¡Agarra tu socialismo pues!

Thays Peñalver

Thays Peñalver

Thays Peñalver
tpenalver@me.com
@thayspenalver

 

La marcha de Capriles me llenó de energía renovadora, la oposición junta es en sí misma una celebración a la buena vibra, en la que solo se respira futuro, prosperidad y libertad. Independientemente de lo que pase el 14, hay una Venezuela que sonríe liberada y hay otra que no. Porque aunque se piense otra cosa, la Revolución está secuestrada y no manda su liderazgo. Maduro y su combo no saben, que es lo mismo que le pasó a Acción Democrática en su momento, cuando surgió aquel fenómeno masivo en que los accióndemocratistas, fueron secuestrados por millones de “adecos”, que nadie sabe de dónde salieron de pronto y que se fueron cuando se acabó el billete.

Hay 2 cuentos de Chávez, que definen perfectamente ese secuestro. El primero, es que siendo capitán llegó un amigo que tenía un tractor “una tierrita, una casita, una mujer y cinco muchachos”.  Su amigo pidió un crédito para sembrar maíz, poniendo como garantía sus bienes y recogió una excelente cosecha. Alquiló cuatro camiones y prometió pagar al venderla. Llevó los camiones a los silos de La Veguita, gerenciados por grandes empresas y corruptos de entonces: “Pasaron un bojote de días y cuando van a pesarle el maíz le dijeron: No chico, ese maíz está muy húmedo, hay que descontarle. El hombre quedó endeudado, porque la mitad no le alcanzaba ni para pagarle al banco, ni los camiones, ni el abono ni nada y el banco le quitó todo, quedó en la calle. ¡Agarra tu neoliberalismo pues!”. (Aló Presidente # 333). Exclamó entre grandes aplausos, ignorando que aquella espera era para el secado y que ese silo respondía al sistema nacional de crédito agrario, o sea fue el Estado el que le prestó el billete.

Aló Presidente No. 333

Aló Presidente No. 333

Y llegó el socialismo del siglo XXI y su: “amigo recibió un tractor”, “la Revolución le prestó un tractor. Entonces lo veo a él por allá en un alboroto y le doy un abrazo: ¡Ey! ¿Cómo estás tú, cómo te va, cómo está tu mujer, tus hijos? Entonces él muy alegre me dice: “Hugo no ya yo… te doy las gracias”. ¿Por qué? “No ya yo me arreglé” ¿Ya yo me arreglé, qué es eso, qué significa? “Bueno, el tractor que me prestaste…”.

“Yo no se lo presté, se lo prestó el Gobierno Revolucionario”, ahí lo agarré por el hombro y le dije: -¿Qué es lo que has hecho con el tractor, cuántas hectáreas has sembrado?- “No yo ahora no siembro, chico, no, yo ahora lo que hago es alquilar el tractor y me he ganado ya como 20 millones, compré una casa nueva, ahora soy rico…”. ¿Cómo tú vas a hacer eso? (Discurso del 17/08/06). El amigo no solo era rico, sino que se había “arreglado” y hasta dejó a la mujer y a los 5 muchachos. Exclamó esta vez, entre quienes se reían de aquella desgracia e ignoraban que la revolución con los precios regulados a quienes estaba destruyendo, era nada menos que al pequeño productor.

yate

 

El segundo gran cuento ocurre al cumplirse 10 años de Revolución. Cuando Chávez se da cuenta de quiénes son muchos de “sus seguidores”, exclamó con una enorme furia: “Yo no me calo más eso compadre. Muchos de los que recibieron vivienda, terminaron vendiéndola por el doble. Por el doble y hasta el triple”. Y comenzó a echar cuentos de aquel que había recibido una casa o un carro. Como el joven: “al que se le asignó un vehículo ¡muy barato! y resulta que el caballerito lo vendió” al doble, les dije: “Quítenselo”. O el de señoras que alquilaban a sus hijos a otras y armaron una inmensa mafia para que fueran a Miraflores y Chávez las viera con una muchachera y “lágrimas, tirándose” al suelo y les dieran una casa (AP#229).

En su cruzada libertadora no se dio nunca cuenta que en realidad terminó salvando a la oposición, cuando se llevó a los millones de falsos adecos y copeyanos. Porque muchos de los que se fueron con él (hay una minoría creyente), sencillamente cambiaron sus banderitas y franelitas blancas y verdes por unas rojas y una boina. Por eso los sucesos de Morrocoy no son tan increíbles, como las columnas de yates que no cabían en el cayo y en el de al lado y en el de más allá. Mientras miles en tierra y en el agua, no solo veían el despliegue de aquellos yates sino que se decían: ¿aquel no es fulanito?, ¿esa no es zutanita? Aquellos que siempre saludaban y que hasta hace poco, llegaban juntos en peñero, con su cavita.

capriles

¿Cómo va a explicar Giordani o Maduro el socialismo a esa mayoría?, ¿creen ellos que por arte de magia van a cambiar esa mentalidad? La verdadera maldición, es que Chávez creó un enorme movimiento con esos “falsos adecos y copeyanos” y por eso es que luego de 14 años, los encargados de repetir el mensaje revolucionario están bailando desnudos sobre un yate y todo el mundo sabe que a estas alturas, pegándose a la Revolución pueden terminar como el amigo de Chávez (arreglarse) o dejar a la mujer, a los hijos y hacerse rico porque el modelo funciona, es decir a ese: “No le quité el tractor de bromita”. (AP #206).

¡Agarra tu socialismo pues!” porque en la oposición, sin esa mala vibra, nos declaramos alegres y sobre todo libres.

 

 

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