El oro, otro dolor de cabeza

Víctor Salmerón

Víctor Salmerón

Víctor Salmerón
vsalmeron@eluniversal.com

 

En medio de la escasez que se manifiesta hasta en la falta de papel higiénico, inflación meteórica y una economía en creciente desaceleración, Venezuela comienza a perder reservas internacionales por el declive en los precios del oro.

Las reservas internacionales son el tanque de dólares que permite importar, pagar deuda externa y respaldar la moneda, pero no todas están en efectivo. En el caso de Venezuela 65% corresponde a barras de oro, una proporción que supera abiertamente al promedio de 8% en los países de América Latina, de acuerdo con datos del World Gold Council (Consejo Mundial del Oro).

Gracias a que los inversionistas utilizaron al oro para refugiarse durante las tormentas que han azotado a la economía global el precio de los lingotes se disparó y el Banco Central reflejó el ascenso asignando un valor superior a las 11,76 millones de onzas que tiene el país, de esta manera las reservas internacionales aumentaron.

De acuerdo con Bank of America la revaluación del oro se ubicó en 8 mil 700 millones de dólares entre enero de 2009 y septiembre de 2012, pero las cosas han cambiado.

Los inversionistas están perdiendo el temor a una mayor inflación y tienen menos interés en refugiarse en los lingotes, el miedo a que bancos centrales europeos vendan parte de sus barras doradas para enfrentar la crisis está presente y el alza de las acciones en los mercados bursátiles le resta atractivo, por lo tanto, el oro declina.

El resultado es que desde septiembre de 2012 hasta la semana pasada, según el estudio de Bank of America, el valor de las barras de oro que tiene el Banco Central se ha reducido en 4 mil 100 millones de dólares.

El descenso en los precios del oro ha hecho que a pesar de que el Banco Central disminuyó drásticamente la entrega de dólares al sector privado y no ha traspasado divisas al Fonden, las reservas internacionales no solo no aumenten, sino que caigan 13% en lo que va de año.

Hay más. Durante el tiempo en que el oro aumentaba de precio el Banco Central aprovechó la burbuja para traspasarle al Gobierno buena parte de la porción en efectivo de las reservas y ahora cuenta con menos de 3 mil millones de dólares líquidos para atender el pago de las importaciones.

Las apuestas del pasado comienzan a pasar factura.

 

 

 

 
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