MADURO, EL HOMBRE INVISIBLE

Thays Peñalver

Thays Peñalver

Thays Peñalver
tpenalver@me.com
@thayspenalver

 

Un espectro se cierne sobre Maduro, el espectro del Culto a la Personalidad de Chávez

 

Luego de haber “triplicado el PIB en $” es a Maduro al que le falta papel “tualé”, luego de haber “disminuido la deuda al 20% del PIB” es Maduro quien no puede pedir ni un centavo más prestado. Luego de haber “cuadruplicado la inversión de $ en el sistema eléctrico”, es quien tiene que declarar la emergencia y pedir auxilio a Japón y Alemania. Luego de haber “invertido” casi 100 millardos de dólares en el campo y romper “todos los record”, es quien tiene que pedir auxilio a Brasil y recurrir a las importaciones masivas. Luego de romper el Record de Turismo, descubre que se destruyeron todos los hoteles. Y así Maduro se convirtió en el arqueólogo de la Revolución, porque solo descubre ruinas por donde pasa.

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Por eso Maduro y los suyos piensan hoy que son “invisibles” y que “sistemáticamente” los medios los invisibilizan. Lo que no entienden es que quien lo invisibilizó a él y al resto de la troika fue ese desmesurado culto en el que crearon “un movimiento de adoración servil” capaz de “eliminar del aparato a quienes no adulaban o lo hacían tímidamente, al mismo tiempo que desencadena una competencia de aduladores” y así (como Stalin) “recibiría todos los atributos de un Dios, a excepción de la inmortalidad biológica” con la única finalidad de “unir en una comunidad de amor hacia el jefe guía a las diversas poblaciones de la URSS” (Morín 1985).

 

Son también invisibles porque no queda nadie del 4F y el resto de los movimientos y se secuestró en un puño la “revolución de todos”. Se construyó un mito como diría Pablo Neruda:  “destinado a monopolizar la conciencia revolucionaria, a recluir en un solo puño la creación de un mundo que será de todos”. Y ya para muchos, verdaderamente revolucionario, no es posible tragar “por segunda vez, esa píldora amarga”.

 

Los invisibilizó cuando todos vimos cómo los regañaba y despreciaba públicamente sin siquiera reflexionar sobre el impacto de humillarlos frente a millones de espectadores. Los invisibilizó porque hizo que los percibieran como “sus muchachos”, o “sus hijos” siempre con un tono indulgente que poco a poco los relegaba, en la mente de los espectadores, a ser simples subalternos, que además partían con el inmenso problema de “legitimidad originaria”. Porque casi todos eran funcionarios “nuevos” que apenas se consolidaron entre el 2003 y 2004 y que tienen que explicar hoy, que son los herederos legítimos del “Movimiento Bolivariano” sin haber arriesgado nunca nada.

 

Los invisibilizó porque los trató públicamente como soldadesca: ¿Qué si yo nombré a Diosdado? (Como presidente de la AN). Eso es falso. Incluso dije: “Me parece que Soto Rojas debería seguir ahí” (Discurso 2012). ¿Y quién te incluyó a ti en el movimiento fulanito? O la atrocidad pública que hizo con Jesse Chacón cuando vio que su imagen podía deteriorarse y no tuvo contemplación en echarlo injustamente a los leones, solo para salvarse.

 

Y es como consecuencia de la invisibilidad, que Maduro lógicamente tuvo que echar mano de la troika que observamos diariamente para mantener unidos los pedazos del chavismo. Pero una troika es en esencia “el liderazgo de nadie” y eso lo deja más invisible aún. Otra razón importante de su invisibilidad es el espiritismo político. Los venezolanos necesitan a un líder, no a un médium que interprete los deseos de otro líder fallecido. Por eso o Maduro termina de enterrar a Chávez o Chávez lo enterrará a él como le pasó a Hua Goufeng en China. Y la tercera razón para ser invisible, es la simbología del poder, Maduro trata de usar símbolos populares apartándose de la simbología del Poder y es un craso error que está pagando caro, si no toma de una vez “posesión del trono”, porque da a los suyos la sensación de que no está a la altura, como lo oímos en la famosa grabación del lunes: “Maduro no ha logrado..”. “Tengo temor, de que esté siendo manipulado por Cilia” o “está entrampado” quieren obligarlo “a conducirse como ellos quieren o a tirar un golpe”.

 

Antes de querer ser visible Maduro debe resolver el problema de “ser y parecer el líder” de los suyos. Nikita Kruschev sin contemplaciones denunció los daños causados por ese “Culto a la Personalidad”, se impuso sobre el triunvirato y gobernó 11 años. Goufeng en China optó como Maduro por seguir estimulando el culto mediante el espiritismo político y fue olvidado por los chinos, terminando invisible hasta para la historia.

 

Finalmente, Maduro al no obtener la legitimidad política a través del reconocimiento opositor, dejó a Venezuela dividida en dos mitades, cada una con su presidente. Uno de ellos con apenas 1 click moviliza a 3,4 millones de seguidores, mientras que el otro aún no ha convencido a los suyos de que es candanga.

 

 

 

 

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