Los aviones vuelan

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa

MERCURIALES
Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com 

 

Señalando el cielo siempre azul de la Isla de la Fantasía, el popular Tattoo anunciaba con su peculiar voz la llegada del hidroavión con los turistas que esperaban ansiosos y escépticos ver realizados sus sueños más deseados, mientras el actor Ricardo Montalbán, vestido impecablemente de blanco, sonreía amablemente haciéndonos saber que el programa se había iniciado y la magia haría su trabajo. La popular serie de los 70 viene a mi memoria cuando escucho y leo las acusaciones fantásticas que ha lanzado el veterano político y periodista José Vicente Rangel en su programa dominical. Rangel ha denunciado sin mostrar ninguna prueba que la oposición venezolana compró 18 aviones de guerra, y ya tiene algunos dispuestos para atacar a Venezuela desde suelo colombiano.

Reinaldo Dos Santos, mejor conocido como el “Profeta de América”, ha denunciado que lo de los aviones es parte de un plan macabro del gobierno para inculpar a la oposición en una supuesta agresión aérea que estarían montando sectores perversos del chavismo, interesados en salvar el pellejo ante la posibilidad que el gobierno de Maduro colapse y tenga que renunciar, abriendo constitucionalmente el espacio para la realización de una nueva elección presidencial.  

Con esta interpretación, videncia, o lo que sea que Dos Santos crea que hace, se han despertado las alarmas de una adormecida oposición que por absurdo se burlaba de los aviones que Rangel afirma tiene la MUD en bases colombo-norteamericanas, y ya en serio lo de los aviones, comienza a tener sentido en el ajedrez político que se está desarrollando en Venezuela, un plan de gran envergadura concebido por gente desesperada, para criminalizar de una vez y por muchos años a la creciente oposición democrática.

Si algo hay que reconocerle al Presidente Chávez como político fue su sentido de anticipación, casi siempre estaba un paso adelante tácticamente hablando, para ello se servía de fantasías que sin ser originales desviaban el ataque directo de sus oponentes mientras avanzaba o retrocedía. Entre las más usadas recordamos la del magnicidio, ese trapo rojo fue el más manoseado y mejor aprendido de su mentor Fidel Castro.

La debilidad electoral, la falta de legitimidad, y la ineficiencia del gobierno de Maduro lo han llevado a inventar y sostener una matriz de opinión, en donde bizarramente la oposición es la responsable de la inseguridad y la violencia que sufrimos los venezolanos desde la conquista española hasta nuestros días. Por ello acusan sin fundamento a Capriles de los muertos del 14 de abril, y citan a Nelson Bocaranda a la Fiscalía para intentar restarle credibilidad y propiciar la autocensura en un profesional que ha demostrado con creces que no teme decir la verdad.

La desesperación en el chavismo ante una eventual derrota en las elecciones municipales de diciembre, es lo que estimula la creatividad de José Vicente y del resto de los enchufados.

El supuesto plan develado por Dos Santos para inculpar a la oposición, USA y Colombia de un supuesto ataque a ciudades o bases militares venezolanas, buscaría como objetivo la suspensión por estado de guerra de las elecciones municipales, con la respectiva acusación y persecución de los dirigentes de la MUD.

Yo no creo en brujos, pero los aviones, de que vuelan, vuelan.

 

 
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