UNA ELECCION CUESTIONADA

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 NR/Tres tesis dominaron el debate en torno a la solvencia del CNE, luego de la controversial negociación que en 2004 llevó a la adopción del sistema Smartmatic, en clara connivencia con personeros de la fenecida Coordinadora Democrática. 

 

Las primeras críticas aparecieron con el Referéndum Revocatorio Presidencial de ese mismo año, cuando el resultado favoreció al Presidente, siendo que estudios realizados por reputados organismos independientes, señalaban lo contrario. Fue ex Presidente norteamericano, Jimmy Carter, quien avaló el veredicto del CNE, realizando la auditoría de rigor sólo en aquellas cajas seleccionadas “aleatoriamente” por el propio CNE. Sobre la reputación de Jimmy Carter recomendamos leer: http://www.aish.com/ci/s/48930672.html

 

En el año 2005, una prueba técnica ampliamente divulgada pareció determinar que las máquinas capta huellas eliminaban el secreto de voto, y masivamente el electorado dejó de votar.  El dilema fue tan grave que la mayoría de los partidos optaron por no participar en la elección del nuevo parlamento. La concurrencia fue tan baja, que el PSUV y sus aliados se asignaron todas las curules, sin que hasta hoy se conozca cuantos realmente concurrieron a votar. 

 

En 2006, el Presidente debía concurrir a la reelección, y le era imprescindible una participación electoral suficientemente convincente como fundamento a su legitimidad. De allí los acuerdos que lo llevaron a otorgarle una serie de concesiones al candidatos opositor, a cambio de que éste no se cuestionara la imparcialidad del CNE o la solvencia de las máquinas Smartmatic. Sobre la reputación de Smartmatic, el lector puede recurrir a:  Voto Electrónico a la Venezolana 

 

Han transcurrido nueve años desde la adopción de Smartmatic por parte del CNE y hasta esta última elección, el único argumento “políticamente aceptable” estuvo referido al secreto que rodea el padrón electoral, presumiblemente infestado de doble votantes, y de votantes ya fallecidos, y así mismo, a las ventajas que el CNE otorga a los candidatos oficialistas en detrimento de sus contrapartes.

 

Sin embargo, las elecciones de abril de 2013 marcaron un quiebre político fundamental. Con lo cerrado del resultado, la reacción nacional e internacional obligó a remover todos los tabúes que, bien por arreglos particulares o por temor, se habían instalado como dogmas en el sistema electoral venezolano.  Ahora muy pocos creen en la imparcialidad del CNE o en la inviolabilidad del sistema Smartmatic.

 

En las páginas siguientes reproducimos dos importantes escritos referidos al reciente proceso electoral: Un reportaje realizado por el periodista Joseph Poliszuk en el que apunta que más de 4 millones de votos “no cuadraron”, y un artículo del General Carlos Julio Peñaloza, ex Comandante General del Ejército, sobre la eventual manipulación electrónica del proceso de votación, presumiblemente desde Cuba.

 

Nuestro editorialista, Jesús Heras señaló el 12 de abril, o sea dos días antes de las elecciones, lo que a su juicio iba a acontecer. Esto escribió:

Capriles tiene mayoría. Con Chávez en vida, se podía alegar que todas elecciones las ganaba. O que las perdía solo cuando la distancia era demasiado larga y el brazo electrónico de Tibisay no alcanzaba para alterar el resultado.  Pero ahora Chávez no está.

Capriles va a ganar. El CNE intentará declarar al otro triunfador.

Razón adicional para dedicar nuestras páginas centrales tanto el reportaje de Poliszuk, como a las serias denuncias expuestas por General Peñaloza. 

 

 

 
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