Izquierda, Derecha y Fe

 Jorge Sayegh
JorgeSayegh@gmail.com

 

Más que imprecisiones, son entidades fantásticas de la mitología política

 

Reunido con un grupo de corresponsales extranjeros me sorprendió que todavía hablaran en términos de “izquierda” y “derecha” para calificar tendencias políticas o ideológicas.

Fue durante la Revolución Francesa que “izquierda” y “derecha” nacieron como definición de posición política, literalmente hablando. Los revolucionarios menos radicales se sentaban a la derecha del presidente de la Asamblea y los más tirapiedra a la izquierda. Así que su sentido, desde el origen, es circunstancial, subjetivo y acientífico. Y su utilización es, por decir lo menos, imprecisa y obsoleta.

Uno de los periodistas me preguntó: “¿Sabes por qué piensas así?, porque eres de derecha”, bromeó. Debo reconocer que es un chiste tan bueno como cualquier argumentación sobre la existencia de Dios, que solo funciona si tienes fe. Lo único bueno fue que el personaje en cuestión -quien además de inteligente, me cae muy bien- se sintió mal por haberme ¿vilipendiado? (o quizás por hacer mofa de lo que yo consideraba un pertinente llamado a la reflexión) y en desagravio me invitó una copa, la cual acepté. Ojalá me sigan insultando de derechista con resultados tan generosos.

Y aunque realmente un ateo no podría considerarse ultrajado si le llaman hereje, porque no cree ni siquiera que pueda existir la herejía, la Inquisición puede quemarlo vivo, y eso ya se sale del campo de la interpretación subjetiva. Es una verdadera lástima que todavía se pretenda descalificar opiniones éticas o posiciones políticas bajo la acusación de ser de “derechas” o de “izquierdas”, porque ambas, más que imprecisiones, son entidades fantásticas de la mitología política. Equivalentes al Olimpo de los griegos o al Limbo de los católicos, que dejaron de existir cuando los fieles dejaron de creer en ellos.

 

 

 
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