El ABC de Alba Revenga – Vicepresidenta Ejecutiva de Globovisión

La denuncia es inevitable, pero no tiene que ser estridente sino lógica. No me explico el empeño en exagerar las diferencias. Asumo que soy parte de una red global impresionante, señala la conocida productora de televisión.

 

Macky Arenas

 

Dice que cayó en el rubicón en que se encuentra “por atrevida”. Quienes conocen su trayectoria y su carácter saben que afronta los desafíos con mucha responsabilidad y profesionalismo. Sólidamente preparada y con experiencia de años, está ahora al frente de ese torpedo en posición de lanzamiento que es Globovisión, como Vicepresidenta Ejecutiva. Es una impenitente workaholic, sus días transcurren sin horario ni fecha en el calendario, no tienen comienzo ni final. Se graduó de psicóloga en la UCV y se interesó por todo lo que tenía que ver con el aprendizaje. Trabajó en la Fundación Newman. Llegó, por el Dividendo Voluntario para la Comunidad, a un proyecto de TV para niños. Así entró por primera vez a un estudio de televisión y se enganchó para siempre. Fue la productora de Arturo Uslar Pietri en las famosas series “Raíces Venezolanas” y “Los cinco años que cambiaron el mundo”. Pasó mucho tiempo en Venevisión donde hizo “Estrella de la Fortuna”, “Match 4”, y otros espacios de sonado éxito, siempre llenos de contenidos educativos. Fue llamada para formular y diseñar el Museo de Los Niños. Trabajó en el área corporativa con Chocolates El Rey, Electricidad de Caracas -donde inventó el Electrobús para motivar la conservación energética en las nuevas generaciones-, en British Petroleum. Eso la hizo viajar intensamente por el país, hasta que se fue al exterior con su propia productora… y ahora está en lo que está. Esto nos dijo para los lectores de ABC de la Semana.

 

“Queremos una plataforma en donde todo individuo sienta que puede venir sin ser agredido, ni manipulado, ni maltratado”.

“Queremos una plataforma en donde todo individuo sienta que puede venir sin ser agredido, ni manipulado, ni maltratado”.

—  ¿Cómo meten a Alba Revenga en este paquetón?

 

—  No me metieron, me metí. Como a ti, me encanta esto. Tiene un alto porcentaje de aventura. Se trata de transformar un órgano de comunicación como es Globovisión. Para eso tenemos los conocimientos y habilidades que hacen falta. Una vez planteado el reto, era una decisión muy individual aceptarlo o no. Agradezco a los nuevos dueños su voto de confianza hacia mí. No sólo pensaron que podría ayudar en este proceso, sino que me dieron la dirección de un grupo de gente increíblemente valioso como  es el personal de este canal. Porque se dice fácilmente, pero están poniendo en nuestras manos su inversión y su posicionamiento como emprendedores.

 

—  Ante este panorama, ¿qué puede ser Globovisión?

 

—  Esto no puede considerarse como una pantalla que va hacia un macrocambio; tampoco la audiencia. Hay que verlo como un proceso evolutivo, una etapa de un canal que albergó, en un momento dado, unos contenidos muy identificados con cierto estilo de vida y manera de pensar, también con cierto concepto de proyecto de país ante el cual se sintieron identificados muchos y totalmente ajenos otros. Con esa realidad hay que lidiar y encontrar salidas. Ese ha sido quizá el mayor de los retos y a la vez el más apetecible.

 

—  Para unos, el canal era un partido político, para otros un altavoz al servicio de la oligarquía… ¿cómo visualiza los cambios en este país tan polarizado?

 

—  En cierto sentido, desde una óptica ingenua. Creo firmemente en que esa pantalla debe representar al país. Vamos a utilizar un “leiv- motif”: Globovisión debe ser la expresión del país. No sólo de lo negativo, también de lo positivo y aspiracional. Pero debe reflejar la realidad, básicamente el entorno político, social y económico que reconocemos como propio, como nuestro, como venezolano. Hoy, partido en dos trozos, totalmente dividido. Si no lo reconocemos como tal, diseñaremos de manera errada el trabajo que tenemos por delante.

 

—  Tal vez lo que tengamos, de lado y lado, es un país que quiere entenderse…

 

—  Quiere encontrar palabras y metas comunes, siente que el desasosiego económico y la imposibilidad de estar seguros en su propia patria viene dado por la incapacidad de dos sectores para ponerse de acuerdo. Y te digo, en este canal, esa aspiración ha sido el punto de encuentro entre todos nosotros como individuos, tanto de los nuevos dueños como del resto de quienes permanecemos aquí. La convicción de que sólo a través del diálogo, de la comprensión de aquello que motiva la actitud del otro, podremos reiniciar un desarrollo que se nos está escapando de las manos. Me refiero a un desarrollo positivo del país, a nivel económico y social pero también ético. Tenemos que apostar a que esa Venezuela puede reencontrarse y a que solamente unidos es posible avanzar.

 

Revenga considera que solamente unidos es posible avanzar.

