LA IZQUIERDA BRASILEÑA Y CHAVEZ

 

Paulo Sotero Márquez

Paulo Sotero Márquez

Paulo Sotero Marques

 

La Presidenta brasileña Dilma Rousseff declaró tres días de luto oficial en honor a su colega venezolano Hugo Chávez Frías, cuando éste murió en Caracas después de dos años de batalla pública contra el cáncer. “Reconocemos a un gran dirigente, una irreparable pérdida y sobre todas las cosas un amigo de Brasil, un amigo de las personas brasileñas”, dijo antes de presidir un minuto de silencio en una reunión con dirigentes rurales en Brasilia retransmitida por una televisión nacional.

 

Dilma Rousseff y Lula Da Silva

Dilma Rousseff y Lula Da Silva

Había, aun así, un giro desacostumbrado en la expresión de pésame de Rousseff. “En muchas ocasiones (precisó), el gobierno brasileño no estuvo de acuerdo” con las políticas del dirigente bolivariano. Gente de gobierno dice que esto no fue un comentario extemporáneo, sino una declaración previamente planeada, calibrada para consumo doméstico e internacional.

 

Venezuelan President Hugo Chavez gestureRousseff también puso alguna distancia entre su gobierno y los bolivarianos de Venezuela y sus aliados al regresar a Brasilia antes de la ceremonia oficial de funeral el viernes, esperado por tres docenas de dirigentes, incluyendo al presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, y al de Cuba, Raúl Castro.

 

El predecesor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva, que acompañó a Rousseff al funeral de estado de Chávez en Caracas, matizó sus expresiones de modo parecido en un artículo sobre el dirigente venezolano en el New York Times.

 

Marco Aurelio García

Marco Aurelio García

La relación de Lula con Chávez no fue siempre tan cálida y amistosa en privado como sugerían sus abrazos en público. Se sintió traicionado y ridiculizado en 2006 cuando Chávez planeó con Fidel Castro y Evo Morales la nacionalización de los activos bolivianos de Petrobras, la gigantesca compañía de petróleo y gas controlada por el estado de Brasil pero cotizada en bolsa. En 2010, en una reunión de Unasur en Santiago, llamado a toda prisa para resolver tensiones potencialmente explosivas entre La Paz y los estados de la Amazonía boliviana gobernada por la oposición, Lula enfrentó a Morales en presencia de Chávez, con dos opciones: continuar por el camino bolivariano de confrontación que había llevado a la crisis, o negociar con los gobernadores, como Brasil y otros países vecinos le aconsejaban hacer.

 

En su artículo para el New York Times, Lula elogió “el empuje de Chávez; su creencia profunda en el potencial para la integración de las naciones de Latinoamérica; y su compromiso con las transformaciones sociales necesarias para mejorar la pobreza de su pueblo”. Aun así, el expresidente brasileño, cuyos dos exitosos mandatos ofrecían un camino más moderado y eficaz para el desarrollo, la inclusión social e integración regional que el modelo bolivariano de Chávez, también se refirió a sus diferencias.

 

“No hay que negar que fue una polémica, a menudo polarizadora, figura, una que nunca huyó del debate y para la que ningún tema era tabú”, escribió Lula. “Tengo que admitir que a menudo sentía que hubiera sido más prudente para Chávez no haber dicho todo lo que dijo. Pero ésta era una característica personal que no puede, en absoluto, desacreditar sus cualidades. Uno también podría discrepar con la ideología de Chávez, y un estilo político que sus críticos vieron como autocrático. No facilitó las opciones políticas y él nunca flaqueó en sus decisiones.”

 

El Hospital Sirio-libanés de São Paulo

El Hospital Sirio-libanés de São Paulo

Más significativamente, Lula le quitó importancia a la duración del impacto de Chávez y destacó el vacío institucional dejado por la muerte del egocéntrico líder bolivariano. “Se necesitará un trabajo más profundo para saber si el legado de Chávez en el reino de las ideas se convertirá en una realidad en el complicado mundo de la política, donde las ideas son debatidas y refutadas”, afirma Lula. “Un mundo sin él requerirá otros dirigentes para demostrar el esfuerzo y la fuerza de lo que hizo de manera que sus sueños no sean recordados sólo sobre el papel.”

