El ABC de Ángel Lombardi – Rector de la Universidad Cecilio Acosta

Ángel Lombardi: “ningún gobierno tendría fuerza aunque quisiera hacerlo para cerrar el sistema universitario”

Ángel Lombardi: “ningún gobierno tendría fuerza aunque quisiera hacerlo para cerrar el sistema universitario”

 

Maduro está demostrando una gran ignorancia sobre el sector universitario. La Universidad siempre ha entrado en conflicto con los gobiernos, especialmente con los autoritarios. Se nos metió en la cabeza que éramos un país rico, señala el académico.

 

Macky Arenas

 

Rector de la UNICA, lo fue también de LUZ. Hoy es considerado uno de los venezolanos más preclaros y orientadores en una época de oscuridad, vacilaciones y confusión.  Su palabra es reclamada en los más prestigiosos foros de la actualidad, dentro y fuera de Venezuela. Es reconocida su valentía y coraje intelectual, en momentos en que tanta falta hace esa clase de venezolanos, preparados, consistentes, sólidos y, como aconseja el Papa Francisco, de los que ponen a Dios y a los valores democráticos por delante. Así habló para los lectores de ABC de la Semana…

 

Maduro ha amenazado con llamar a los rectores para ver qué han hecho con el presupuesto asignado ¿Entiende o no el presidente la problemática universitaria?

 

Al contrario. Creo que el señor Maduro está demostrando una gran ignorancia sobre el sector universitario. El se refiere a los rectores de las autónomas y resulta que el 80% del presupuesto de las autónomas es estructura laboral. Esos presupuestos se manejan como activo y jubilado. Si un rector “administra” (resalta las comillas) entre el 10% y el 15% es perfectamente auditable y el desperdicio o mal uso del recurso se vuelve insignificante dentro de la proporción del presupuesto universitario. Es la estructura laboral la que justifica la mayor parte del presupuesto. Para cualquier rector es muy fácil demostrar como, por falta de recursos, es imposible desarrollar los proyectos estratégicos de tipo académico. En definitiva, se trata de que no quieren entender el problema real de las universidades, que va mucho más allá de lo económico.

 

Pero se insiste mucho en el presupuesto y salario justo

 

Es la parte mediática, pues son necesidades reales y toda la dinámica publicitaria gira en torno a ello; pero esos problemas no son sólo universitarios, sino nacionales, afectan a todo el sector laboral. El verdadero problema es de concepto: la universidad, en esta Constitución, la vigente, se convierte en un ente autónomo, lo mismo si es privada, si es experimental, como si es la autónoma  o histórica, tanto pública como privada, no se hace distinción, sino que se convierte la autonomía en un mandato constitucional. Autonomía significa autonomía académica, organizativa y de gobierno, lo que implica que este gobierno está irrespetando todos los días el enunciado constitucional. Eso refleja la gran incomprensión del tema universitario.

 

¿Será incomprensión en estado puro o más bien un interés en acabar con la universidad como se entiende en democracia?

 

Es casi axiomático. En cualquier experiencia latinoamericana, la universidad siempre ha entrado en conflicto con el gobierno, especialmente con los autoritarios. Es un problema de control, no de mejorar el funcionamiento, sobre todo en las universidades autónomas, las más rebeldes ante el control político. En los últimos 14 años el gobierno ha sido derrotado en una proporción 70-30 en elecciones profesorales, estudiantiles, obreras. Eso ya es una estadística. El gobierno controla las experimentales porque pone sus autoridades, mientras que las privadas sufren control indirecto pues les mantienen las matrículas congeladas al 15% cuando la inflación va por encima del 30% y no permiten aprobar nuevas carreras. Ante el cerco presupuestario, la autónoma juega a la anarquía. Sus  autoridades a nivel decanal y rectoral son ilegítimas, con sus períodos vencidos, pues les quieren imponer un colegio electoral universal, que voten egresados, empleados y todo el que quiera. El gobierno sabe que eso es jugar a la anarquía. La verdad es que se quiere desarticular instituciones  que no son controlables.

 

 Da la impresión de que los presupuestos que se mantienen en la actualidad son de liquidación…

 

Obvio, de lo contrario, ¿cómo se explica que ninguna universidad tenga acceso a dólares preferenciales para mantener suscripciones a revistas científicas?, por poner  sólo un ejemplo.

 

Por esa vía habría que preguntarse ¿llegaremos el extremo de cerrar universidades?

 

No creo. Pérez Jiménez cerró la UCV pero no pudo cerrar la del Zulia ni la de Los Andes. Cipriano Castro cerró la del Zulia y la de Carabobo. Hay experiencias de universidades cerradas, pero no existe antecedente de que el sistema universitario se cierre. Ningún gobierno tendría la fuerza aunque quisiera hacerlo.

 

¿Qué análisis hace del paro universitario?

