El ABC de Naudy Suárez – Historiador y Presidente de la Fundación R. Betancourt

“El Plan de Barranquilla de 1931 ideado por Betancourt creó las bases de la democracia”

“El Plan de Barranquilla de 1931 ideado por Betancourt creó las bases de la democracia”

 

En la historia de Venezuela este es primer gobierno que busca confrontación. El “Plan de Barranquilla” fue el documento inspirador que modernizó la política venezolana. El Programa Mínimo de Gobierno de 1958 (Pacto de Puntofijo) es el máximo programa de la democracia, sostiene el estudioso del proceso histórico contemporáneo venezolano.

 

Manuel Felipe Sierra

 

Desde muy joven se valora su interés y sus aciertos en la investigación de la historia venezolana, en particular sobre el proceso postgomecista y el nacimiento de los modernos partidos políticos. Es profesor de la UCV y preside la Fundación Rómulo Betancourt. Estas son sus reflexiones para ABC de la Semana.

 

– Historiadores y analistas reivindican después de muchos años lo que significó el “Plan de Barranquilla” de 1931, como la línea de orientación que permitió que el país accediera a la democracia y superara el militarismo primitivo y brutal.

 

– El Plan de Barranquilla es un documento que tuvo una característica fundamental que lo distingue de diversos documentos políticos, de carácter más o menos programático, puesto en circulación dentro y fuera del país a comienzos del siglo XX. Es un documento que contiene un análisis de la Venezuela de 1931 hecho al trasluz doctrinal de las nuevas corrientes políticas, por una parte, y de un estudio profundo de la historia de Venezuela por otra. Ese mérito lo obtuvo su autor, el “Plan de Barranquilla” es la obra personal de Rómulo Betancourt desde el exilio, aunque aparece firmado por una docena de otras personas, la mayor parte de ellos compañeros de pupitre de él en la UCV.

 

– ¿Por qué de Barranquilla?

 

– Porque Betancourt se había escapado de Venezuela para huir de la prisión de Gómez a mitad de 1928 y en él se operó lo que podríamos llamar trashumancia, un ir de aquí a allá; para comienzos del año 31 estaba en Barranquilla con otros compañeros, estaba viviendo como podía, entre otras cosas subsistían del producto de las ventas que hacían en una frutería.

 

– ¿Qué contenía el Plan?

 

 – Este documento consta de dos partes bien diferenciadas. Una que analizaba los aspectos económicos, políticos y sociales de la Venezuela de ese entonces. Y la segunda, de lineamientos programáticos, de consignas por cumplir. En la primera, Betancourt de una manera muy fundamentada, expone que los tres nudos programáticos, “los tres jinetes del Apocalipsis” que regían sobre Venezuela en 1931 eran: primero el caudillismo militar heredado de la Independencia, de la Guerra de la Federación, del resto de las contiendas civiles que habían afectado a Venezuela en  el siglo XIX y comienzos del XX. En segundo lugar, estaba como problema el latifundio, en un país agrícola que apenas estaba iniciando esa transición económica que llevó a un primer término de importancia al petróleo. En ese país la mayor parte de él era campesina que cultivaban tierras que la mayor parte de las veces no eran suyas, eran de propietarios llamados latifundistas. Incluso, el mayor ejemplo de los latifundistas era el propio Gómez, quien tenía latifundios en más de 10 estados. De hecho, a su muerte se hizo un censo de propiedades que terminaron por devolvérselas al Estado, eran más de 150 sus propiedades, de tierras agrícolas, dedicadas a la ganadería, a la explotación de la caña de azúcar, etc. Y en tercer lugar, a raíz de la Primera Guerra Mundial se había operado un proceso en Venezuela al llegar un capital extranjero que centró sus actividades en el petróleo. Es decir, en estos años posteriores a la Gran Guerra se descubre que Venezuela es un país con un altísimo potencial de hidrocarburos.

 

Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera.

Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera.

LA VENEZUELA MODERNA

 

– ¿Qué propone Betancourt frente a esos problemas?

