Imitando a la naturaleza

 

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Investigadores de la Universidad de Harvard presentaron un dispositivo alado que reproduce los movimientos de un mosquito, un desarrollo que se podría aplicar para las tareas de rescate

 

 Victoria Gill  | BBC Mundo

 

Científicos estadounidenses crearon un robot del tamaño de una mosca que puede imitar las ágiles maniobras aéreas de ese insecto. Este desarrollo, construido de fibra de carbono, no llega a un gramo de peso y tiene “músculos” electrónicos súper rápidos que activan sus alas.

Sus creadores de la Universidad de Harvard , en Estados Unidos, dicen que este tipo de robots minúsculos podrían ayudar en el futuro en operaciones de rescate. Podrían adentrarse, por ejemplo, por espacios diminutos en edificios colapsados.

Los detalles del experimento fueron publicados en la revista especializada Science .

El doctor Kevin Ma y su equipo, liderado por el doctor Robert Wood, dicen haber creado el robot volador más pequeño del mundo.

 

Además, tiene la agilidad de una mosca, una capacidad que le permite a algunos insectos sortear hasta la mano humana más rápida. Esa virtud la proporcionan, en gran medida, los movimientos precisos de sus alas, que ajustan constantemente los efectos de alzado y propulsión que operan sobre su cuerpo, a una velocidad altísima.

Así es como las alas de los insectos -y las del robot- les permiten sobrevolar y realizar maniobras evasivas repentinas. Y precisamente igual que las de una mosca real, las alas del robot baten unas 120 veces por segundo.

 

Imitando a la naturaleza

 

El desarrollo de los investigadores de la Universidad de Harvard lograron emular el comportamiento de los insectos con un robot que bate sus alas unos 120 veces por segundo. Foto: Gentileza harvard.edu

Los investigadores consiguieron alcanzar esa velocidad mediante el uso de una material piezoeléctrico. La sustancia que lo contiene se contrae cada vez que se le aplica un voltaje eléctrico. Al aplicarlo intermitentemente de manera muy rápida, lograron hacer que el material se comporte justo como los pequeños músculos que hacen que una mosca mueva sus alas tan rápido.

“Conseguimos que se contraiga y se relaje, como el músculo biológico”, explicó el doctor Ma. El principal objetivo de este estudio era entender cómo funciona el vuelo de los insectos, más que la construcción de un robot útil, aunque los autores ven usos prácticos potenciales para este tipo de diminutos desarrollos.

“Podrían emplearse en operaciones de búsqueda y rescate, para hallar sobrevivientes entre los escombros de un edificio o en otros contextos peligrosos”, dijo Ma.

También sugirió que este tipo de robots podrían programarse para funcionar como muchos insectos reales y asistir en la polinización de cosechas: “Funcionarían como las poblaciones de abejas, que ahora están en declive, y apoyan la agricultura mundial”, agregó el especialista.

El modelo actual del robot está unido a una pequeña batería, pero el doctor Ma dice que el siguiente paso sería reducir el tamaño del resto de componentes tecnológicos para eventualmente crear un “robot volador totalmente inalámbrico”..

 

 
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