SE VA CERRANDO EL CERCO

JESÚS HERAS – 

Si Nicolás Maduro alguna vez consideró que contando con la tutela espiritual de Chávez, podría legitimar su presidencia a lo macho, reprimiendo a jóvenes manifestantes, apresando a figuras políticas, valiéndose de un Consejo Nacional Electoral parcializado, o golpeando a parlamentarios opositores, debe estarlo repensando.

La declaración de Barack Obama desde México no pudo ser más contundente. Le recordó que “el interés de su gobierno es que los venezolanos puedan elegir a sus líderes en elecciones legítimas para trazar un destino libre de las prácticas que han sido desterradas de gran parte de Latinoamérica”, un claro rechazo “a las prácticas (de violencia) que han sido desterradas de gran parte de Latinoamérica” y a la legitimidad misma de la elección del 14-A.

 

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Un incidente simultaneo ocurrido en Perú refleja la animosidad que viene despertando Maduro entre sus pares.

El Canciller peruano hizo un llamado al diálogo luego de la golpiza a que fueron  sometidos varios diputados de la Oposición. Fue ponderado en sus palabras… pero la respuesta de Maduro fue destemplada. Tanto que en tono de indignación, la vicepresidente de la Comisión de Política Exterior del Congreso peruano, Lourdes Alcorta, cuestionó la legitimidad de Maduro como Presidente y llamó a la realización de nuevas elecciones en Venezuela.

Maduro echó marcha atrás y llamó a “pasar la página”. Pero de seguidas volvió a las suyas, llamando asesino y mafioso al ex Presidente colombiano Álvaro Uribe, lo que provocó la lógica reacción de quien fuera su Ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, actual Presidente de ese país.

Tanto la declaración de Obama como el incidente de Perú, y ahora la trifulca con ex Presidente Uribe, asumida como ofensa por el gobierno colombiano, son sintomáticos de un fenómeno que tiende a extenderse.

A México y EE.UU. los unen intereses comunes determinantes: el comercio internacional, los derechos de mexicanos que han emigrado masivamente a ese país, la lucha contra el narcotráfico. No caigamos en el error de pensar que fue casual la decisión de Obama de aprovechar su visita a México para fijar posición en relación a lo que acontece en Venezuela.

Igualmente estrechos son los vínculos que existen entre Perú y Brasil. El “Acuerdo de Itaramaty” que puso fin en 1995 al conflicto entre Perú y Ecuador, fue firmado en Brasilia; la carretera Interoceánica que abrió a Brasil acceso al Océano Pacífico desemboca en Perú. Y en cuanto a Brasil y Venezuela, recordemos la acotación de la presidente Rousseff tras la muerte de Chávez: “En muchas ocasiones, dijo, el gobierno brasileño no estuvo de acuerdo” con las políticas del dirigente bolivariano.

Latinoamérica es una urdimbre. México, Colombia y Perú están muy unidos por intereses comunes. Junto a Chile, conforman la Alianza del Pacífico.

La situación por la que atraviesa el nuevo gobierno venezolano es de por sí inestable: El CNE se resiste a mostrar sus cartas, pese a que UNASUR, al igual que la Unión Europea, EE.UU., Canadá, exigió una auditoría total de la elección venezolana. A lo interno, en Venezuela, una crisis alimentaria está a punto de estallar.

Maduro, en el ojo del huracán, luce desconcertado. Busca una forma propia de gobernar… y no logra siquiera gobernar sus emociones. El tiempo se acorta.

El cerco se va cerrando.

 
Jesús HerasNo photo

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2 Comentarios

  1. carlos ochoa said:

    dejen a los paises manejar sus asuntos internos con sus leyes dediquense a los suyos

    • Jorge Fernandez said:

      Si eso que tu dices fuese verdad, ya latinoamerica y el mundo estuviera lleno de regímenes autocráticos y dictatoriales. Precisamente la balanza el equilibrio para que los gobiernos asuman posiciones de reflexion, es la de cooperación y respecto entre los paises, los cuales firman TODOS los acuerdos de respeto a los derechos humanos y como tal deben estar soimetidos a la vocería de los paises de cualquier hemisferio. Eso no es intromisión en asuntos internos. Los asuntos internos nunca estarán por encinma de los derechos humanos. El mundo entero sabe que en Venezuela hubo una eleccion fraudulenta, llena de multiples irregularidades, con ventajismo marcado, persecución, prohición a testigos a realizar su trabajo, reubicación masiva y grotesca de electores, utilización excesiva d elos recursos del estado, abuso de medios de comunicaión, parcialización el ente electoral, destrucción de parte del material electoral de evidencia, para manipular posteriores auditorías, en fin de todo. Si seguimos dejando al gobierno manejar sus asuntos internos, con sus leyes acomodadas, no las del pais que si están claras, peroi que el gobierno las manipula a su interpretación, pues así el pais se nos va a ir por el despeñadero, cn una población votante que mayoritariamente expresó su deseo de un cambio, de un pais distinto al que hemos tenido en estos 14 años de destrucción del aparato productivo, social, monetario y de infraestructura.

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