LAS BATALLAS DEL SUR

 

HENRIQUE SALAS-RÖMER – 

 

Temblores, explosiones volcánicas, huracanes, deslaves… vienen marcando en un plano político y geopolítico el nacimiento de un Nuevo Orden Mundial. 

El Medio Oriente ha sido el escenario más candente. La Primavera Árabe derrumbó tres gobiernos; en Siria, la guerra civil continúa; en Turquía ha surgido inesperadamente una insurgencia demoledora contra el hasta ayer estable régimen de Erdogan, y en Irán se produce la derrota de los radicales de Ahmadinejad, dando en conjunto sobrado testimonio de la imperante realidad.

No se trata del único escenario activo en el globo terrestre. Superado el fenómeno de los indignados, en Europa se debate seriamente el futuro de la UE y la suerte del Euro, y en América, nuestro propio espacio, se observa una sorda pero decisiva lucha por el liderazgo continental. Tres son las vertientes.

 

obama-binoculares

 

La primera y más visible fue la incursión liderada por Hugo Chávez quien, guiado por Fidel, logró reunir una coalición ideológico-petrolera, hoy debilitada, que se extiende desde el Mar Caribe hasta el extremo sur del continente.

Luego Brasil. Actuando de manera perseverante y sutil, Brasilia jamás se detuvo en su propósito de abrirse paso como potencia mundial, ensanchando sus horizontes hacia Océano Pacífico, mientras activamente intervenía en el escenario político y económico regional. Recordemos la intromisión brasileña en Honduras, y lo activo que estuvo el ex presidente Lula en las elecciones presidenciales de Perú y Venezuela. Exponencialmente, también ha crecido la influencia de capitales brasileños en Perú, y hacia el norte, en Venezuela y Cuba.

La Alianza del Pacifico, consagrada hace pocos meses (la tercera vertiente), le habría sido difícil materializarse de no sentir esos países el aislamiento político al que las nuevas realidades lo venían sometiendo. Y aunque la actuación política no es un propósito explícito de la alianza, México, Colombia, Perú y Chile, sus socios fundadores, conforman una poderosa unión que  arrastrará consigo, por fuerza gravitacional, a muchos otros países, y en particular a aquellos vinculados como ellos a la economía norteamericana por vía de tratados bilaterales.

Detengámonos un segundo para tomar perspectiva. A la vuelta de dos décadas, se estima que Brasil será una de las grandes potencias económicas mundiales y que México, en menor grado, también lo será. Inexplicablemente, EEUU muy poca importancia le había dado hasta ahora al subcontinente.

De allí la novedad que supone el reciente nombramiento de Joe Biden como emisario personal de Obama para Latino América. No se trata de un cualquiera. Biden, vicepresidente de ese país, presidió la Comisión de Política Exterior del Senado norteamericano por varios años, y en la próxima contienda, bien podría ser candidato presidencial.

Con China penetrando comercialmente sus espacios naturales, y potencias emergentes surgiendo en su traspatio, Obama se ha visto obligado a observar más de cerca las batallas del sur.

 

 

 

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Un Comentario;

  1. Jose Angel Abreu said:

    Creo que la fuerza de Brasil y la Unión del Pacifico terminaran haciendo desaparecer las ideas atrasadas de los castro en América Latina

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