Cuidado Nicolás

JESÚS HERAS – 

Maduro necesita pasar el chaparrón. El chaparrón que se expresa en el deterioro de las finanzas y, por consecuencia, en un acelerado desmejoramiento de la calidad de vida del venezolano, y otro, el originado en las pugnas internas desatadas tras la muerte de Hugo Chávez.

Han sido múltiples sus acciones para disminuir el riesgo de un estallido: Amenazas armadas, administrativas y tribunalicias; estrangulamiento financiero de universidades, clínicas y empresas importadoras; represión selectiva, la siembra de temor, el circo….

Maduro también ha buscado legitimar su gobierno al igual que obtener recursos para hacer frente a las graves carencias de un Tesoro Público dilapidado. Pero en esto último ha fracasado.

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En su gira por Europa, ni España, ni Inglaterra, ni Alemania lo quisieron recibir. Luego apareció Snowden y Maduro, olvidando los aspectos positivos de ese viaje, tomó partido por Evo en cuyo avión, de regreso de Moscú, se presumía que viajaba el fugitivo, pasando a condenar coléricamente precisamente a los países que le había brindado hospitalidad: a Italia, donde recibió el cacareado reconocimiento de la FAO, y en El Vaticano pudo visitar al nuevo Papa; a Portugal, donde anunció el acuerdo, gestionado por Dilma, para que algún día, un consorcio brasileño-portugués construya una nueva autopista conectando a Caracas con el Litoral; a Francia, donde antes de regresar, Maduro se tomó un copetín.

No contento con unir en un mismo sentimiento a toda Europa, Maduro se declaró defensor en Unasur de derechos que no respeta en su propio país, ofreciéndole asilo y protección al espía que paradójicamente denunció al gobierno que le pagaba por espiar.

Independientemente de otras consideraciones, Snowden, en su país, es simplemente un traidor. Pero lo interesante acá no es el calificativo que se le dé, sino resaltar la alarmante contradicción en la política exterior que adelanta el gobierno venezolano. El Maduro que buscaba financiamiento y legitimidad, y prohijó los primeros esfuerzos por regularizar las relaciones de nuestro país con EE.UU., recordemos la reunión Kerry-Jaua, en pocos días logró alejar todo entendimiento y a la vez tácitamente alinear en su contra al Viejo mundo y gran parte del Nuevo Continente.

Pensar que EE.UU. pudiera optar, ahora o en el futuro, por invadir a Venezuela, es por supuesto impensable. Águila no caza moscas. Pero cuando la mosca se le mete al Águila en las axilas, un suave aleteo se le convierte a la pobre mosca en un tsunami.

La actuación de Snowden invade los espacios secretos de la política de seguridad norteamericana, su axila para seguir el símil, y ya ha causado un severo daño al prestigio de la Administración Obama. Y si finalmente Snowden termina en Venezuela, ese simple aleteo se podría producir. Comprar menos petróleo a Venezuela es una posibilidad.

No será fácil que Snowden se venga a nuestro país. El bloqueo aéreo lo hace casi imposible, pero ese zigzagueante recorrido de Maduro entre la razón, el circo y la sinrazón, no puede conducir a nada positivo.

Entre tanto, la crisis financiera se agudiza y crece el descontento social.

Cuidado Nicolás, cuidado con el chaparrón.

 

 
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Un Comentario;

  1. Rafael Pérez said:

    Estupenda opinión, más claro no canta un gallo!

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