Inscripción militar obligatoria

Rocio San MIguel

Rocio San MIguel

Rocío San Miguel
rociosm@cantv.net 

 

Esta semana fue aprobado en primera discusión el Proyecto de Reforma de Ley de Conscripción y Alistamiento Militar, en el marco de un debate débil en argumentos y, lo más grave, sin el rechazo contundente y firme de la oposición.

 

Con esta Reforma de Ley regresamos a un planteamiento que se suponía superado en el 2010, cuando de la misma forma que ahora, se pretendía establecer la inscripción militar obligatoria para todos los venezolanos.

 

Van dos reformas muy recientes de la Ley de Conscripción y Alistamiento Militar, la del 2009, que estableció inconstitucionalmente un plazo de un año para que todos los venezolanos obligatoriamente nos inscribiéramos en el registro militar antes del mes de octubre del 2010, asunto que todo el mundo incumplió y llevó a la reforma de noviembre de 2010, que eliminó el plazo. Y ahora la que sería la tercera reforma que se intenta en la Asamblea Nacional, nuevamente inconstitucional, que retorna al esquema de la inscripción obligatoria que se suponía superado, con sanciones más severas incluso que las del 2009.

 

¿A qué juega el oficialismo? ¿A la anarquía que genera la violación permanente de la Constitución? El país debe estar claro, y esperamos los diputados de oposición en el parlamento también, que la inscripción militar obligatoria viola la Constitución de 1999, que estableció en su artículo 134 para los venezolanos, a su elección, el deber de prestar servicio civil o militar.

 

Los ciudadanos debemos saber que no puede obligársenos en consecuencia a inscribirnos en ningún registro militar. Mucho menos que se nos sancione por no hacerlo. Y que debe desarrollarse ciertamente una Ley de registro, alistamiento y servicio militar voluntario y no obligatorio reitero, que además sea distinta a una Ley de Servicio Civil. No vaya ocurrir que el Servicio Civil termine tutelándolo y dirigiéndolo las autoridades militares, convirtiendo en definitiva lo que es una escogencia del ciudadano entre prestar servicio militar o civil, en un mecanismo encubierto de recluta.

 

Esta nueva reforma legal es peligrosa y mueve a la sospecha. El servicio militar, está claro, no es atractivo para los venezolanos. Las cifras de conscriptos de los últimos años así lo indican, la necesidad de extender los periodos de servicio militar así lo ratifican, el desespero de los componentes de la Fuerza Armada Nacional por conseguir soldados lo ejemplifica y lo que me temo es que se trate simplemente, es de continuar cercando libertades y derechos fundamentales garantizados en la Constitución, para conseguir en última instancia una sociedad obediente, subordinada y disciplinada que acepte los abusos y la discrecionalidad del poder preferiblemente sin protesta.

 

 

 

 
Rocío San MiguelRocío San Miguel

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