RÓMULO BETANCOURT EN LA HISTORIA

 

Elizabeth Burgos

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eburgos@orange.fr

 

Al saludar la aparición del  “Rómulo histórico” de Germán Carrera Damas y brindar el esquema de esa obra de gran envergadura, la autora denuncia “la matriz de opinión creada por el oficialismo mediante una relectura abusiva de la historia, y una masiva manipulación mediática, que ha logrado se menosprecie la obra cumplida, principalmente, por ese pionero que fue Rómulo Betancourt en su empeño de romper con la fatalidad del caudillismo militar”.

 

Germán Carrera Damas acaba de agregar un nuevo título a su ya muy extensa obra, Rómulo histórico. Obra que por su propósito y su proyección, se puede considerar de referencia. Su propósito es la interpretación de la personalidad histórica de ese personaje, cuya significación es clave en la historia de Venezuela por su actuación decisiva en la construcción de la democracia moderna y de la República liberal democrática. Tarea que requirió indagar la personalidad, espiritual e intelectual de Rómulo Betancourt, clave de su trayectoria histórica.

 

10 Libro Romulo HistoricoEl autor sitúa su investigación en el tiempo largo de la historia, de allí que aborde diferentes temporalidades y circunstancias, tanto domésticas como internacionales. Lo exhaustivo de la investigación, la amplitud de los temas abordados, revelan la ambición del autor de realizar una obra de referencia como el autor mismo lo confirma en su ensayo introductorio: se trata “de un pretencioso ensayo, intento de prefigurar lo que de Rómulo Betancourt podría ser percibido por un venezolano dentro de cinco a diez décadas”.

 

No se trata de una biografía, nos aclara el autor, sino de “contribuir al conocimiento de la personalidad histórica de Rómulo Betancourt” y a los rasgos que el autor considera como más expresivos de la misma, que consiste “en haber reunido, en el curso de una vida de tenaz militancia democrática y de fecunda creatividad ideológica, las potencias ideológicas y espirituales requeridas para sintetizar, en el suyo, el pensamiento y los sacrificios de quienes en el país y en el exilio, en Venezuela y en toda Hispanoamérica, buscaron el camino hacia la libertad luchando contra el despotismo”, hasta lograr sentar las bases doctrinarias, los criterios estratégicos y los instrumentos organizativos para lograr fundar la República liberal democrática en Venezuela, en el marco que definió como la Revolución democrática o Revolución evolutiva.

 

Para ello tuvo que abordar y superar varias etapas en una fase de reflexión movida por la ambición de incidir en el destino del país, a la par que emprendía su formación de líder político. Una primera etapa que el mismo Betancourt calificó de romántica, seguida de la etapa de fervoroso militante comunista y culminó con la tercera de revolucionario democrático.  Esta última etapa, señala el autor, admite dos fases. Una en la que fue necesario conciliar vestigios de la etapa precedente con las exigencias del Poder Público. La otra fase, en la que hubo que enfrentar el dilema de serle fiel a su conciencia de “genuino demócrata militante” con la exigencia de defender la consolidación y defensa de la democracia, haciéndole frente a la herencia de las corrientes militaristas caudillescas, aunadas a las corrientes del “socialismo autoritario” protagonizado por Fidel Castro, que no más que una vulgar modalidad del leninismo-estalinismo, fachada bajo la cual se ampara “la vulgar dictadura caribeña”.

 

En la conclusión, el autor apunta que la personalidad histórica de Betancourt se corresponde con el pleno funcionamiento de la dialéctica histórica de continuidad y ruptura. Se despliega en la articulación entre el siglo XIX todavía vigente en el momento de su nacimiento y el siglo XX con su carga de conflictos y radicalidades. Es a partir de 1936 que se inicia su personalidad histórica.

 

German Carrera Damas

German Carrera DamasLIZA

Cierra el autor su obra planteando varias preguntas y dejando al lector el cuidado de responderlas. La primera, atendiendo al funcionamiento institucionalizado de su Revolución democrática ¿no contribuyó Betancourt, de manera determinante, a la creación de las condiciones socio-históricas que condujeron a la instauración de la democracia moderna en Venezuela, mediante el establecimiento de un régimen de inspiración socialista –social demócrata- , propiciando la alternabilidad en el desempeño del Poder Público de dos vertientes del socialismo, Acción Democrática y Copei?

 

En segundo lugar, atendiendo a la instauración de los instrumentos políticos e institucionales en 1946-1948 requeridos para la instauración de un régimen sociopolítico genuinamente republicano, integrados en la República liberal democrática: ¿no fue Rómulo Betancourt el eje de la instauración definitiva en Venezuela de la República popular representativa, originariamente contemplada en la constitución de la República de Colombia, alias Gran Colombia?

 

La obra de Germán Carrera Damas, es ante todo obra de un historiador, de allí su rigor; es de esperar suscite la reflexión y debates que contribuyan al conocimiento, y a la evaluación de la historia de la democracia venezolana, hoy tan maltratada.

 

La matriz de opinión creada por el oficialismo mediante una relectura abusiva de la historia, y una masiva manipulación mediática, ha logrado se menosprecie la obra cumplida, principalmente, por ese pionero que fue Rómulo Betancourt en su empeño de romper con la fatalidad del caudillismo militar y darle paso al poder civil al convertirse en el forjador de la democracia en Venezuela.

 

En cuanto al término de “Padre de la democracia”, prefiero el del pionero o de forjador, porque el de Padre es un término que precisamente debería suscitar debate. Hugo Chávez tenía como padre a Fidel Castro, hoy el señor Maduro afirma que Hugo Chávez es su padre, el resto del país no cesa de convocar al “Padre de la patria”. En el ámbito de la psicología más elemental, se considera que mientras un individuo no se libera de la tutela paterna, no logrará actuar de manera autónoma: siempre será un hijo. Un ser dependiente. Esa necesidad que se percibe de manera tan acusada en Venezuela, de buscarse figuras paternas, demuestra, por una lado, una falla de la imagen paterna, ´por el otro, la voluntad de no salir de la infancia, lo que explicará el comportamiento irresponsable que rige hoy la vida política en Venezuela.

 

Versión editada

 

 
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