MADURO, CHAVEZ Y UN SALARIO DE MENTIRA

Thays Peñalver

Thays Peñalver

Thays Peñalver
tpenalver@me.com
@thayspenalver

 

“Con cinco meses de sueldo, yo podía pagar mi carro. Díganme ustedes si hoy un profesional recién graduado ¿con cuántos meses? Será con toda la vida pues”, dijo Chávez cuando aún no había perdido la coherencia económica por el boom especulativo petrolero (Aló #44). Paradójicamente así hablaba de la economía de los primeros 20 años adeco-copeyanos, mientras que en los 14 de su propio gobierno, al mismo teniente “no le alcanzaría la vida” para pagar.

 

Y es cierto, cuando Chávez se graduó, con apenas 5 meses de su primer sueldo pudo comprarse un carro “pavo, con rines de magnesio” y “tremendo reproductor” “¡Uhhh!, y decían: ahí viene Chávez” (Aló #207).  Lo increíble es que años más tarde dijera que ¡nuestro salario dolarizado es el mejor de la región! O ¡nunca en el mundo se había aumentado tanto el salario a los trabajadores! Palabras aplaudidas a rabiar por una masa ignorante que desconoce que una nación que tiene que aumentar su salario más de un 5% tiene algunos problemas económicos, pero una que tiene que aumentar un 30% sencillamente no tiene economía

 

¿Por qué ficticios? Tomemos como ejemplo el pensamiento de aquel remoto Chávez y llamémoslo: “Modelo de Paridad Chavista”. En 1945, los subtenientes o los sargentos ganaban 420 bolívares que eran equivalentes a casi 130 dólares, mientras que los mismos en EEUU, masacrados en la 2da Guerra Mundial ganaban 150. Los mismos en Argentina ganaban unos 91 dólares. Pero a nadie le importaba cuánto ganara en dólares uno o el otro, sino cómo podían vivir ese teniente o ese sargento con sus monedas.

 

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Un alquiler en Caracas (en 1945) oscilaba en Bs. 167,63, el costo de los servicios era de Bs. 23,74 y la canasta alimentaria para 4 personas era de Bs. 128,12 (BCV). Una Pickup Chevrolet costaba en Venezuela Bs. 4.350 y un crédito para comprarla dejaba esas cuotas en Bs. 76,85. Así que un joven de 20 años, con primaria aprobada y dos años de cursos militares básicos o un sargento, ganaban lo suficiente para vivir muy bien. Hoy para que un teniente recién graduado o un profesional recién graduado tuvieran la misma vida que Chávez, necesitarían de 22.432 bolívares apenas comenzando sus vidas.

 

Porque cuando Hugo Chávez se graduó y sin experiencia, ganaba Bs. 1.900 (Aló #44). Un alquiler promedio en Maracay costaba Bs. 670 con servicios incluidos y la canasta de alimentos de acuerdo al BCV era de 408 bolívares, por lo que podía adquirir una póliza de seguros por Bs. 35,43 y solicitar un crédito para comprar un Maverick de 14.900 y le quedaría el 30% de su sueldo para comprar muebles e ir al cine. Un capitán en 1970 ganaba el equivalente de Bs.F. 34.738 de hoy tomando en cuenta lo que podía comprar en 1970. Y paradójicamente fueron los años en los que comenzó la conspiración, para acabar con aquel “mal vivir”.

 

Así llegaron los golpes del 88, 89, 92 y la “prosperidad chavista” y ya nadie cree en la economía, nadie invierte y a nadie le importa más que explotar la mina. Y por eso el trabajador siempre queda en las mismas y muchos aplauden a “sus políticos” porque aumentaron 40% o más.

 

Y es todavía más ficticio con la insensatez de hablar de salario dolarizado, porque el valor del dólar es la mentira más grande. Porque si un trabajador colombiano quiere comprar con su sueldo mínimo un BlackBerry 9800, requeriría de 28 días de sueldo y el promedio en Latinoamérica sería de 35 días, pero el venezolano necesitaría de 67 días, más del doble que uno colombiano. Si uno chileno necesitara comprarse una moto Suzuki 125 trabajaría dos veces menos que un venezolano, además condenado a una moto china. Si quisiera como Chávez, en 1970, comprarse un carrito familiar (Chevrolet Aveo) en Colombia requeriría de 1.281 días de sueldo, el promedio regional sería de 1.323 días pero el venezolano necesitaría 2.200 días a precio ficticio (de lista) o más de 4.000 días a precio real.

 

Un teniente brasileño no necesita que el gobierno le regale nada u obligue a los bancos a ayudarlos, ni la indignidad de programas especiales o multiprimas y bonos porque con 6 sueldos (básicos sin primas) como aquel Chávez de los ‘70, puede comprarse su Aveo familiar, el chileno necesita 7 sueldos y el ecuatoriano necesita de 9, el peruano necesita 18 pero en las economías ficticias de Argentina y Venezuela necesitan 30 y 38 sueldos, respectivamente, y a precio ficticio porque el venezolano para lograr lo mismo necesita 72 sueldos o trabajar 10 veces más que el chileno.

 

Cuando Chávez decidió conspirar, un teniente o un policía vivía mejor que uno alemán o uno francés, pero hoy gracias a esas conspiraciones y las locuras de CAP I y Chávez condenaron al venezolano a trabajar el doble para comprar un kilo de cebolla, tres veces más por una computadora y cuatro o cinco veces más por un carro.

 

Maduro tiene la opción de acabar con la economía ficticia, abandonar el “Modelo Mugabe” del “Chávez School of Economics” y devolver la confianza o continuar aumentando el salario de mentira.

 

 

 

 

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