 

Hay que apreciar su complejidad. De pronto una estudiante está de acuerdo con protestar el presupuesto por alguna causa específica, pero no  apoya esa protesta de manera radical pues está perdiendo su semestre. A mi juicio el paro no es el arma más eficaz para proteger los intereses lícitos de las universidades y mucho menos los estratégicos del país. Diría, más bien, que se ha convertido en una mala costumbre y por ello quizá no hemos sido exitosos con los paros pues el resto de la sociedad no nos acompaña, comenzado por la propia comunidad estudiantil. Al final, estamos comprometiendo el egreso de los estudiantes.

 

 

“La lucha tiene que ser colectiva y no sectorizada”

“La lucha tiene que ser colectiva y no sectorizada”

ACTITUD CRÍTICA

 

Mucho más complejo debe ser el asunto en el sector autónomo, abierto a la pluralidad…

 

Exactamente, allí hay un juego muy fluido de partidos y grupos universitarios, cuyos intereses no siempre son coincidentes. No es fácil conciliar todos los intereses. Lo importantes es que la universidad mantenga una actitud crítica y militante. Pero el error táctico que se ha cometido es aislarse del resto del país. En otras palabras, yo saldría a exigir mejor salario para el universitario, pero también para el trabajador de Sidor, para el de Ferrominera, el portuario. El tema del salario deja de ser sectorizado en Venezuela pues la economía nos arropó a todos en la misma dimensión dramática. La inflación no conoce sectores, sino que castiga a todos, especialmente a los menos favorecidos y particularmente al asalariado. Pelear por el salario de un sector determinado sin vincularlo a los demás es un error pues termina aislando al movimiento.

 

Eso está ocurriendo, entonces, a todos quienes protestan, por la razón que sea…

 

Creo que sí, además se corre el riesgo de que las cúpulas acuerden un porcentaje y se acabó el movimiento, cuando resulta que el problema no es sólo salarial. Vuelvo al tema, es un problema de concepto.

 

¿Por qué no precisamos el concepto?

 

 Hay que determinar cuál es el papel de la universidad lo cual, a mi juicio, hay que vincularlo al papel de la sociedad civil. Es básico entender que estos son procesos colectivos, no sectorizados. En tiempos, economías y sociedades normales que funcionan orgánicamente, se puede entender movimientos sectorizados; pero en una sociedad como la venezolana, inorgánica, invertebrada, con una economía petrolera dominante, manejada por el gobierno, donde todos los sectores padecen las mismas políticas públicas y sufren el mismo proceso inflacionario, creo que hay que concertar un movimiento a nivel nacional para ir más allá de los intereses particulares.

 

¿No cree usted que eso resulta de una dramática falta de liderazgo o de visión por parte del liderazgo?

 

 Ignoro si es un “éxito” de este gobierno (vuelve a recalcar las comillas), o un desgaste de la clase dirigente venezolana, pero evidentemente que el haber golpeado duramente las llamadas Federaciones –de empresario, sindicatos- que hasta el 2002 eran, no solamente en términos simbólicos sino reales, quienes aglutinaban a los sectores. Eso se acabó. Hoy no existe un organismo que pueda proclamar con base  la representación de  un sector determinado. Fue una política intencional del gobierno “divide et impera”, divide y vencerás.

 

Un ejemplo es el sector universitario…

 

Nosotros los rectores, desde siempre, tanto privados como públicos, funcionábamos como Averu (Asociación venezolana de rectores universitarios). El gobierno comenzó por desconocer a Averu. Y no solamente la desconoció sino que creó Árbol (Asociación de rectores bolivarianos), montando un paralelismo. Lógicamente, al quitarnos representación y dividir, el sector privado se siente desasistido y crea la red de universidades privadas, dentro de Averu pero con cierto protagonismo particularizado. Esta política de fragmentación de la representación debilita cualquier política de participación nacional.

 

¿Cómo se explica el que, ufanándonos de ser un país de caciques donde nadie quiere ser indio, aceptemos sumisamente la agenda de caos y destrucción que desarrolla el gobierno, de la que todo el mundo se queja?

 

Hay muchas interpretaciones y posiblemente todas tengan su parte de verdad. Pienso que el extravío de la sociedad venezolana fue avizorado desde los años 80, por ciertas personas a las que alegremente calificamos de “profetas del desastre”. Desde las ciencias sociales, analizar la crisis venezolana en los últimos 30 años es relativamente fácil en términos teóricos. Ya eso está estudiado, simplemente hago referencia, por ejemplo, a  los estudios de Asdrúbal Baptista Sobre la renta petrolera, él demuestra como ella hace inflexión desde los años 77-78 para acá. Es decir, sin importar cómo se utilizara la renta, se invirtiera, se robara, se despilfarrara, había renta suficiente para que la economía venezolana creciera y así fue entre el 72 y el 78. Comienza una renta insuficiente con el consiguiente aumento de los niveles de corrupción e ineficiencia, especialmente durante los booms petroleros. El presupuesto resultó cada día más exiguo originando distorsiones económicas y sociales que algunas personas lúcidas vieron pero no fueron escuchados.