Revenga considera que solamente unidos es posible avanzar.

Al rescate de los valores

 

— ¿Por dónde habría que comenzar a despejar el camino?

 

—  Reconociendo lo bueno y lo positivo aunque los protagonistas piensen distinto a mí. Me niego a desconocer, si hay algo que vale la pena ponderar, tan sólo porque venga de la otra acera.

 

—  ¿Es decir, que el proyecto es generar un gran “estudio” de TV, o facilitar un amplio espacio donde quepa una tercera opción, el país en el que todos quisiéramos vivir?

 

—  Lo hemos hablado como un tema de principios: el canal debe ser tan grande que quepa todo el país. Esa debe ser nuestra dimensión. Obviamente, en esto somos un grano de arena en un propósito que debe ser más envolvente, gestáltico, pero podemos ser parte importante, justamente porque somos una plataforma de comunicación. Ser una opción de centro, entre dos bandos, suena tibio, es hasta idiota como descriptivo del venezolano. No es eso. Queremos una plataforma en donde todo individuo sienta que puede venir sin ser agredido, ni manipulado, ni maltratado. Que pueda expresar sus ideas y cuáles son las salidas que visualiza para el país, el problema ético que tenemos planteado o las posibilidades de solución; y, al día siguiente, llegue otro que piense de manera diametralmente opuesta y decir lo suyo recibiendo el mismo respeto, tranquilamente, sabiendo que no va a ser distorsionado su mensaje. Si llegamos a eso, habremos avanzado considerablemente.

 

—  Si algo se ha perdido en este país, a nivel de trato humano, es el respeto. No será fácil…

 

—  A veces te deja en estado de shock lo que podemos llegar a ver, pero hay que recuperar el respeto. No hay razón para agredir en lo personal, buscar aquello que más le duela al otro, si en verdad lo que queremos es un cambio actitudinal. Lograr el bien común pasa por ese cambio, por restablecer el entendimiento.

 

—  ¿No pasa también por respetar, en nuestro medio, el genuino talento? Hemos llegado a desperdiciar valores por temor a la reacción del gobierno de turno o a intereses de los propietarios de tal o cual medio lo que, a la postre, resta calidad al producto que se ofrece y quien pierde es el público…

 

—  No solo eso, sino que un porcentaje inmenso de esos talentos están completamente relegados, mucho más de lo que creemos. Serían tal vez los mejores mensajeros pues no los motiva el dinero ni el poder, sino el amor por lo que hacen. Esas habilidades muchas veces se pierden porque las mismas personas se hacen a un lado para no forcejear en esta especie de cuadrilátero en que hemos convertido al país en todas sus áreas. Se abstienen y queremos atraerlos y darles oportunidades. En el campo educativo, sorprende la cantidad de propuestas, de maneras de ver las cosas, que enriquecerían cualquier debate y uno no entiende cómo no se les toma en cuenta. Lograr ese cambio es un trabajo que no solo debe asumir una empresa. Hace falta el liderazgo político, religioso, cultural, las cabezas de familia, los educadores. Debe ser un trabajo en conjunto y sabemos que los procedimientos son diferentes, pero mientras la meta sea común, el objetivo es posible.

 

Libertad y respeto

 

—  ¿No podría esta postura ser interpretada como una claudicación del canal, que se piense que Globovisión ya no es la misma porque, por ejemplo, no se le conceda toda la prioridad a la denuncia o la confrontación? En medio del extremismo será cuesta arriba entender eso…

 

—  En la actualidad es así, negarlo es absurdo. Hay todo un sector que rechaza frontalmente que el canal cambie, que deje de ser el “bunker” o el refugio de una manera específica de pensar. Habrá dudas de los televidentes en cuanto a cuál será nuestra agenda, pero no podemos detenernos, dejar de hacer aquello en que creemos, por la angustia sobre cómo seremos evaluados. La idea es estar claros, señalar abiertamente el camino que recorreremos y de qué manera lo vamos  a hacer. Sin importar las macro agresiones, hay que dar el frente y decir nuestra verdad, esperando que no llegue a confrontaciones inútiles. Evadir lo que se debe hacer porque alguien lo califique de claudicación, es impensable pues eso siempre estará presente.

 

—  ¿Qué esperarían del gobierno en torno a las relaciones que se establezcan como empresa, como canal de televisión?

 

—  Lo ideal sería la posibilidad de establecer un diálogo, de poder exponer las razones de políticas y medidas. Poder intercambiar maneras de visualizar la realidad venezolana. Aspiro a que sea racional de ambos lados. La denuncia es inevitable, pero no tiene que ser estridente, sino lógica, apoyada en la verdad y así me gustaría que fuera la respuesta del gobierno, sean quienes sean sus representantes. Debemos desarrollar la capacidad de exponer ambas caras de los hechos para que el venezolano, en libertad de discernimiento, pudiera escoger la versión que más lo convenza. No somos “Papá Dios”, somos sólo un medio de comunicación y no podemos pretender que dictaremos la manera de pensar a los venezolanos ni tomaremos decisiones por ellos. Sólo podemos poner sobre la mesa lo que hay y la gente se quedará con aquello que mejor lo identifique.