 

Para el ex presidente brasileño, cuyo propio legado depende de los esfuerzos de su sucesora para revivir una economía estancada y preservar la estabilidad conseguida por su predecesor, Fernando Henrique Cardoso, “los seguidores de Chávez en Venezuela tienen mucho trabajo por delante para construir y fortalecer las instituciones democráticas”. Para mantener el legado de Chávez, escribe Lula, “tendrán que ayudar a hacer el sistema político más orgánico y transparente; para hacer la participación política más accesible; para relanzar el diálogo con partidos de oposición; y para fortalecer sindicatos y grupos de sociedad civil. La unidad venezolana, y la supervivencia de los logros obtenidos por Chávez, requerirán esto.”

 

El fracaso en estas acciones traería inestabilidad a Venezuela y sus vecinos. El evitarlo es algo en lo que Rousseff querrá trabajar con los sucesores de Chávez. Estos eran uno de los objetivos que tuvo la inusual referencia a los desacuerdos incluida en su declaración de pésame.

 

Fidel Castro - Evo Morales

Fidel Castro – Evo Morales

Un tema en el que Brasil discrepó fuertemente con Chávez fue la negativa de Caracas para cumplir con el 40 por ciento de la inversión que le correspondía a su participación en la construcción conjunta de una gran refinería de Petrobras y PDVSA (la compañía de petróleo de Venezuela) según lo acordado, en el estado brasileño de Pernambuco a mediados del 2.000.

 

Como ministra de minas y energía y jefe del gabinete de Lula, Rousseff se enfrentó repetidamente con las frustraciones de la refinería Abreu e Lima, llamada así por un general brasileño de Pernambuco que luchó junto a Simón Bolívar en las guerras de independencia de Venezuela y Colombia. Estimada inicialmente como una inversión de 2.300 millones de dólares, la supuestamente refinería binacional se ha convertido en un dolor de cabeza para Brasil.

 

El proyecto costará al menos cinco veces más que la inversión inicial estimada, con Petrobras aguantando el coste en soledad para evitar más retrasos en el aún incompleto proyecto. Según informes de medios de comunicación, PDVSA ofreció recientemente pagar su parte en petróleo, lo cual no ayuda a la liquidez de Petrobras. Brasilia rechazó la propuesta, insistiendo en que prefiere recibir el dinero.

 

Otra probable audiencia para los comentarios de Rousseff es la oposición venezolana, que se ha formado una opinión negativa sobre Brasil debido a las expresiones públicas de Lula de simpatía al régimen bolivariano y al silencio de Brasilia sobre ataques a los adversarios y medios de comunicación no alineados con Caracas. Con más de 5.000 millones de dólares de negocio en juego de compañías brasileñas en un país que enfrenta las incertidumbres del chavismo sin Chávez, Rousseff está ciertamente interesada en ampliar las conexiones de Brasil con la sociedad venezolana.

 

Según informes de prensa, en enero, Rousseff reprendió a Marco Aurelio Garcia, su consejero de seguridad nacional y simpatizante de Chávez, por hacer declaraciones públicas sobre cómo los venezolanos tendrían que interpretar su constitución respecto al proceso de sucesión en Caracas.

 

Venezuelan President Hugo Chavez gestureElla es también consciente de que la mayoría de brasileños no comparten el afecto mantenido por los militantes del Partido de los Trabajadores y otros de la izquierda por el último dirigente venezolano. Durante su largo mandato en Caracas, Chávez fue bastante impopular en Brasil y era una fuente constante de preocupación para los gobiernos de Cardoso y Lula. Durante el último, Chávez fue un tema de burla puertas adentro entre el entorno de Lula por sus constantes esfuerzos por eclipsar al superstar presidente brasileño, que disfrutaba de una reputación internacional favorable.

 

En una reveladora declaración llena de pragmatismo, en su viaje a Caracas, Rousseff y Lula, ambos supervivientes de cáncer, lamentaron la negativa de Chávez a la oferta de Brasil de tratamiento en el Hospital Sirio-libanés de São Paulo, donde tan exitosamente fueron tratados ellos. Según el reportero Leonencio Nossa, del diario Estado de Sao Paulo, Rousseff, Lula y miembros influyentes del Partido de los Trabajadores creen que al optar por ser tratado en Cuba, “Chávez tomó una decisión ideológica y política” que puede haber acortado su vida.

 

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