 

– Betancourt propone hacerle frente al caudillismo sustituyéndolo por gobiernos civiles, gobiernos con división de poderes, con procesos electorales democráticos. Combate al latifundio en primera instancia, porque Betancourt era realista y no quería una revolución al estilo de la soviética, planteaba comenzar con la expropiación de los terrenos de Gómez y sus principales colaboradores. Y en tercer lugar, habla de ir progresivamente cobrando control de la industria petrolera. Es tomar un antes y un después en la historia de los programas políticos venezolanos y este programa está en el origen de otros que Betancourt va a contribuir a hacer en el futuro en la medida en que su pequeño grupo político, la Agrupación Revolucionaria de Izquierda (ARDI) que tuvo como base el “Plan de Barranquilla”, se transforma en el Movimiento Organización Venezolana (ORVE) en 1936 bajo el gobierno de López Contreras; y luego en el año 37, en la clandestinidad, surge el llamado Partido Democrático Nacional que duró hasta el año 41 bajo el gobierno de Medina Angarita y a partir de allí nace Acción Democrática. Entonces, este documento moderniza la política venezolana. Esta era una política regida por generales y en el caso de civiles por civiles adeptos a viejos enunciados liberales que databan del siglo XIX. Allí la importancia de este documento que además va a promover el cambio que se da cuando se realiza el primer movimiento realmente democrático moderno ocurrido entre 1945 y 1948, que fue denominada la Revolución de Octubre.

 

– ¿Cuándo se rescata el Plan de Barranquilla en esos años?

 

– Bueno, el caudillismo desaparece y este es un hecho importante, fue uno de los primeros decretos. Si mal no recuerdo, en el año 46, ocurre la última revuelta caudillista que hubo en Venezuela que fue encabezada por unos andinos de Trujillo, entre ellos el famoso general Araujo. Entonces  nace el gobierno civil y por primera vez se establece el voto universal, que sólo tenía como limitación la edad. En cuanto al latifundio, se empieza el movimiento destinado a la redistribución de la tierra, pocos días antes de la caída del régimen de Gallegos se aprobó una Ley de Reforma Agraria que iba en la dirección que marcaba el Plan de Barranquilla. Y por último, en lo que se refiere a petróleo, el llamado trienio democrático del 45 al 48, aprobó un decreto el 31 de diciembre de 1945, que estableció que las ganancias de la explotación petrolera se distribuirían por mitad entre el gobierno y las compañías. Fue lo que se llama el “cincuenta-cincuenta”.

 

– También se da un hecho importante que es el nacimiento de los partidos políticos modernos.

– Así es. En los años del 45 al 48 ocurre la aparición de los partidos que ya existían desde antes y que conforman un cuadro político que Venezuela va conocer durante décadas. Por ejemplo, desde el 41 el Partido Comunista Venezolano, que sigue siendo el partido más viejo de Venezuela y que fundado en la clandestinidad gomecista. Pero en diciembre del 45 un grupo de gente ligada al 28, por ejemplo Isaac Pardo y Elías Toro, crean Unión Republicana Democrática (URD), cuyo líder a partir del 46 fue Jóvito Villalba. Y el 13 de enero del 46 se funda el partido socialcristiano COPEI: Comité de Organización Política Electoral Independiente, liderados por Rafael Caldera. De manera que estos partidos perdurarán de allí en adelante en la política venezolana por largo tiempo.

 

Naudy Suárez: “El Pacto de Puntofijo se cumplió”

Naudy Suárez:
“El Pacto de Puntofijo se cumplió”

UN NUEVO ACUERDO

 

– Después de ese paréntesis de 10 años de dictadura, Venezuela recobra la democracia y entra a jugar bajo los lineamientos del “Plan de Barranquilla”. Esa etapa cristaliza después con el Pacto de Puntofijo.

