¡Cuidado Santos! *

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Roger Noriega

 

    El presidente colombiano Juan Manuel Santos está recorriendo un camino peligroso en su relación con el régimen radical que gobierna a la vecina Venezuela. Por ejemplo, Santos describió al ahora difunto líder autoritario Hugo Chávez como su “nuevo mejor amigo” y contó con la ayuda de Chávez y los hermanos Castro de Cuba para patrocinar las “conversaciones de paz” con el grupo narco-guerrillero colombiano de las “FARC”.

 

    Santos ha recibido críticas por su relación con Chávez y por haberse apresurado por reconocer al candidato chavista Nicolás Maduro como el ganador de las disputadas elecciones presidenciales del 14 de abril. Ayer, su acto de equilibrio lo llevó a conocer al líder opositor venezolano Henrique Capriles Radonski, quien busca el apoyo regional en su intento por anular la elección de Maduro. Lo anterior no le hizo gracia al régimen venezolano, el cual amenazó con suspender su participación en los acuerdos de paz.

 

    “Sin lugar a dudas, [la reunión Santos-Capriles] nos obliga a estudiar la participación de Venezuela como facilitador en el acuerdo de paz”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores  de Maduro, Elias Jaua. La canciller de Colombia no mordió el anzuelo, negándose a emitir una respuesta pública en deferencia a la decisión de Santos de poner fin a la “diplomacia del micrófono” entre los dos países.

 

    Esta confrontación revela el gran riesgo que Santos está incurriendo al cortejar a un régimen que ha sido anfitrión de guerrilleros de las FARC durante más de una década y que es cómplice de los narcotraficantes colombianos. Su predecesor Álvaro Uribe ha vilipendiado la política de Santos con un flujo constante de críticas públicas.

 

    Ayer mismo, el ex vicepresidente Francisco Santos dijo que el actual presidente fue un cómplice del fraude electoral en Venezuela, llamando a las actitudes del actual gobierno hacia el chavismo “uno de los episodios más vergonzosos de la historia de la política exterior colombiana.” Francisco Santos dijo que su primo, el actual presidente, traicionó el mandato que heredó de Uribe por buscar la ayuda de Caracas y La Habana en las negociaciones de las FARC, lo que podría producir un acuerdo pero no alcanzaría el desmantelamiento de las FARC.

 

    De hecho, los colombianos están profundamente divididos sobre el proceso de paz con las FARC. Las FARC han dado a entender a sus patrocinadores venezolanos que ningún acuerdo de paz terminará su insurrección. Por otra parte, las FARC esencialmente opera como una organización de contrabando de cocaína, cuyo negocio ilegal siembra el caos en todo el Caribe, América Central y México. Aunque Santos alcance los objetivos de su agenda con las FARC, corre el riego de legitimar a un movimiento político que continuará sus actividades ilegales peligrosas en otros lugares, utilizando a Colombia como su base de operaciones.

 

    Juan Manuel Santos se precia a sí mismo como un jugador de póquer experto, una habilidad que perfeccionó mientras estudiaba en la Universidad de Kansas. El problema es que el póquer no es un deporte de equipo. Existen demasiados casos en los que el tipo que sostiene una pistola bajo la mesa, también cuenta con la mano ganadora.

 

@INTERAMERICANSECURITYWATCH



* Titulo original: El Régimen venezolano intimida al Presidente Colombiano por haberse reunido con el líder de la Oposición Democrática

 

 

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