“MODELO” Y PRAGMATISMO

Diego Bautista Urbaneja

Diego Bautista Urbaneja

 

Diego Bautista Urbaneja
dburbaneja@gmail.com

 

El modelo llegó hasta donde podía. Gran parte del país rechaza ser organizado de forma colectivista

 

El gobierno está acogotado por problemas económicos que no tiene como superar dentro de las líneas de lo que llama su “modelo económico”. Tratando de enfrentarlos de algún modo ha dado en los últimos días unos pasos que han merecido el calificativo genérico de “pragmáticos”. Lo desacertado de las políticas económicas generales que se han venido aplicando han creado tal cúmulo de problemas simultáneos, y con tan gran potencial de descontento social, que el gobierno ha tenido que recurrir a la empresa privada y hacer lo imposible para que ésta pueda funcionar con un mínimo de viabilidad. Así es como se han multiplicado las conversaciones, los “diálogos”, los compromisos de entrega de divisas, los cronogramas de pagos retrasados.

02 Camion Socialista

Algunos opinan que no hay que exagerar la importancia de estos hechos. Se afirma que esto ya lo hemos visto otras veces y que en otras ocasiones el gobierno, cuando se ha visto en apuros, le ha pasado la mano al empresariado privado, a “lo que queda de capitalismo”, para que le saque las patas del barro, y poder volver luego de nuevo a las andadas “socialistas”. Quienes hacen este planteamiento traen a colación otros episodios en los cuales Chávez hizo algo parecido a lo que ahora estamos viendo hacer al gabinete económico.

 

La tesis es interesante, pero en este caso no la comparto. Es cierto que algo de eso ocurrió antes, cuando estaba Chávez. Pero el que ahora no esté Chávez significa un enorme cambio de contexto. Cuando el comandante estaba en funciones, las fronteras del agotamiento del “modelo” siempre podían correrse un poco más. De alguna manera se las arreglaba aquel gobernante para poder volver a las andadas, una vez pasado el aprieto. Contaba con su poder de convencimiento, y con más recursos financieros de los que ahora se disponen.

 

Por otra parte, el planteamiento que discuto encierra una contradicción. Llegaría un momento en que, a punta de esos reanudados “avances” del modelo socialista, lo que quedará de capitalismo sería demasiado poco como para poderle sacar las patas del barro a nadie. En el próximo aprieto, después de suficientes avances socialistas, los gobernantes no tendrían a quien recurrir ni a quien pasarle la mano, y ello en un país cuya cultura cotidiana, cuya cultura económica y de consumo ha seguido siendo la de gente acostumbrada a comprar lo que le gusta sin pasar por un calvario.

 

Lo que creo que está pasando es que “el modelo” socialista que se ha intentado implantar en todos estos años está llegando a sus límites, que no puede más y tiene que entrar en el plano del compromiso real o la revisión. En la otra hipótesis del volver a las andadas, está presente la idea de que, una vez resuelto el apuro, el gobierno regresa a poner en marcha su proyecto socialista, para seguir adelantando en él. Lo que aquí sostengo es que el modelo económico no puede seguir avanzando. Creo incluso que ya se había llegado a esos límites en el último año de vida de Chávez, y que ni él mismo hubiera podido recurrir a su jugada habitual. Pero eso nunca lo sabremos y lo que nos interesa es lo que está pasando ahora.

 

Las primeras manifestaciones de ese agotamiento del “modelo” son esas medidas “pragmáticas” que comentamos al comienzo. Es posible que la cosa no pase de allí, y se llegue a un modus vivendi más o menos estable entre el sector privado y el sector estatal, con su correspondiente modus operandi. En ese caso, lo que tendríamos sería la coexistencia de un sector donde el “modelo” del gobierno estaría vigente, y un sector capitalista al que el gobierno reconocería un terreno donde podría funcionar con algo de menos hostigamiento que hasta ahora. Muy ineficiente el primer sector, y el otro tan eficiente como se le permita serlo, que será lo necesario para que la insatisfacción de la demanda de bienes y servicios de la gente no alcance niveles críticos.

 

Ignoro si en el gobierno la correlación de fuerzas políticas e ideológicas entre los pragmáticos y los dogmáticos permite algo más que eso. Tampoco sé si hay allí, incluso en el campo de los pragmáticos, fuerzas intelectuales y teóricas en capacidad de plantear una revisión más a fondo del modelo socialista.

 

Pero el modelo llegó hasta donde podía llegar. Una parte demasiado grande del país rechaza ser organizado de la forma colectivista requerida por el esquema socialista, ni ver sus niveles de vida disminuidos en la magnitud que este plantea y el gobierno no tiene la fuerza política, ni ideológica ni social, ni económica para, doblegando aquella resistencia, avanzar más.

 

 

 

 
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