El tesoro que robaron los nazis en la Segunda Guerra Mundial

Las tropas estadounidenses recuperaron varias obras de arte muy valiosas durante la ocupación de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

Las tropas estadounidenses recuperaron varias obras de arte muy valiosas durante la ocupación de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

Los gobiernos de Francia y Alemania encabezan una iniciativa para regresar a sus dueños valiosas obras de arte robadas por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Así avanza el proceso.

 

Semana.es

Aunque el saqueo de arte más grande de la historia ocurrió hace más de 70 años, todavía sigue siendo noticia. El mes pasado el gobierno francés devolvió siete valiosísimas piezas robadas durante la ocupación nazi a las familias Seldorff y Wiener, herederas de los propietarios originales. Así mismo, la familia Stern —víctima de otro saqueo— recibió hace algunas semanas el cuadro Virgen con niño de Robert Campin, que permaneció por décadas en la colección del museo de Stuttgart.    

Si bien la cifra total no se sabrá nunca, la Comisión para el Arte Incautado en Europa calcula que, durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen alemán despojó a la comunidad judía europea de más de 600.000 obras y objetos de un valor incalculable. Trabajos de Van Eyck, Goya, Velázquez, Rembrandt, Picasso, Cézanne, Matisse, Renoir y Monet, por solo mencionar algunos, salieron de hogares judíos a la fuerza y  fueron esparcidos por el mundo. Algunas de estas piezas resultaron destruidas, pero la mayoría empezaron a cambiar de dueños y terminaron en colecciones privadas, galerías o bodegas de museos.

Retrato del doctor Gachet, de Vincent Van Gogh

Retrato del doctor Gachet, de Vincent Van Gogh

El proceso de restitución comenzó mucho después, en los años noventa. Entonces, varios investigadores e historiadores del arte empezaron a denunciar y a presionar a los gobiernos para que buscaran a los dueños originales. Uno de ellos fue Héctor Feliciano, periodista y escritor puertorriqueño, quien publicó en 2005 El museo perdido. Feliciano le contó a SEMANA, desde su casa en Nueva York, que gracias a su libro se encontraron unas 2.000 piezas, pero que aún falta mucho por recuperar.  

La principal dificultad es rastrear estos tesoros. “Los nazis fueron muy rigurosos y clasificaron todas las obras en varios archivos, lo que facilita la titánica tarea”, dijo Feliciano. 

El cuidadoso inventario que tenía el ERR (Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg),  agencia encargada de confiscar los bienes a los judíos en los territorios ocupados por Alemania, ha sido clave para ubicar las piezas, que eran catalogadas, descritas, inventariadas, fotografiadas y enviadas a Berlín. Estas fichas se encuentran actualmente en tres centros: la cancillería francesa, los archivos nacionales de Estados Unidos y los archivos federales alemanes.  

“Pero comprobar la posesión de una obra de arte cuando ha pasado tantos años, no es nada fácil. Se necesitan pruebas jurídicas, testamentos, recibos de compra, fotografías, inscripciones o sellos en el reverso del cuadro”, dice Feliciano. El proceso de ubicación de las obras es continuo. 

Bases de datos como Site Rose-Valland Musées Nationaux Récupération, de los Museos Nacionales franceses, Lost Art Internet Database, del gobierno alemán y UK Museums Provenance Research for the Period 1933-1945, del Reino Unido, facilitan la ubicación. En ellas se pueden hacer búsquedas por autor, tipología del documento, título, localización actual y presenta una descripción profunda de cualquier detalle (inscripción, sello, firma) que facilite la identificación.

Se calcula que han regresado a sus legítimos dueños unas 26.000 piezas robadas en Francia y existen  centenares de litigios en  Suiza, Austria, Reino Unido, Holanda y  Estados Unidos. Esos países a su vez han abierto comisiones nacionales sobre el expolio y desclasifican documentos. 

Muchas de estas restituciones se han dado gracias a que las propias familias han instaurado demandas. “Las víctimas o sus herederos han reclamado sus derechos de propiedad,  para exigir  la  devolución de las obras y en algunos casos indemnizaciones justas”, le dijo a SEMANA Hilda Demner, de la Confederación de Comunidades Judías en Colombia. 

Madonna de Brujas, de Miguel Ángel

Madonna de Brujas, de Miguel Ángel

Aun cuando los bienes expropiados a las víctimas del nazismo deben ser devueltos a sus propietarios o descendientes como lo establece la Declaración de Washington, firmada en 1998 por más de 40 Estados, no todos los países ni museos han optado por esta posición. “Los gobiernos de algunos países europeos lo están haciendo más por presión que por convicción. Muchas veces hacen las devoluciones después de procesos legales de varios años, que intentan retrasar la entrega”, explica Feliciano.  

Un artículo publicado a principios de marzo en Der Spiegel afirma que 2.000 obras de arte, repartidas entre 111 museos de todo el país, pasaron a formar parte del patrimonio de la República Federal Alemana una vez terminada la guerra. España tampoco ha actuado enérgicamente frente al tema.

Anne Webber, presidenta de la Comisión para el Arte Incautado en Europa,  explica que solo en la colección del Museo Thyssen aparecen hasta 218 obras de arte ensombrecidas. “Francia no investiga, pero devuelve. Holanda y Alemania ahora investigan y devuelven. Reino Unido investiga, pero, de momento no devuelve. En la cola de este ‘ranking’ están España e Italia que no investigan ni devuelven”, dijo hace poco Webber a los medios. De la buena voluntad de cada país depende que este gran delito histórico sea reparado.

 
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