VENEZUELA ANTE EL EJEMPLO DEL GOLFO PÉRSICO

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

 

El vertiginoso avance de los países petroleros del golfo pérsico, contrastan con la situación de otro país petrolero, Venezuela. Lo que están logrando esos países es promisorio y altamente aleccionador.

 

Mientras Venezuela vive detenida en la manipulación de símbolos y en una relectura abusiva de la historia, cuya vocación primordial es la instauración de una “realeza plebeya” (como define el ensayista boliviano Juan Claudio Lechín los rasgos fascistas de los gobiernos afines al petro Estado venezolano), los países del golfo, petro estados por excelencia, han pasado ya a la era post petrolera.

 

Mientras que en Venezuela, la tecnología de punta es utilizada en la instauración de una monarquía y el nuevo gobernante emanado del voto electrónico, se aferra a legitimar un poder que de hecho le pertenecÍa, puesto que había sido ungido como heredero por el monarca difunto, los países del golfo, atentos a lo que acontece en el mundo, se han orientado diversificar radicalmente el rumbo de su economía para librarse de las fluctuaciones de los precios del crudo.

 

Saudi Arabia on the MapPoco se sabía hasta ahora sobre los países del golfo pero en poco tiempo ha saltado la evidencia de su poderío económico y financiero.

 

En el momento en que el crecimiento de Europa está sometido a una de las crisis más severas, los Estados del Golfo –Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Bahréin-  y, por supuesto, Arabia Saudita, hacen gala de su disponibilidad de inversión.

 

El diseño de la nueva política económica que esos países han adoptado es el resultado de varias constataciones. Primeramente, han tomado conciencia de que los países industrializados, sus mayores clientes, están empeñados en alternativas energéticas, precisamente para disminuir su dependencia de las importaciones de hidrocarburos.  Segundo, del hecho de que las reservas de petróleo no son eternas. Tercero, de que la crisis que golpea hoy principalmente a Europa, ha vuelto al viejo continente ávido de inversiones, abriéndose así a estos petro estados que nadan en ingentes ingresos y tienen ingentes posibilidades para posicionarse en el ámbito financiero mundial.

 

No hay rubro de la economía en donde no estén presentes: desde la compra de equipos emblemáticos de fútbol y hoteles de lujo, han pasado a ser clientes preferenciales en el mercado del arte, en e medios de comunicación e invierten en empresas automovilísticas y otras del gran lujo.

 

Considerados hasta hace poco como de otra época, regímenes sumergidos en sus arenas desérticas, engullendo enormes ingresos petroleros, estos estados constituyen hoy un pulmón financiero para los países occidentales, en particular para Europa, ávida de inversiones y para los emigrantes asiáticos, en particular los filipinos, que aportan la mano de obra mayoritaria en los países del Golfo, al igual que en Arabia Saudita.

 

317 energia solarUn ejemplo de la economía post petróleo, lo dio Arabia Saudita que ha construido el centro de energía solar más grande del mundo. En países en donde el sol es una energía gratuita, sería más que un error, una estupidez, construir centrales nucleares como fuente de energía eléctrica.

 

La reconversión de la renta petrolera en poder de inversión en el ámbito doméstico, en particular, en materia educativa, para no seguir dependiendo de profesionales extranjeros significa para ellos un reto mayor.  Universidades prestigiosas, como La Sorbona, o altas escuelas comerciales, han sido solicitadas por esos países para crear allí polos de formación.  Orientados hacia la producción de alta tecnología, han hecho inversiones colosales en materia de formación tecnológica de alto nivel. Contrariamente a lo que podría pensarse, habida cuente del carácter religioso tradicional de ese universo musulmán, el porcentaje de mujeres que frecuentan las universidades es significativo y son ellas quienes obtienen los mejores resultados.

 

En el ámbito doméstico, la diversificación económica ha conducido a una mayor liberalización de la economía, disminuyendo el control del Estado, un mal endémico de los Estados petroleros.

 

Es inevitable que tales medidas conduzcan a una modificación profunda de las estructuras sociales y de las mentalidades.

 

Mirarse en el espejo de los Países del Golfo desde Venezuela, debería ser el programa político de aquel que desee enderezar el camino torcido que ha tomado nuestro país. Creo que no se necesita conservar misiones, ni centros de caridad mantenidos por una fluctuante renta petrolera, sino hacerlos fructificar, como en Golfo, de una manera mucho más sensata.

 

versión editada

 

 

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