 

—  ¿Han medido las aspiraciones de los venezolanos desde el punto de vista del país que se anhela?

 

—  Todas las investigaciones reflejan cuanto desea el venezolano poder reencontrarse. Por encima de todo. Eso no es una opción más, es la gran aspiración, el que dos maneras de pensar encuentren semejanzas en lo que nos une. Hay toda una cultura común, una manera de reaccionar ante ciertos estímulos, que abren tremendas posibilidades de encontrar puntos de coincidencias. No me explico por qué el empeño en exagerar las diferencias.

 

—  La vasta experiencia de Alba Revenga trabajando fuera de Venezuela debe sugerir claramente por dónde van las grandes tendencias comunicacionales en la actualidad, los paradigmas sobre los cuales podemos elaborar para crecer como referencia informativa…

 

—  Absolutamente y no sabes hasta qué punto has dado en el meollo de esta cuestión. Te diría, buscando definirlas con una sola palabra, que es la inmediatez. Para lograr la información y tomar decisiones, esa inmediatez ha sido acelerada de manera dramática gracias a la tecnología que, de repente, en los últimos 25 años se puso al alcance del hombre actual. En el momento en que pueda lanzar una imagen, un criterio, no en 140 caracteres, sino en 3 caracteres y desde la  Siberia más recóndita llegar a la Argentina con el mensaje en milésimas de segundo y con un posicionamiento por mi parte de apenas 2 palabras, eso proyecta el sentido de una cultura, una visual que me hace comprender esa realidad tridimensional. Asumo que soy parte de una red global impresionante. Puedo ser una ama de casa en Catia y usar Facebook cada día, mi hijo me enseñó a tuitear y ahora soy dueña del mundo y el mundo puede llegar hasta mí.

Eso es fascinante y tiene que reflejarse en la manera como producimos y distribuimos la información. Indica la importancia de las webs, de los blogs, de los tuiteros profesionales y luego, ya organizados, en las redes sociales existentes. Lograr la más veraz de las informaciones en el menor de los tiempos, con un aparato que cada vez será más pequeño y manejable: esa es la gran macrotendencia.

 

—  Y todo eso introdujo un elemento muy importante e irreversible, la libre elección de lo que quiero y como lo quiero recibir…

—  Exactamente, no es que tengo que esperar al noticiero de las 7:00 p.m., sino que es a las 3:00 a.m. pues me desperté y quiero saber cómo va el mundo, enterarme si hay algo nuevo. Más libertad y más respeto. De eso se trata.

 

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5 Comentarios

  1. Rperret gentil said:

    Me suena a una nueva Venevision, no será una ventana real para los que pensamos diferente, la salida de periodistas de categoría me alarma, se me acabo, Aló ciudadano…

  2. sandra said:

    Yo creo que todo lo q dice es PURA HIERBA SECA los q invirtieron perdieron los reales. Como va a decir q las noticias y la denuncia no son estridentes .
    Entonces a un hecho de corrupcion solo se le va a nombrar? No se va a hacer investigacion? Nada? Es decir q en caso de una tragedia por negligencia no se va a decir solo la mencion de la noticia y dejarlo ahí? No me diga usted q no es pro gobierno…

    Mejor cambien al formato de Discovery…

  3. Pedro R. said:

    Se acabó Globovisión… Seguro ahora empezaran a retransmitir la programación de VTV…

  4. Miguel A said:

    Pareciera que su proyecto de trabajo estaría mas acorde a transformar un “bunker” como VTV. De todas maneras suerte…….

    La estampida de gente valiosa en Globovision es muy mal indicio del resultado inicial de este “Proyecto”

  5. Ricardo E. Römer said:

    El reencuentro de los venezolanos no es un asunto de apuestas sino de un trabajo planificado, no es un asunto de personas sino de estructuras empezando por la constitución y lo que se deriva de ellas y termina, si es que hemos de encontrarnos, con un administrador del estado, el gobierno libremente elegido, en la posición que le corresponde: dependiente del bienestar social.
    Dicho esto le aseguro ¡no habrá reencuentro alguno! Para ello se requieren cambios profundos para reordenar el estado y no apuestas basadas en supuestos, imágenes e historias que están desvinculadas de un sistema que si podría resolver el drama social de este país. ¡Con ello no me estoy refiriendo al socialismo!
    Globovision era en TV la única ventana que teníamos a una opinión distinta a la oficialista; sin embargo, había una variopinta de programas cuyas calidades iban de buenos a malosos. De los últimos un ejemplo es Aló Ciudadano que a pesar de su popularidad perdió la oportunidad de ser un tribuna seria para escuchar opiniones bien fundamentadas. El reencuentro no será porque las ideas rectoras no son las que deben ser. Pensar que la información noticiosa debe ser balanceada, algo así como que el espacio que le doy a uno debe ser equivalente al del que le doy a otro, es un disparate. ¡Así no se construye país!

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