PROBADAS TÉCNICAS DE REPRESIÓN

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos

 

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

 

La detención del general Antonio Rivero fue llevada a cabo dentro de la más pura técnica castrista. Se trata de un calco de lo ocurrido en Cuba con el entonces ministro Joaquín Ordoqui en 1964 y con Arnaldo Ochoa quien fue fusilado en 1989.

 

La manera como fue hecho prisionero el general retirado Antonio Rivero y hoy dirigente opositor, acusado de estar vinculado con la ola de violencia que estalló tras las elecciones del 14 de abril, a todas luces suscitada por el poder tras el anuncio del triunfo de Nicolás Maduro, y en la que resultaron muertas ocho personas que el gobierno revindica como militantes chavistas, fue de hecho una emboscada que obedece a una técnica de la guerra de guerrillas y que nos recuerda episodios similares sucedidos en Cuba, destinados a la captura de quienes formaron parte del campo del poder, pero fallaron en la incondicionalidad que exigía el régimen.

 

So pretexto de haber sido camaradas o colegas, y haber compartido antiguas complicidades, el candidato a ser capturado, es llamado a dialogar. Este acude, inocente, con la esperanza de establecer una relación que permita dilucidar malentendidos. Este hecho demuestra una vez más la aplicación en Venezuela de manera sistemática, de las técnicas castristas empleadas con total éxito en la eliminación de toda expresión de oposición.

 

General Antonio Rivero

General Antonio Rivero

Hay dos casos emblemáticos que ilustran de manera cristalina la técnica de emboscada de la que fue víctima el general Rivero. Uno, fue la captura en octubre de 1964 de Joaquín Ordoqui, líder histórico del antiguo partido comunista cubano, el Partido socialista Popular (PSP) y viceministro de Defensa en el momento de su arresto. Ordoqui, como antiguo comunista, con relaciones estrechas con el Kremlin, jugó un papel de primer orden en el establecimiento de las relaciones de la URSS con el 26 de julio, es decir, con Fidel Castro, en particular, en las relaciones de orden militar.

 

Ordoquim, hombre de carácter, que detentaba una posición de jerarquía tanto en Cuba como en Moscú, disgustó las ansias hegemónicas de poder de Fidel Castro y éste decidió desembarazarse de él. Lo intentó inicialmente al involucrarlo en el célebre proceso contra Marcos Rodríguez (8 marzo 1964), militante de la Juventud socialista de PSP, acusado de haber delatado los miembros del Directorio Revolucionario 13 de marzo, asesinados por la policía de Batista. Se acusó que Marcos Rodríguez fue presuntamente protegido por Ordoqui y su esposa, Edith García Buchaca y que la delación habría sido hecha por orden los viejos comunistas del  PSP, opuestos a la línea de los jóvenes del DR-13-3.

 

Ordoqui habiendo probado su inocencia, salió absuelto tras el juicio a Marcos Rodríguez, el cual fue fusilado el 19 de abril de 1964. Meses más tardes, en octubre del mismo año, Fidel Castro que no da su brazo a torcer, le monta un expediente donde se demuestra que Ordoqui había colaborado con la CIA durante su exilio en México.  Seguro de haber demostrado su inocencia, Ordoqui continuó sus labores como vice-ministro de Defensa hasta que un día fue citado por los hermanos Castro a una “reunión importante” relacionada con su gestión. Desarmado, hecho prisionero, seguramente gracias a la intervención de Moscú, Ordoqui no sólo no fue fusilado, sino que no se le sometió a juicio.  Fue puesto en arresto domiciliario, junto a su esposa, en una pequeña granja que poseyó hasta su muerte, ocurrida once años más tarde. Nunca se demostró su culpabilidad. Nunca se publicaron los documentos que demostraban su colaboración con la CIA.

 

El otro caso emblemático de “emboscada” fue la del general Arnal Ochoa. Informes de críticas emitida por el general acerca de la gestión de gobierno de Fidel Castro llegaron a oídos de los hermanos Castros, además del hecho de haber hablado en ruso con Gorbachov delante  del “Líder Máximo” cuando este efectuó su única visita oficial a Cuba, en pleno auge de la Perestroika, fueron elementos suficientes como para que también fuera convocado a “una reunión importante”, tras la cual fue apresado, enjuiciado y fusilado.

 

En la actualidad, es sabido que las negociaciones entre La Habana y Washington se aceleran, sobre todo, en previsión de lo que pueda ocurrir en Venezuela. A los Castro, difícilmente se les tome desprevenidos. Ello no significa que abandonen el protectorado político/represivo en Venezuela. Al contrario, y uno de los papeles que jugará Venezuela, es el mismo que Moscú le adjudicó en su momento a Cuba, cuando comenzaban los aires de cambio político en la antigua URSS. Para desembarazarse de los peores elementos de la KGB y de los funcionarios más sectarios, Moscú decidió enviarlos a Cuba en el marco de la cooperación técnico/militar entre ambos países.

 

Fue Ricardo Boffil, antiguo miembro del PSP, fundador del primer comité Cubano Pro- derechos Humanos y contra la represión en Cuba, quien me contó que encontrándose en Moscú asistiendo a una reunión, de las tantas a las que los comunistas acudían en la capital del comunismo, le informaron del envío a Cuba de la peor categoría de funcionarios del KGB y de funcionarios sectarios, con el objetivo de desembarazarse de ellos.

 

El pragmatismo de Raúl Castro lo llevará a desembarazarse de los elementos conflictivos, indeseables, que pudieran poner trabas a sus proyectos de reformas, que aunque lentos, se están llevando a cabo. Para Washington sería un alivio, pues la mayor amenaza, el arma disuasiva de total eficacia con la que los amenaza La Habana, es la migración masiva hacia las costas de la Florida.

 

Cuando se lleva a cabo una lucha contra el sutil sistema de poder del castrismo, lo primero que Se debe tener en cuenta – y yo diría aprender si se desconoce el método-, es que la forma de actuar del castrismo, bien sea en el ámbito de diplomacia o en el ejercicio del poder, o en el empleo de métodos represivos, es la aplicación sistemática de la técnica de la guerra de guerrillas. El ardid, la triquiñuela, el engaño son los elementos que se aplican en ese arte guerrero que está exento de las normas de la guerra regular. La guerra de guerrillas es una guerra en la que los métodos delincuenciales son la norma. Desconocerlo impide que se actúe de manera eficaz. Lo primero que se debe conocer cuando se entabla una lucha del tipo que se desarrolla en Venezuela, es el conocimiento de los métodos del contrincante.

 

 

 
Elizabeth BurgosElizabeth Burgos

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