Agosto, 1943

Manuel Felipe Sierra

Manuel Felipe Sierra

Fábula Cotidiana
Manuel Felipe Sierra
manuelfsierra@yahoo.com
@manuelfsierra 

 

            Comenzaba el mes de agosto de 1943 y al tercer día del mes vió la luz El Nacional, un diario que habría de significar un impulso fundamental en el periodismo venezolano. Los periódicos, hasta entonces, eran tribunas esencialmente de opinión y estaban marcados por las banderías políticas. Era un diarismo que irrumpió a la muerte de Juan Vicente Gómez, pero que todavía reflejaba posiciones políticas y partidarias, más que lo que entonces en el mundo ya se conocía como “el diarismo moderno”. Es decir, medios básicamente comprometidos con los lectores.

 

            También había cambiado el concepto del periódico. Ya en Venezuela dos años antes se había fundado el diario Últimas Noticias, que asumió el concepto del tabloide para la información ligera, un modelo que entonces tenía un extraordinario éxito en Estados Unidos y en Europa, porque de alguna manera traducía en el papel el contenido de una pujante radiodifusión orientada a las noticias. Pero El Nacional se proponía otras metas.

 

Miguel Otero Silva

Miguel Otero Silva

            Fue fundado por Henrique Otero Vizcarrondo, un empresario con visión de futuro que había comprado una rotativa que perteneció a uno de los grandes matutinos norteamericanos y que según testigos de la época, habría tenido como propósito no públicamente confeso pero transmitido a su entorno, crear un diario para apuntalar una eventual candidatura de Jóvito Villalba, quien era entonces el político con mayor proyección y a quien le parecía despejado el ascenso a Miraflores. Pero fue esencial el impulso de su hijo Miguel Otero Silva, periodista vocacional, poeta, humorista, político de la Generación del 28 y con valiosísimas experiencias en su condición de exiliado.

 

            La dirección del periódico fue confiada al escritor y novelista Antonio Arraiz y se integró con un equipo de jóvenes reporteros. El medio privilegiaba entonces, además del hecho político (era el gobierno de Isaías Medina Angarita que garantizó una amplia libertad de prensa) la información y el tratamiento de los temas deportivos y culturales. En su primer editorial Arraiz escribió: “Al servicio de la nación venezolana, así comprendida, estaremos. Por su causa, intentaremos ser justos, sin intolerancias, es cierto, pero también sin complacencias ni debilidades. En su nombre, intentaremos ser verdaderos, sin fanatismo y sin estridencias, pero también sin titubeos y (esto por encima de todo) sin pusilanimidad”.

 

            Han transcurrido 70 años y en circunstancias difíciles y períodos históricos de fuerza, contrarios y renuentes a la libertad de expresión, este diario emblemático que además abordó a tiempo un compromiso con las nuevas tecnologías de la comunicación, se mantiene como uno de los principales voceros del periodismo impreso venezolano.

 

            Al día siguiente de su aparición (el periódico se editaba en el edifico El Nacional, en la esquina de La Pedrera) en sus páginas se registraba el éxito del lanzamiento. Una crónica muy propia de aquél tiempo señalaba: “Ayer, a pesar de ser martes y marcar negro el almanaque, la ciudad tuvo la animación de los días de fiesta. En los bulevares del Capitolio, en la Plaza Bolívar, en las calles adyacentes, en las barriadas populares, un grito agudo, apresurado, entusiasta provocaba la sensación de los transeúntes:

— ¡EL NACIONAL! … ¡EL NACIONAL!

— ¡Salió el fantasma! — decían algunos risueñamente, refiriéndose a los aplazamientos de la fecha inicial.

— ¡Por fin! — decían otros que esperaban el periódico con ansiedad sana y cordial”.

 

            Ese mismo día una nota exclusiva desde Zulia registraba que: “el 29 de julio a las 10:30 p.m., el buque tanque Rosalía, de nacionalidad holandesa, perteneciente a la Royal Dutch, se encontraba anclado frente a la Bahía de Curazao, cargado de petróleo procedente de Maracaibo. La tripulación descansaba de las faenas del día cuando fue bruscamente sorprendida por la explosión en los costados del buque de un torpedo nazi. Breves segundos después, otro torpedo estalló en la parte delantera del barco. 23 marineros del buque tanque murieron a consecuencia de la explosión y el incendio, entre ellos los hay de diversas nacionalidades: 9 chinos, 8 holandeses, 3 ingleses, 2 curazoleños y 1 venezolano de nombre Ramón Rodríguez, natural de Coche, Nueva Esparta”.

 

portada-el-nacional            Era sólo uno de los ataques de los que durante varios meses fueron objeto tanqueros petroleros en la ruta entre Maracaibo y la Península de Paraguaná, con destino a las refinerías de Curazao y Aruba. Venezuela de esta manera, se vió inserta en la ofensiva militar nazi, en una etapa que ya presagiaba la derrota del régimen de Hitler.

 

            Días después, el periódico registraba otra noticia de gran significación cuando 80.000 personas recibieron al presidente Medina. Destacaba la nota: “El homenaje tributado al Presidente de la República por el pueblo del Zulia, de La Guaira y de Caracas, fue un espectáculo glamoroso y unánime, de hondo significado democrático y de bienvenida cordial y afectiva. En los aeródromos repletos de concurrencia, en las calles por donde cruzó la comitiva, en los balcones y azoteas invadidos por un gentío que extendía sus brazos para el aplauso, en el espíritu amplio de las multitudes conmovidas, el general Isaías Medina Angarita pudo ver una vez más cómo es de sincero y espontáneo el pensamiento democrático de los venezolanos”.

 

            Medina regresaba de una gira presidencial que procuraba el acercamiento de los países bolivarianos y la reafirmación de una posición al lado de las naciones que luchaban por la libertad y la justicia en plena conflagración mundial. Todo esto ocurrió en los primeros días del mes de agosto de 1943, hace justamente 70 años.

 

 

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