 

– Es imponderable la importancia del año 58 en lo que se refiere a la restauración y enriquecimiento del sistema democrático venezolano que había tenido su primera experiencia con mal término del 45 al 48. En el 58 los líderes de los partidos políticos venezolanos, entre los que se contaban Betancourt, Caldera, Villalba, Gonzalo Barrios, etc, sacan sus cuentas a propósito de esos 10 años de dictadura militar. Y ellos se ponen de acuerdo para que no se vuelva a repetir las condiciones que llevaron al golpe de 24 de noviembre del 48, fundamentalmente llegan a la convicción de que era necesaria la unidad política en torno a la democracia. En el año 58 fue una consigna nacional que la de Pérez Jiménez fuese la última dictadura y la palabra mágica que se escuchó en el país fue “unidad”, ésta se tradujo en pactos y acuerdos que abarcaron por ejemplo en un primer término, a empresarios y trabajadores. El primer acuerdo del año 58 por cierto, fue lo que se llamó el “Avenimiento Obrero Patronal”, un acuerdo de mutuo beneficio entre patrones y obreros, pero también se unieron abogados, ingenieros, agrónomos, educadores, todos los gremios para defender la democracia y firmaron un manifiesto en junio de ese año.

Luego estuvo el propio Pacto de Puntofijo que es un acto más nombrado que conocido porque los términos del texto son muy sencillos: El primer acuerdo fue fundamental y establecía que los partidos firmantes que eran AD, URD y COPEI, respetarían los resultados de las elecciones de diciembre de ese año; el segundo acuerdo era que el gobierno que surgiera de esas elecciones sería un gobierno de representación múltiple, es decir los tres partidos estarían representados, no sería un gobierno de predominio de un solo partido, a lo sumo se aceptaría que aparte de los partidos, figuraran en el Gabinete y en las gobernaciones personalidades independientes.

 

– Independientes que habían tenido participación en el gobierno provisional de Larrazábal y Sanabria.

 

– Exacto, eran demócratas probados y efectivamente eso va a ser así. Ese pacto no fue uno de duración indefinida, fue un acuerdo con inicio y final. Éste terminó cuando culminaba el período presidencial que conforme a la Constitución de 1961, fue de 5 años. Entonces al finalizar este primer período fallecía el Pacto de Puntofijo. Pero hago énfasis en otro documento que fue el llamado el Programa Mínimo de Gobierno, firmado por los candidatos presidenciales el 6 de diciembre un día antes de las elecciones. En él se establecían las metas que los candidatos presidenciales, cualquiera de ellos que ganara, seguiría desde el punto de vista de política petrolera, educativa, agraria, militar, en general todos los principales rubros y campos de acción de un gobierno tenían allí sus orientaciones y este programa, a pesar de llamarse mínimo yo he dicho que es el programa máximo de la democracia desde el 59 cuando toma la presidencia Betancourt, en adelante por muchos periodos presidenciales y en particular por los de Betancourt, Leoni, Caldera y el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez. Lo interesante es que ese programa de gobierno fue un programa en un altísimo porcentaje cumplido, fue hecho realidad en cuanto a lo petrolero, a la educación, a lo militar, que de hecho uno de los puntos fundamentales era el establecer esa dicotomía que permitiera que los militares hicieran vida de cuartel y que la política estuviera conducida por civiles.

 

– ¿Para salir de esta crisis y regresar a la democracia después de estos 14 años se requiere lógicamente un nuevo programa?

 

– Con toda seguridad sí. Yo soy de los que piensa que este gobierno que sufrimos tiene una singularidad en la historia de política de Venezuela, aún bajo la dictaduras como las de Guzmán Blanco o Gómez, los regímenes procuraban hacer un gobierno que tuviera una base social y económica lo más amplia posible. Dicho de otra manera, querían a pesar de todo que sus gobiernos fueran de concertación. Este es el primer gobierno en que se ha desviado de esa tónica de lo que es el desiderátum de los gobiernos y su política ha sido de confrontación. Desde ese punto de vista, la oposición está y debe estar en un predicamento absolutamente antitético, de lo que se trata es de sumar y eso comenzaría por agregar opiniones alrededor de grandes metas nacionales, de metas que están por encima de uno o varios partidos. Pero es necesario un nuevo programa, es necesaria una nueva unidad, una tercera ola democrática, considerando que la primera sería la que llevó al voto universal, directo y secreto; la segunda que llevó a estos acuerdos y a la democracia de esos 40 años; una tercera ola que perfeccione esas dos primeras, que haga autocrítica respecto de lo que pudieron ser los vicios, los errores, las limitaciones y que embarque al país en lo que se llama un proyecto nacional en el que todos participen y del que todos sean beneficiarios. 

 

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