El gánster de los ojos tristes

Eduardo Suárez | Nueva York

 

James Gandolfini estaba seguro de que no le darían el papel de Tony Soprano. “Yo pensaba que contratarían a un tipo con buena pinta. No a George Clooney pero sí a una especie de George Clooney italiano”, contaba el actor el año pasado durante una entrevista publicada en la revista ‘Vanity Fair’.

 

Y sin embargo se antoja imposible imaginar la magia de ‘Los Soprano‘ sin la silueta apabullante de su protagonista, al que David Chase ofreció el papel de padrino despreciando actores más conocidos y con mucho más tirón. “Gran parte de su genio residía en sus ojos tristes”, decía este martes Chase aún noqueado por el fallecimiento de su amigo. “En ocasiones no era un tipo fácil. Pero era mi socio y mi hermano de un modo que no creo que nunca pueda llegar a explicar”.

 

James Gandolfini

James Gandolfini

Al principio nadie daba un duro por ‘Los Soprano’, según han reconocido muchas veces algunos de sus protagonistas. Pero la popularidad de la serie se fue disparando a lo largo de sus 86 episodios hasta alcanzar la cifra de 14 millones de espectadores: una audiencia que desde entonces no ha reunido ninguna otra creación del canal HBO.

 

Parte del éxito cabe atribuírselo a la interpretación memorable de Gandolfini, que ayudó a retratar los problemas de su personaje: un mafioso vulnerable empeñado en que sus negocios ilegales no perturben su vida familiar.

 

Precursora de la edad de oro de las series, ‘Los Soprano’ enseguida se convirtió en un fenómeno de masas y lanzó la carrera de guionistas como Matthew Weiner (‘Mad Men‘) o Terence Winter (‘Broadwalk Empire‘). La clave de su éxito fue superar los clichés del género y parodiarlos para trazar el relato tragicómico de un padrino irritable y con problemas psicológicos en las antípodas de los mafiosos omniscientes de Martin Scorsese o Francis Ford Coppola.

 

Cabecera de ‘Los Soprano’

 

Hasta cierto punto Gandolfini tuvo una infancia similar a la de Tony Soprano. Nació en Westwood en septiembre de 1961 y se crió en una familia de inmigrantes italianos en cuyas filas nunca hubo ningún actor. Su padre fue albañil, héroe de guerra y conserje de una escuela y su madre ejerció como encargada de la cafetería del instituto donde estudió.

 

El joven Gandolfini se graduó como periodista en la Universidad de Rutgers. Pero a priori no parecía aguardarle un futuro mucho mejor que el de sus padres. Se mudó a Nueva York y trabajó como jardinero, como camarero y como librero de ocasión. También ejerció como portero en algunos clubes nocturnos y aprendió a hacer trabajos de albañilería para subsistir mientras se iniciaba en la interpretación.

 

El ‘New York Times’ publicó en mayo de 1988 un artículo sobre inquilinos itinerantes de Manhattan en el que aparece retratado un joven Gandolfini, “cuya vocación es el teatro pero cuyas cuentas las pagan empleos en la hostelería y en la construcción”. El actor desvelaba entonces que en apenas unos años había vivido en barrios tan dispares como Park Slope, Astoria y Hoboken y decía que nunca pasaba más de 10 meses en ningún sitio y nunca pagaba más de 400 dólares al mes. “Para mí mudarme no es un drama”, explicaba antes de que despegara su carrera. “Lo meto todo en bolsones de basura y lo tengo todo colocado en unos minutos. Sin mi nombre en el contrato, entro y salgo y no tengo responsabilidades”.

 

325 los-soprano937Obras de medio pelo

 

Al principio, Gandolfini interpretó papeles pequeños en obras de medio pelo. Pero poco a poco se fue abriendo camino en el teatro neoyorquino y deslumbró al interpretar al mafioso Virgil del filme ‘Amor a quemarropa‘, dirigido por Tony Scott con guión de Tarantino en 1993. “Hay ciertas cosas y ciertos tipos de violencia que en este punto intento evitar”, decía en diciembre del año pasado sobre sus papeles de matón durante una entrevista promocional. “Me estoy haciendo viejo y ya no quiero golpear a las mujeres y ese tipo de cosas”.

 

Se podría decir que Tarantino rescató a Gandolfini de la indigencia y le llevó a rodar con directores como el español Alex de la Iglesia, que lo reclutó para intervenir en ‘Perdita Durango’ en 1997. Pero fue su papel protagonista en ‘Los Soprano’ el que le otorgó tres premios Emmy y el que lo convirtió en una celebridad. El actor llegó a cobrar hasta un millón de dólares por capítulo. Un dinero que le permitió mudarse a un apartamento en el exclusivo barrio de Tribeca y repartir fajos de billetes entre sus compañeros, que no olvidan su generosidad.

 

El final de la serie permitió a Gandolfini volver a Broadway de la mano de la obra ‘Un Dios salvaje‘ de Yasmina Reza. También le llevó a producir en HBO un telefilme sobre Hemingway y dos documentales en torno a los problemas de los veteranos estadounidenses: ‘Wartorn: 1861-2010’ sobre el síndrome de estrés postraumático y ‘Alive Day Memories’ sobre la vida de un puñado de soldados a su regreso de Irak.

 

Quienes conocían a Gandolfini lo definían como una especie de Woody Allen de 130 kilos. “Puede ser”, decía el actor con sorna hace unos años. “Me cuesta mucho relajarme y vivo en Nueva York”. Le gustaba almorzar en el restaurante Roc donde saludaba a los camareros por su nombre y conducir una pequeña Vespa por las calles de Manhattan hasta que un taxista lo arrolló y le rompió una rodilla en 2006.

 

Gandolfini solía decir que echaba de menos a sus padres y no habría logrado el éxito sin sus sacrificios. Se había casado dos veces y tenía una niña pequeña y un niño adolescente.

 

Entre sus últimos papeles cabe anotar su interpretación del director de la CIA Leon Panetta en el filme ‘La noche más oscura‘ (2012). Un rol breve pero esencial para la cineasta Kathryn Bigelow, que elogió la “autoridad” del actor italoamericano y su compromiso con su labor.

 

Unos meses después, Gandolfini volvió a interpretar a un gángster en el filme ‘Killing them softly‘, en el que encarnaba a un mafioso al borde de la jubilación. “Me lo pensé mucho a la hora de meterme en la piel de otro mafioso”, dijo entonces. “Pero este personaje es la culminación de todos los que interpretado anteriormente. Es como el último clavo en el ataúd”.

 

El actor James Gandolfini, conocido por interpretar al mafioso Tony Soprano en la popular serie televisiva ‘The Sopranos’, ha fallecido a los 51 años en Roma, donde se encontraba de vacaciones. Fue un infarto la causa de la muerte del artista. Gandolfini tenía previsto asistir a la 59 edición del Festival de Cine de Taormina, en Sicilia, para participar en un evento.

 

 
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