Algo está pasando en Pdvsa

Carlos Lozano

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Caminando Carlos Lozano
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En sus comienzos Petróleos de Venezuela, diseñada por la democracia, tuvo la virtud de concebirse tecnológica y gerencialmente como heredera directa de la unión entre la tradición petrolera del país y la experiencia de las grandes multinacionales.

 

No hubo sobresaltos, no se produjeron angustias ni desconciertos, los planes continuaron y la producción se expandió. Sólo se produjo un cambio en la más alta gerencia, que pasó a ser ocupada ya no por extranjeros, sino por expertos venezolanos de alto nivel, formados progresivamente por las multinacionales. Tras seis décadas, justo es recordar que, cuando el Presidente Carlos Andrés Pérez  oficializó la venezolanización petrolera, dada la demostrada capacidad y el claro empeño de profesionales venezolanos, eran muy pocos los altos gerentes estadounidenses, ingleses, holandeses. Tanto que incluso el presidente de la Shell era un venezolano. Cambiar a empresas venezolanas fue sencillo por ser el resultado de un proceso que llevaba décadas en desarrollo.

 

Desde los años ‘70 hasta 2002, Petróleos de Venezuela se fue transformando, hasta convertirse en una poderosa petrolera multinacional.

 

El gran cambio se produjo cuando el Gobierno de Hugo Chávez decidió imponer que los trabajadores, técnicos y gerentes ideológicamente comulgaran con el pensamiento y objetivos de la revolución chavista.

 

De petrolera de impacto mundial y planes a largo plazo, Pdvsa pasó a ser una herramienta política para el financiamiento directo de programas sociales del Gobierno, dentro y fuera del país, al tiempo que se multiplicaba su nómina de manera exagerada y, a juzgar por resultados y accidentes, caía drásticamente su eficiencia. Pdvsa transformada en un órgano político fue perdiendo terreno financiero y productor.

 

Pero ahora, algo está pasando. Sea por insuficiencia de ingresos o por una deuda excesivamente pesada, sea por las nuevas perspectivas del mercado mundial, el hecho es que Pdvsa está abriéndose a los numerosos proveedores venezolanos –e incluso multinacionales como el caso de Schlumberger- y ha venido desarrollando un programa de reuniones y presentaciones con empresas de diversos tamaños y especialidad en todo el país. Ya se realizó en el estado Anzoátegui una reunión y hace pocos días otra en Paraguaná. Vienen 3 o 4 encuentros más, con participación de decenas de compañías del sector en cada región.

 

La iniciativa es de enorme importancia. Si se concluye y se establece como el propio presidente de Pdvsa y Ministro de Petróleo Rafael Ramírez y algunos de los más altos directivos han señalado, podría abrir las llaves de la recuperación de un sector con muy elevadas posibilidades de generación de empleo y de ingresos para las empresas y las regiones en las cuales se desempeñan.

 

Es que a veces la falta de dinero genera buenas ideas.

 

 

 

 

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