CALZADILLA Y LOS PROFESORES

Isabel Pereira Pizani

Isabel Pereira Pizani

Isabel Pereira Pizani 
Isaper@gmail.com
@isapereirap

 

La lucha de los universitarios por preservar su casa de estudios es el ejemplo mayor. Es la resistencia que no han mostrado los jueces para mantener el poder judicial incólume, es la tenacidad que sólo por retazos han personificado los agricultores para salvarse de la ola de confiscaciones y controles con los cuales Jaua y Loyo acabaron destruyéndolos. Es la bravura ausente de los militares ante la intromisión cubana.

 

Ha sido esta lucha de los universitarios, al igual que la de médicos, enfermeras, habitantes de las comunidades sin agua y sin luz, la que ha abierto los focos de esta rebelión cívica que hoy vivimos. Los universitarios aclaran que no sólo se trata de sus sueldos, angustiosamente gritan: es nuestra universidad, es la ventana a la universalidad, a la humanidad, a la cultura, a la ciencia. Los médicos siempre han protestado por sus salarios de hambre, pero fundamentalmente por sus hospitales, que una vez fueron nuestro orgullo ante toda Latinoamérica. Las enfermeras se han extraído la sangre en su protesta, saben que poco pueden hacer por sus pacientes si no tienen siquiera para comer, para ser guardianas nocturnas y asistir desveladas a los pacientes en crisis.

 

Los jefes del socialismo nunca han estado en universidades, no han disfrutado el goce de compartir conocimientos, de aprender de otros individuos, de otros países, siempre piensan que lo de ellos es lo mejor, aunque no tengan prueba alguna para demostrarlo, simplemente desconocen la civilidad. Son individuos que solo han aprendido recibiendo órdenes y ahora pretender dirigir dando órdenes, del superior militar, del comisario del partido, de Fidel Castro y de todo aquel que les permita refugiarse en una cobarde subordinación.

328 Profesores

El que funge como ministro de educación, antes que su Alma Mater prefiere a un partido único, aboga por el colectivismo, el totalitarismo. El delito más grave es su aviesa intención de anular el honorable título de Profesor, de Maestro, de aquel que profesa una convicción, un conocimiento y una fe en sus posibilidades de servir a los otros. El ministro quiere que en las universidades sólo coexista una masa informe de trabajadores, donde la vocación, el mérito y la trayectoria sean descartados. Un Profesor no llega a dirigir una Catedra porque lo elija o apruebe un sindicato, sólo puede hacerlo por su conocimiento y por sus méritos.

 

Sólo ellos a diferencia de otros se ganan el cargo por concurso, no es regalo, es un reconocimiento y un premio logrado a pulso, realidad que no es valorada por este ministro y sus camaradas, para quienes en la vida universitaria sólo hay rutinas, prácticas, no hay que pensar, filosofar, crear, buscar caminos, formulas y soluciones, se trata sobre todo de obedecer.

 

Un profesor o un maestro es un grado excelso en cualquier sociedad donde la libertad sea indiscutible, es la tarea superior, la de aquellos que toman el camino de mostrar lo que la humanidad ha creado, la filosofía, la ética, la ciencia, el modo de construir, los espacios para inventar, las maneras de producir, cómo alimentar a la gente. Pretender eliminar la noción de Profesor Universitario, borrarla y decir que son simples trabajadores como señala la Cláusula 4ª. de la Convención Colectiva Única, que el gobierno pretende imponer, es anular la posibilidad que tendríamos de construir un mundo distinto donde ningún venezolano piense que su única solución es matar o robar a otro.

 

Pedro Calzadilla

Pedro Calzadilla

Hoy son muchos los males que nos aquejan, con la excusa ideológica y política se ha construido el peor de los mundos, de nada sirve tener unas playas maravillosas, la infinitud de nuestros llanos, poder escalar las prodigiosas montañas andinas, si tenemos una pobrísima visión del ser humano, si los profesores son eliminados por decreto, si vivimos en una sociedad donde modelan los anti profesores, aquellos que están programados para obedecer, para marchar aunque sea como “El flautista de Hamelín” hacia el abismo.

 

Un ministro cualquiera no puede borrar por decreto la tarea máxima de enseñar como profesión, de profesar la fe en el conocimiento y en la posibilidad de aprender y mejorarse del otro.

 

Para acabar de cerrar este capítulo ignominioso de nuestra historia hay que construir una nueva unidad, la esencia de ésta va a significar un salto moral en nuestro país, es la posibilidad de juntar individuos y sectores distintos, marchar con una predica distinta. Es la hora de una nueva unidad por la defensa de nuestra humanidad. Hay que hablarle a los poetas, a los músicos, a los escritores a los deportistas a los obreros, a los agricultores, a los buhoneros, a los empresarios y a los militares, si eliminan la condición de profesor nos están robando la dignidad, el derecho de aprender en libertad, la posibilidad de reconocer la creación de los otros.

 

Calzadilla ha tratado de hacer lo que los dictadores militares no habían intentado, destruir a los profesores, habrá pensado muerta la bestia se acabó la rabia y con ello exterminar a esos tontos que creen en la libertad y en la posibilidad única de ser humanidad. Por eso quiere desaparecer al profesor, su objetivo es imponer una “Federación Única Socialista de trabajadores universitarios” a las órdenes del PSUV y de los cubanos.

 

Hoy, Venezuela se levanta como el cuero seco de un animal, lo pisas en un extremo y se levanta por otro, esta levantisca anuncia nuevos tiempos, en el cual cada porción de nuestra geografía, de nuestra sociedad, cada individuo, comienza a verse como la esencia de un tejido único que comprende que el malhadado socialismo nos daña a todos y que sin libertad no hay humanidad.

 

 

 
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