estaban  esperando a alguien con un gañote similar al de Chávez se van a quedar esperando. Nicolás no es Chávez, aunque intente infructuosamente imitarlo, en realidad no puede, no le sale ni parecido, y Capriles por cuenta propia, ha desarrollado un estilo personal para comunicarse, que dista mucho de parecerse a los insultos, amenazas, canciones y anécdotas a las que nos había obligado Chávez a escuchar en sus interminables alocuciones al país.

La muerte de  Chávez ha creado un vacío de gañote, y como todo vacío en física como en política es ocupado por otro, este otro que está emocionando al país llenándolo de esperanza y de futuro es Henrique Capriles.

Yo estoy del lado de los que creen que podemos derrotar electoralmente a Nicolás y a las encuestadoras que le dan ventaja, siempre y cuando la gente salga a votar el 14, la MUD y las organizaciones políticas cuiden los votos en las mesas, y el pueblo se mantenga atento y vigilante en las auditorias.

Las concentraciones impresionantes que se están dando para acompañar al flaco, nos están diciendo que el  gañote de Capriles convence. También que si hay un camino posible de paz y de bienestar para Venezuela. Y lo que es más importante, que Capriles está emocionando al país con sus verdades, sus promesas y su compromiso.

 Salgamos a votar el domingo con esperanza. Tenemos un futuro mejor por delante y esa esperanza nada ni nadie nos la puede arrebatar.

 

 

 

 
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