DEMOCRACIA CON CANDADO *

GERARDO FERNÁNDEZ – 

 

La palabra democracia no está en el léxico del régimen

 

Una demostración de la ilegitimidad del régimen es la mora institucional en el nombramiento de autoridades constitucionales. La mayoría oficialista en la AN y el propio gobierno no asumen sus obligaciones en la designación de autoridades fundamentales para la democracia y la institucionalidad del país. Dichas designaciones requieren de un acuerdo con la oposición, ya que se necesitan mayorías calificadas para concretar dichas designaciones; la palabra democracia no está en el léxico del régimen, porque de aceptar un acuerdo con la oposición, perderían control del poder.

 

Desde hace ya dos años el país no cuenta con un contralor general de la República, funcionario encargado de combatir la corrupción. Para designarlo se requiere convocar un comité de postulaciones del Poder Ciudadano conformado por la sociedad civil, con el acuerdo de la AN. Además, se requiere las dos terceras partes de la AN para designarlo, después de un proceso de depuración de candidatos y de un debate democrático. Eso no es compatible con el carácter totalitario de la bancada oficialista en la AN.

 

democracia-candado 

Se requiere nombrar por lo menos una docena de magistrados principales y sus suplentes al TSJ. Para designarlos se necesita convocar un comité de postulaciones del Poder Judicial, conformado por la sociedad civil, con el acuerdo de la AN. Además, igualmente, se requiere las dos terceras partes de la AN para designarlos, después de un proceso de depuración de candidatos y de un debate democrático. Eso es inaceptable para un régimen no democrático y débil políticamente.

 

Se les venció el período a tres rectores del CNE. Para designarlos se requiere la constitución de un comité conformado por la sociedad civil, que reciba las postulaciones. Dichas postulaciones las propone la sociedad civil y las facultades de Derecho de las universidades nacionales y se requiere un debate democrático y una mayoría calificada en la AN para designarlos. Impensable para un régimen totalitario asumir esa obligación constitucional.

 

Hay que designar un nuevo procurador general de la República. La actual es la esposa del presidente y eso lo prohíbe la ley. Ella no renuncia y el presidente no designa uno nuevo, que requiere la aprobación de la AN.

 

Todas son designaciones urgentes que requiere la democracia. Por eso no se concretan.

 

gfernandez@cjlegal.net

 



* Titulo original: DESIGNACIONES EN MORA

 

* Como en ocasiones anteriores, esta semana cedemos nuestro espacio editorial a una columna de especial interés

 
Gerardo FernándezGerardo Fernández

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