Desayunando escorpiones

Sammy Eppel

Sammy Eppel

Sammy Eppel
Sammyeppel@gmail.com

 

Habíamos advertido la debacle económica que se avecinaba en el 2013

 

La indigerible mezcla de populismo, centralismo, corrupción, militarismo, impunidad y castro-chavismo, trajeron como consecuencia inescapable la destrucción del país y la putrefacción del Estado. Hoy, la patria de Bolívar es una fantasmal entelequia sin ley, sin instituciones y por lo tanto sin gobierno.

 

Desde hace más de un año todos los expertos y hasta los no versados en el tema, habíamos advertido la debacle económica que se avecinaba en el 2013. Obviamente, el régimen también lo sabía, posiblemente con más detalle que nadie, y no solo no hicieron nada, tomaron medidas para asegurar que ocurriese. La única lectura posible a tal desatino anunciado, es que el chavismo toma la decisión de “provocar” un estallido social a sabiendas que teniendo en sus manos la fuerza de las armas, “aprovecharían” durante un estado de emergencia o de conmoción general, para “barrer” de una vez por todas a esa molestosa oposición que pretende que se respeten los derechos ciudadanos.

 

Ahora bien, para que este escenario funcionase, tenían que librarse de Chávez y como aquí lo que funciona es pan y circo, montan tremendo show hasta con testigos que “vieron” al comandante entrar caminando y feliz al Hospital Militar. La macabra farsa llegó a tal extremo que Cristina y Dilma se largaron para no ser partícipes del aquelarre. Con lo que no contaban es con todo y la trampa electoral, un pueblo y un líder les dieran una lección.

 

Yo opino que el “plan” sigue, solo que con algunos cambios cosméticos “por ahora” pues el chavismo sabe que sus días están contados y que la única manera de mantener el poder, es por la violencia y para eso tiene a los “maestros” del castro-comunismo. “Si manejo tu estómago, soy tu dueño”. ¡Será!

 

 

 

 
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