Nueve horas con Madiba

Manuel Felipe Sierra

Manuel Felipe Sierra

Fábula Cotidiana
Manuel Felipe Sierra
manuelfsierra@yahoo.com  
@manuelfsierra 

 

            El domingo 28 de julio de 1991 a las 9:30 a.m., Nelson Mandela llegó al Aeropuerto de Valencia. Lo acompañaba su segunda esposa Winnie Madizikela y el presidente Carlos Andrés Pérez. Era su segundo día en el país para una visita de tres, procedente de La Habana como parte de una gira que realizaba por Europa, El Caribe y América del Sur, visitando España, Cuba, Venezuela, México y Brasil. De esta manera, daba respuesta a la inmensa solidaridad que había recibido durante sus 27 años de prisión en la lucha contra el apartheid. Un año antes, el 22 de febrero de 1990 logró finalmente la libertad, por obra de la presión internacional. En Caracas, Pérez le ratificó el apoyo del pueblo y del gobierno venezolano a sus heroicas luchas.

 

Nelson Mandela

Nelson Mandela

            Condecorado con la Orden del Libertador, en grado Gran Cordón, dijo: “Venezuela merece un lugar muy particular en nuestro corazón”. Todo estaba listo para el traslado al día siguiente a la capital carabobeña, a una visita de 9 horas coordinada por autoridades de la Universidad de Carabobo y la Gobernación del Estado, presidida por Henrique Salas Romer. ¿Por qué la visita a Valencia y no a otras ciudades? Existía un antecedente. El 23 de mayo de 1988 cobró fuerza en el mundo un movimiento en procura de la libertad de Nelson Rolihlahla Mandela, de 70 años, de los cuales cumplía 25 en prisión confinado en Robben Island. En Venezuela, Pérez realizaba la campaña para un segundo mandato y participaba en la Comisión Sur Sur, empeñada en apoyar la causa del líder surafricano. El 23 de mayo de ese año el Consejo Universitario de la Universidad de Carabobo, presidido por el rector Gustavo Luis Hidalgo Vitale con el voto unánime de sus miembros, le otorgó al prisionero en tierras lejanas el título de Doctor Honoris Causa en un acto que se llevó a cabo en el Teatro Municipal el 30 de julio siguiente. La medalla y el diploma correspondientes fueron entregados a Bernard Magubane, su amigo muy cercano y quien posteriormente fuera ministro durante su Presidencia.

 

            El sol valenciano abrazó a los visitantes aquel domingo, para el comienzo de una agenda que incluía actos en el Teatro Municipal, Capitolio, almuerzo en su honor, reuniones con profesores, actos en la Asamblea Legislativa, encuentro con el gobernador del estado, y presencia en un acto popular en la Plaza Bolívar. En el Teatro Municipal se realizó la sesión académica y en las afueras, fue recibido por el movimiento estudiantil y grupos musicales, entre ellos Los Tambores de San Millán. Conmovido, Mandela se detuvo a saludarlos retrasando el acto y finalmente, subió al podium bajo sonoros aplausos y un júbilo generalizado.

 

            El rector Hidalgo Vitale, según la crónica de Alfredo Fermín en El Carabobeño, expresó: “Los que amamos la vida queremos el desarrollo del hombre sin los mendrugos del imperialismo, sin la dolorosa decepción del totalitarismo, con la unión solidaria de nosotros, el tercer mundo, pues somos expertos en problemas de sufrimiento”. Carlos Andrés Pérez recordó que “mientras los negros y blancos no puedan sentarse en los mismos pupitres de las universidades y de las escuelas, el apartheid seguirá vivo en Sudáfrica” y enfatizó en que deben aplicarse las sanciones más fuertes contra un crimen que ofende al género humano.

 

            Mandela respondió con un emotivo discurso que registra Hernán Lucena: “una verdadera universidad consiste en garantizar la búsqueda de conocimientos de la manera más sistemática y total que sea posible; ello debe incluir conocimientos que, primero, nos armen con los hechos. Segundo, que amplíen nuestros horizontes intelectuales. Tercero, que nos permitan un sentimiento y conocimiento sólido de nuestras limitaciones y posibilidades. Cuarto, que nos ayuden a definir y afirmar aquellos valores que mayormente aseguren el crecimiento armonioso, el desarrollo y la autorrealización de cada individuo y de la humanidad entera. Quinto, que nos liberen  de todo sesgo o prejuicio. Y sexto, que nos equipe con las maneras, con los medios que nos permitan resolver toda una gama de problemas que van en contra de nuestra búsqueda colectiva de libertad, democracia, paz, progreso y abundancia”. Y concluyó: “…siempre recordaremos esta ocasión con gran emoción…los admiramos, los respetamos y, sobre todo, los amamos”.

 

Nelson Mandela vino de visita a Carabobo en 1992, durante el periplo mundial que precedió su elección como Presidente de Sudáfrica, y fue recibido con honores por el Gobernador del estado. Luego de ser condecorado en el Salón Bolívar del Capitolio de Valencia, aparece en la gráfica con su esposa Winnie, y al lado del Gobernador, Henrique Salas Römer y su esposa Raiza Feo La Cruz.

Nelson Mandela vino de visita a Carabobo en 1992, durante el periplo mundial que precedió su elección como Presidente de Sudáfrica, y fue recibido con honores por el Gobernador del estado. Luego de ser condecorado en el Salón Bolívar del Capitolio de Valencia, aparece en la gráfica con su esposa Winnie, y al lado del Gobernador, Henrique Salas Römer y su esposa Raiza Feo La Cruz.

 

           En el acto siguiente, el gobernador Henrique Salas Romer le impuso al visitante la condecoración “Sol de Carabobo” mediante el Decreto 404 y expresó que “Nelson Mandela es un símbolo de libertad”. Y éste respondió según la nota de la periodista Mélida Quenza que “desde que llegó al país, no sabe cuántas veces tuvo el placer de decir que Venezuela es una fuente de fortaleza para su pueblo y para él”. La Asamblea Legislativa, de mano de su presidente Gustavo Miranda, también le impuso la condecoración “Doctor Miguel Peña”. Había sido una actividad intensa y altamente emotiva. A las 4:30 p.m., con camisa blanca manga larga llegó a la Plaza Bolívar de Valencia repartiendo saludos y recibiendo expresiones de afecto. Allí dijo, recuerda Fermín, “marchamos hacia la democracia y no hay fuerzas en el mundo que nos detenga de esa meta…no hay ninguna duda, nuestro pueblo será libre…estamos convencidos de obtener una victoria segura”.

 

            A punto de cumplir 95 años, desde hace dos semanas Madiba (título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela) sobrevive en estado crítico como consecuencia de una vieja afección pulmonar en el hospital de Pretoria. Miles de sus partidarios, periodistas y fotógrafos del mundo entero esperan un inminente desenlace. Esta semana en su gira africana, Barack Obama estuvo en Sudáfrica y junto a su esposa y sus hijas, el presidente norteamericano recorrió los oscuros calabozos donde Mandela dejó escrita su historia por la libertad. Antes de partir, el mandatario dijo a la prensa: “Mandela ha sido mi verdadera inspiración en la política”. 

 

manuelfelipesierra.blogspot.com

 

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