China le cambia el guion a Brad Pitt

315 worldwar zLa censura manda el origen de la plaga zombi de ‘World War Z’ a Moscú

Rocío Ayuso

Brad Pitt será la estrella más sexy de Hollywood y Robert Downey Jr., la más taquillera. Como sagas, pocas tan populares como la de James Bond. Y si hablamos de películas, Titanic sigue siendo el drama más visto de todos los tiempos. Pero todos tienen un punto en común: cuando se trata de conquistar el mercado chino, son los primeros en bajarse los pantalones. Ahora el turno le tocó a World War Z, el filme de Pitt en que los zombis son la última plaga mundial. El problema es que en la versión original, la epidemia se origina en China y a los censores de ese país les da igual que se haya rodado en cuatro países con un presupuesto de 190 millones de euros. Ellos simplemente no admiten su estreno si el detalle no es cambiado.

¿El resultado? Si uno ve la película en Europa o EEUU, el centro de la plaga sigue estando en el gigante asiático. Pero en China mostrarán a Brad Pitt interpretando al mismo emisario de la ONU a la búsqueda del primer foco de infección, pero encontrando su origen en Moscú y ayudado en su descubrimiento por un científico chino. Y es que da igual el número de muertos o la violencia que contenga la cinta. Lo que importa es que los chinos den una buena imagen, ya que se espera que en 2020 el público chino supere al estadounidense en visitas al cine.

Pasó igual con el reestreno de Titanic en 3D, que llegó a China censurado y sin desnudo de Kate Winslet. También en ese país, Men in Black 3 recortó el metraje en 13 minutos para eliminar una secuencia en el Chinatown neoyorquino. En Skyfall hubo que borrar el tiro que mataba a un guarda oriental y el próximo estreno de Iron Man 3 suavizará los orígenes chinos de su malvado, llamado Mandarín, a la vez que incluirá escenas solo para este mercado rodadas con Fan Bingbing, la actriz más popular del cine asiático.

World-War-Z-Poster-EditedAunque el número de películas extranjeras que el Gobierno chino autoriza anualmente en sus pantallas se ha triplicado desde que abrió sus puertas al cine internacional en 1994, la cifra sigue siendo escasa. En total, son 34 los estrenos autorizados (14 de ellos en Imax o 3D) de las cerca de cuatrocientas cintas que Hollywood produce anualmente. De ahí que las grandes producciones lo hagan todo con tal de tener un hueco en este numeroso mercado.

¿Qué más da que en el último Karate Kid los niños chinos no sean tan malos como en su versión occidental gracias a un tijeretazo de 12 minutos? ¿O que los invasores del remake de Amanecer Rojo ya no sean chinos como en el original sino norcoreanos? En Hollywood ya no mandan los productores, los estudios o las estrellas. Los directores tampoco tienen la última palabra. Con un mercado que el pasado año se dejó más de 2.000 millones de euros en la taquilla, el público chino es el que corta el bacalao. Como recordaba estos días un observador de Hollywood, cuando uno hace una película de zombis que se comen el mundo con una de las estrellas más populares de Hollywood y con un presupuesto estratosférico, lo que quiere es vender entradas. Y los cambios para el mercado chino son pecata minuta comparados con la posibilidad de conquistar la que en breve será la audiencia más numerosa del mundo.

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