Cambiar su nombre no resuelve el problema

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando Con Carlos Lozano
Carlos Lozano 

Carlos@carloslozano.com 

 

Un grupo oficialista del Concejo Municipal de Valencia propone cambiar el nombre de la parroquia Miguel Peña por el de Hugo Chávez. Flaco homenaje que esos chavistas quieren hacerle a una parroquia que así como ha crecido desmesuradamente, al punto que perfectamente podría ser convertida en Municipio, también ha tenido muy mala suerte con las diversas gestiones municipales.

 

Fidel Castro advirtió una vez a Hugo Chávez que no podía ser el conserje de Venezuela, en el sentido de que era imposible que se ocupara de todo, en un Gobierno debe haber hombres y mujeres en todos los niveles, cercanos a la ideología y propuestas del líder nacional si usted quiere –decisión electoral, en cualquier caso, capaces de poner en ejecución adecuada los planes de Gobierno, desde los nacionales e internacionales, hasta los parroquiales.

 

Hay que reconocer que el chavismo carabobeño no ha tenido esa organización, y en consecuencia tampoco los vecinos de parroquias densamente populares de Valencia como Miguel Peña.

 

Miguel Peña es un ejemplo de permanente descuido oficial, pero también una gran oportunidad para un alcalde –y un gobernador, y un Concejo Municipal- realmente dispuesto a trabajar en beneficio de los ciudadanos, para impulsar y desarrollar planes de ordenamiento urbano, de gestión de servicios públicos, de mejoramiento de vivienda, de servicios de aguas negras y blancas.

 

Conozco a la comunidad de Miguel Peña –a las comunidades, en realidad, es una parroquia muy grande- y me consta que tienen la voluntad de mejorar, de participar activamente en las soluciones para sus múltiples necesidades. Un alcalde y un Concejo Municipal que realmente quieran dejar huella, deberían poder diseñar y liderar un gran programa sincronizado con el Gobierno regional y con los ministerios de mejoramiento habitacional, eléctrico, hidráulico, educativo, vial y de seguridad ciudadana.

 

Proponer el nombre de Hugo Chávez para sustituir el de Miguel Peña es sólo una iniciativa de adulación que ningún favor hace a Chávez, que ya no está, y en cambio ofende a los miles de vecinos de Miguel Peña, porque su problema no es el nombre sino que se les dé un eficaz y permanente tratamiento estratégico ciudadano.

 

Vendrán tiempos mejores.

 

*Versión editada

 

 

 
Etiquetas

Artículos relacionados

Top