 

Nos creímos el cuento de que éramos ricos…

 

Se nos metió en la cabeza a todos los venezolanos el que éramos ricos. La peor conseja pedagógica- educativa el peor error conceptual que hemos cometido es decir que Venezuela es rica o el venezolano es rico porque tenemos petróleo. Existe una ciencia que se llama la economía política, que tiene 300 años y su principio  dice que la riqueza de un país no son los recursos naturales sino el recurso humano. Un país es rico cuando su gente es preparada, trabajadora, proactiva.  Olvidamos que el recurso humano es el que hace la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo. Preferimos creer que, simplemente, éramos ricos. Todo el mundo se creyó ese cuento, desde las clases altas, pasando por las medias, hasta llegar a  los sectores populares. Nuestro principal problema es no entender que tenemos potencialidad económica, pero no seremos ricos hasta que no produzcamos nosotros la riqueza. Hoy, el modelo petrolero más avanzado y admirado en el mundo es el noruego. La política noruega fue definida en Venezuela, en los años 60-70 por gente como Manuel Egaña, Pérez Guerrero, Pérez Alfonso, Uslar Pietri; es decir, que gente venezolana, de sentido común, sabían que el petróleo no se puede utilizar para todo. Pérez Alfonso decía que el petróleo no debía ser utilizado para el gasto corriente sino para inversión, porque es nuestro “cochinito”, nuestra caja chica, nuestra libreta de ahorro. Lo demás hay que producirlo.

 

angel-lombardiEL PAÍS RICO

 

Si tan convencidos estábamos de nuestra riqueza, ¿por qué no reaccionamos de manera más exigente cuando ella nos falta y, por el contrario, nos mantenemos más pasivos y conformes que nunca?

 

Todavía la matriz de opinión cultural, el “cassette” no ha salido aún de nuestras cabezas. Seguimos pensando, aún viviendo en el rancho, en la precariedad, con salarios bajos, en el desabastecimiento, haciendo colas por un paquete de harina para arepas, seguimos repitiendo, desde que nacemos hasta que morimos “somos un país rico”.

 

¿Y eso es suficiente como para inmovilizar de esta manera a la gente?

Claro, porque nos ha vuelto blandos, huérfanos, pues somos carentes pero creemos que por un acto mágico, el alza de los precios del petróleo, se resolverán todos nuestros problemas. Gente ilustre, educada, sigue pensando que aquí lo que hace falta es que aumenten los precios del petróleo.

 

¿De qué manera cree que ha incidido el discurso hostil y divisionista, que hemos escuchado por 14 años desde el poder, en esa actitud del venezolano?

 

Eso es perfectamente explicable en nuestra historia. La economía petrolera, la irresponsabilidad que hemos desarrollado, la no rendición de cuentas, la importancia que le hemos dado a lo militar, entre otros factores. Todo esto nos va a marcar, pero no tanto como un  proyecto ideológico-político, fracasado a mi juicio,  sino porque las dificultades, de alguna manera, enseñan. El egresado universitario, por ejemplo, pensaba que con graduarse, ya tenía resuelto su ingreso y el ascenso social; bastaba el título, sin importar la calificación, era automático. Hoy en día, dolorosamente ha aprendido que el que no consigue trabajo y enfrenta dificultades es el que se graduó con 10, 11, 12 o 13 puntos. El que egresa con altas calificaciones –puede haber excepciones-  normalmente tiene más oportunidades. Ello ha enseñado que el esfuerzo tiene un valor. El aprendizaje ha sido grande en muchas áreas para esta sociedad. Y lo principal: teníamos una democracia imperfecta pero hoy la valorizamos. Apreciamos como nunca la libertad para expresarnos, la camaradería amistosa que caracterizaba nuestra vida social, sin importar diferencias de militancia o criterio.

 

¿No cree usted que hemos tenido un modelaje muy poco edificante en materia de uso del lenguaje?

 

Un mal ejemplo y más que eso, un modelo inadecuado y fracasado de uso del lenguaje. Es totalmente deseducativo. Desde las más altas posiciones de gobierno se ha dicho cualquier barbaridad imaginable. Pero, por otro lado, queda ese aprendizaje doloroso del cual, estoy convencido, va a salir una clase media mucho más sólida, consciente y lúcida, que estará clara en que su futuro no puede depender de un cargo público, de la viveza o del robo aquí y allá. Tendremos un venezolano que apostará por la educación y al trabajo. Muchos sectores de nuestras élites han entendido que tienen que asumir responsabilidades sociales importantes y que no solamente deben ocuparse de su éxito personal o el de su empresa, sino al revés, que el éxito colectivo, común, es el éxito personal e individual. Que el petróleo nos va a acompañar por mucho tiempo, pero que el futuro no puede seguir a lomos de una economía petrolera. Tengo plena confianza en que, de esta crisis, vamos a salir fortalecidos. Aquí se está produciendo un cambio de mentalidad.

 

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Un Comentario;

  1. Trino Nava Sanchez said:

    Entrevista del Dr Angel Lombardi egregio Rector de la Universidad del Zulia ,actual Rector de la Universidad Cecilio Acosta posicion clara y definida y en perpectiva de la crisis universitaria

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