¿A DÓNDE VAMOS?

Mons. Baltazar Porras

Mons. Baltazar Porras

Mons. Baltazar Porras
faustih@hotmail.com

 

¿A dónde nos quieren llevar o a dónde queremos ir? He ahí el desafío

 

El desconcierto es uno de los estados psicológicos más peligrosos que vive cualquier persona. Porque los puntos de referencia de la vida se mueven, cambian o desaparecen. La reacción primaria es el temor y la duda. La mayor parte de los escenarios de la vida trastocan las expectativas ordinarias. No somos dueños de lo que está fuera de nosotros; pero sí podemos y debemos ser dueños de nosotros mismos. El proceso educativo que conduce a la madurez humana y a la fortaleza espiritual hay que adquirirlo a lo largo de la existencia.

 

El desarrollo tecnológico convierte a quienes detentan el poder en aprendices de brujos. Seducidos por los hilos de la propaganda crean una realidad que no existe pero seduce. Pretenden, y a veces lo logran, domesticar y llevar a la gente al ritmo que les conviene. Por eso, la democracia como sistema social de convivencia postula un equilibrio. El poder no se controla a sí mismo. Tiene que serlo desde fuera. Es la autonomía de los poderes para que la balanza se incline hacia el bien de los ciudadanos y no hacia quienes tienen la sartén por el mango.

 

Quien domestica y controla los poderes públicos y mediáticos se convierte en un dictador, en un absolutista, en un manipulador. Porque la única medida del bien y del mal es su criterio y su decisión. El problema de Venezuela es la pugna por imponer una única manera de vivir, atada a una ideología que ofrece lo que es incapaz de dar: fraternidad sin límites y bienestar compartido. Sólo hay imposición y desconocimiento de la otra parte. Hay que ser súbdito, soldado, no ciudadano libre y autónomo.

 

¿A dónde vamos? ¿A dónde nos quieren llevar o a dónde queremos ir? He ahí el desafío. Se requiere constancia y coraje. La libertad ni se compra ni se vende. Se ejerce.

 

 

 

 
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