Luis Suárez es un canibal reincidente

316 Luis-Suarez-pa_2866245Víctor Pérez Marchello

El delantero urugayo, un imán para todo tipo de polémicas, vuelve a dejar patente su incapacidad de controlar sus nervios

 

Héroe y villano de Anfield al mismo tiempo, indudable su talento como futbolista, parece infinita la capacidad de Luis Suárez para quedar atrapado en todo tipo de embrollos que le colocan un inmenso interrogante a largo plazo. El uruguayo es un delantero hábil, feroz, con un enorme olfato goleador pero, a la vez, es un tipo inestable que reincide como caníbal sobre la hierba.

«Sé que tomé una decisión equivocada. En esos momentos tu corazón va muy rápido y a veces no sabes lo que estás haciendo. Lo siento mucho, soy muy crítico conmigo. Yo no soy así. Desde ahora, tendré que trabajar más duro». Las disculpas no se corresponden con el mordisco de Luis Suárez a Branislav Ivanovic, sino con el otro mordisco que el uruguayó pegó a Otman Bakkal cuando jugaba en el Ajax. Tres años después, queda claro que Luis Suárez todavía no ha aprendido a controlar a Luis Suárez.

El «caníbal del Ajax» reincidió en Anfield durante el partido de la Premier League contra el Chelsea. Y ha vuelto a mostrar arrepentimiento. «He hablado con Ivanovic por teléfono para disculparme directamente. Gracias por aceptar. Me disculpo con mi entrenador y con todo el mundo del Liverpool por haberles defraudado», explica el comunicado del delantero uruguayo, un tipo que no ha dejado indiferente a nadie desde su aterrizaje en Anfield en enero de 2011.

En la espalda lleva el mismo «7» que un día vistieron mitos como Kevin Keegan o Kenny Dalglish. Nada que ver. Luis Suárez parece empeñado en que su lista de enemigos crezca cada dos semanas, incluso en el corazón mismo de Anfield. «Nadie es irremplazable», advertía anoche el técnico Brendan Rodgers. El director general del club, Ian Ayre, canceló a última hora un viaje a Australia para reprender cara a cara a Luis Suárez. «Ha sido vergonzoso y hace muy difícil para él seguir en el Liverpool», explicaba a los medios británicos el antiguo capitán Graeme Souness. «Lo más importante es salvaguardar el buen nombre del club, pero la gente va a hablar de esto durante mucho, mucho tiempo», sentenciaba.

Futuro en el aire

Su gol en el tiempo añadido rescató un empate, pero ha quedado como una mera nota al margen, especialmente en un día en el que Anfield había homenajeado a Anne Williams, una madre que durante años batalló contra la justicia británica después de perder a su hijo en la tragedia de Hillsborough. También hubo un minuto de silencio para las víctimas de las bombas del maratón de Boston. Luego Suárez lo agitó todo. «Para el Liverpool es hora de dar ejemplo y desprenderse de él», escribe el jefe de deportes de The Sun. Todos los medios critican la actitud del uruguayo, aunque alguno recuerda que el Manchester United jamás vendió al conflictivo Eric Cantona.

La Federación Inglesa ya investiga el mordisco de Luis Suárez a Ivanovic. Todo apunta a una sanción ejemplar, sobre todo por el historial que se ha forjado el delantero uruguayo, continuamente señalado por sus piscinazos sobre el césped -incluso con sorna en las celebraciones– o sus intentos de engañar al personal. En su contra juega especialmente el todo «caso Evra»; Suárez fue sancionado con ocho partidos por insultos racistas al jugador del Manchester United y luego se negó a darle la mano antes de un partido en febrero del año pasado. «Luis Suárez es una vergüenza para el Liverpool», dijo entonces Alex Ferguson. Entre medias su peineta a la afición del Fulham. Al otro lado de la balanza su tesón, su entrega, su fútbol y sus goles que le han llevado a estar nominado al premio al mejor futbolista del año de la Premier League que otorgan los propios jugadores. Luis Suárez es algo más que un caníbal.

 

ABC.es

 

 
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