HAMAS ACORRALADO EN GAZA TRAS DE LA CAIDA DE MORSI

David Alandete

David Alandete

David Alandete
@alandete

 

Los líderes del grupo islamista creen que el nuevo Gobierno egipcio les trata de forma hostil – Morsi fue el gran valedor en la escena internacional de esa formación que gobierna Gaza

 

Durante su breve mandato, Mohamed Morsi fue uno de los principales valedores de Hamás en la escena internacional. Ahora, tras la caída y arresto del presidente egipcio, el grupo islamista palestino se ve acorralado y sobre un terreno político cada vez más inestable. El Ejército egipcio ha cerrado la mayoría de túneles de contrabando por los que respira la economía de Gaza, afectada por el bloqueo israelí. En la Franja, que Hamás controla desde 2007, crecen las concentraciones de protesta y ganan tracción grupos al estilo de Tamarod [Rebélate, en árabe], el movimiento juvenil que convocó las grandes manifestaciones que precedieron el golpe contra Morsi. Y Al Fatah, partido rival de Hamás que gobierna Cisjordania, se han apresurado a saludar la transición tutelada por los militares en Egipto y a certificar la defunción del islamismo político.

 

Militantes de Hamás 

Militantes de Hamás

Según dijo este viernes Sami Abu Zouri, portavoz de Hamás, la decisión de la fiscalía de presentar cargos contra Morsi por haber colaborado con operativos del grupo palestino en su escape de prisión en 2011 y en ataques contra comisarías de policía durante los últimos días del régimen de Mubarak “se sustenta sobre la premisa de que Hamás es hostil”. Es un gran cambio. Hace sólo un año el entonces presidente de Egipto, miembro de los Hermanos Musulmanes, la sociedad de la que nació Hamás en 1987, recibía en El Cairo a Khaled Meshal, líder del grupo islamista en el exilio, y a Ismael Haniye, primer ministro en Gaza.

 

Desde el golpe de Estado, los helicópteros militares egipcios han penetrado con frecuencia el espacio aéreo de la Franja. El martes, Naciones Unidas dijo que las fuerzas armadas de Egipto han clausurado un 80% de los túneles por los que se introducen todo tipo de bienes, incluidas armas, a Gaza. Según Robert Serry, coordinador Especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Próximo, el cierre ha llevado a “grave escasez de gasolina y materiales de construcción básicos, para los cuales los túneles eran el principal punto de entrada”.

 

En realidad, el cierre de esos túneles comenzó hace un año, después de una operación en la que un grupo islamista mató a 16 soldados egipcios en el Sinaí. La cúpula de las fuerzas armadas dijo entonces que los responsables habían entrado en Egipto desde Gaza, algo que Hamás negó. Desde la caída de Morsi, el cierre de esas excavaciones se ha acelerado notablemente.

Desde hace meses, Hamás se enfrenta a concentraciones semanales que exigen un proceso de reconciliación con Al Fatah como medio para poner freno a la islamización de la Franja. A ese movimiento se le han unido ahora nuevas formaciones que imitan al grupo egipcio Tamarod, que llaman en las redes sociales a expresiones populares de indignación para deponer a Hamás. No se trata de un movimiento organizado: hay otros grupos que toman el nombre de Tamarod cuyos miembros, enmascarados, han marchado en Cisjordania pidiendo una nueva intifada.

 

Un día después del golpe, el presidente de la Autoridad Palestina y líder de Al Fatah, Mahmud Abbas, mandó sus felicitaciones al nuevo presidente de Egipto elegido por los militares, Adli Mansur. Le pidió, por carta, que atienda a las exigencias de su pueblo de “vivir en libertad, dignidad y estabilidad”. Diversos líderes del partido Al Fatah dieron indicaciones entonces de que les gustaría que los gazatíes tomaran nota del ejemplo egipcio, y avanzaran por la misma vía, para forzar desde las calles la unidad nacional palestina y poner fin a las divisiones tras seis años.

 

Por si acaso, Hamás ha tomado medidas preventivas. El fiscal general de Gaza ordenó el jueves el cierre de las corresponsalías del canal de televisión Al Arabiya y de la agencia de noticias palestina Maan, acusándoles de tomar parte de una campaña de desprestigio contra los gobernantes de la Franja. Según Khalil Abu Shamala, de la organización de derechos humanos Al Dameer, “esto abre la vía para más violaciones de la libertad de expresión, porque Hamás no sabe en realidad como reaccionar”.

 

@el_pais

 

 

 
David AlandeteDavid Alandete

Artículos relacionados

Top