El Mossad de Mario

Francisco Gámez Arcaya
@GamezArcaya

 

Luego del escándalo causado por el audio protagonizado por Mario Silva, vino la defensa que indicaba el protocolo. Se trató de una interesante explicación de cómo el Mossad de Israel, con una nave supersónica, voló sobre una estación de radio caraqueña y con un rayo telepático extrajo grabaciones de la voz de Mario Silva. Y de cómo luego, en un laboratorio, tal vez ubicado en una isla secreta, tal vez en una base construida en el fondo del mar, el Mossad descompuso (si es que tal cosa es posible) y recompuso después un audio ininterrumpido de una hora donde aparece la voz de Mario, a sus anchas, echando pestes de Diosdado, José Vicente, Cilia y Nicolás, entre otros. Todo un arte de montaje y guerra sucia que cuidó los más pequeños detalles, como las groserías habituales del cantante y el mismo ringtone de su entonces incansable celular, que ahora debe permanecer mudo y solitario. Un audio donde además, cual cachorro del imperio cubano, cual chismoso de colegio, Mario daría cuenta de los trapos sucios de sus paisanos y compañeros de partido, frente a un agente de inteligencia de la potencia extranjera que rige los destinos de Venezuela.

 

Ciertamente, si tales fueran los recursos del Mossad y si hubiesen utilizado dichas técnicas a favor de la oposición venezolana, mucho más útiles hubiesen sido otras composiciones auditivas. Un audio, por ejemplo, de Chávez ordenando gastar cien millones de dólares semanales para su campaña electoral del año pasado. U otro, con iguales técnicas y de tan solo cinco minutos, en el que retumbaran las voces de las rectoras del CNE, planificando el fraude del 14 de abril. Pero todo ese esfuerzo tecnológico para fabricar un audio en el que Mario dice que a Diosdado lo único que le importa es el dinero y el poder, ¡por favor!

 

Pero así es Mario. Así son estos revolucionarios. Jamás reconocen errores, jamás se equivocan. Son otros los malos, los que conspiran contra ellos. Esas son las explicaciones. Y mientras todo esto sucede, las intrigas continúan, las divisiones se acentúan y el país sigue sometido a la incapacidad, la torpeza y la corrupción de estos enchufados que amenazan con hacer cortocircuito entre ellos.

 

 

 

 
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