Una Valencia mejor es posible

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Carlos Lozano
Carlos@carloslozano.com 
Facebook: caminandoconcarlos@gmail.com 

 

El arquitecto Pedro Mateo, valenciano insigne, se le recuerda por muchas obras y, también, por esa vocación ambientalista que lo llevó a promover la creación de zonas verdes desde sus tiempos como Director de Planificación Urbana del Concejo Municipal de Valencia, donde permaneció por nueve años.

 

Mateo fue el arquitecto que planificó vías como el Paseo Cabriales, las Cuatro Avenidas, la avenida Sesquicentenario y el Parque Recreacional Sur. De su mente creadora nacieron la plaza de La Bacante, sobre cuyo alarmante estado de abandono escribimos  recientemente, la plaza de Las Tres Madres, y la plaza Cristóbal Mendoza, en El  Viñedo, con la cual ganó el Premio Nacional de Arquitectura.

 

Como arquitecto en ejercicio planificó las urbanizaciones El Bosque, Altos de Guataparo, Los Mangos, Villas San Diego Country Club así como el urbanismo integral de áreas verdes ubicado en San Diego y Valles de Camoruco. Fue autor del gran proyecto del Aula Magna de la Universidad de Carabobo, y además diseñador de diversos edificios y centros comerciales. 

 

Pedro Mateo pensó siempre en una ciudad donde la conciencia ecológica fuera acto obligado de los ciudadanos, y el ente rector la Alcaldía de Valencia, donde compartió durante años una amistad con el tan recordado Paco Cabrera.

 

Ese gran equipo  Mateo-Cabrera planificó y desarrolló obras de embellecimiento de la ciudad diseñadas con extraordinaria base técnica, sin improvisaciones, y con los aportes de verdaderos especialistas amantes de la jardinería y del ornato público.

 

Mateo materializó propuestas de ejecución y mantenimiento de áreas verdes que, tristemente, hemos visto desvanecerse, al tiempo que ahora es común sentirse desolado en avenidas como la Sesquicentenaria pues las veredas que sirven de centro de esta importante avenida, así como muchas tantas han dejado de ser atendidas por la administración desganada del actual alcalde Parra.

 

Lo más decepcionante es llegar a la conclusión de Parra cambió su rol de ambientalista por un pote de pintura para aceras y puentes, vallas que testimonian obras hechas sólo en Photoshop. Esa dejadez nos hace sentir que Valencia ha caído en el olvido.

 

Ciertamente Parra ha hecho un esfuerzo en tapar huecos. Esa es una tarea básica, lo menos que puede hacer un alcalde. También se le reconoce la recuperación de la portentosa obra de Cruz Diez, sembrada por Paco Cabrera a la altura de la Redoma de Guaparo. Pero le sigue faltando el vital  mantenimiento de las áreas verdes.

 

El alcalde Parra necesita con urgencia a su propio Pedro Mateo. El original falleció hace pocas semanas, pero su legado está allí, disponible para el pensamiento joven y renovador.

 

 

 

 

 

 
Top