OTRO Y OTRO Y OTRO ESCÁNDALO MÁS

José Toro Hardy

José Toro Hardy

José Toro Hardy 
pepetoroh@gmail.com
@josetorohardy

 

Quizá el gobierno juegue a reventar la soga estirándola más allá de la racionalidad

 

02 Collage fotos chavezLos venezolanos estamos sometidos a una montaña rusa de angustias. En menos de un año hemos vivido tensiones que en otros países hubiesen conducido a rupturas. Quizá el tejido social se esté desgarrando. Quizá ese es el sordo rugido que no escuchamos pero todos sentimos en las tripas.

 

Fuimos testigos del engaño de un candidato que nos prometió que ya estaba curado, a pesar de que lo veíamos llorar ante el Cristo de la Grita pidiéndole vida “aunque fuera vida llameante”. Era obvio que jugaban con la credulidad del pueblo.

 

El mundo comprendió el engaño cuando se fue a Cuba, quizá al lugar médicamente menos adecuado, pero políticamente más conveniente.

 

¿Cuándo murió? Hay una fecha oficial, pero no lo sabemos. Hay también versiones según las cuales después de una grave cirugía en diciembre quedó en coma, en tanto que otras lo daban por muerto. No obstante, a los venezolanos nos siguieron engañando: desde que habló cinco horas con Maduro y eligió a un canciller, hasta que firmó de su puño y letra una comunicación a una cumbre presidencial reunida en Latinoamérica.

 

De hecho, vimos en Cuba a un desfile de mandatarios que querían cerciorarse con sus propios ojos: una Cristina Kirchner de luto cerrado despidiéndose “hasta siempre”; un Correa que hoy afirma que ya Fidel Castro lo había puesto en autos. Un Evo Morales de quien nadie se ocupó. Y vimos también a un cínico Mujica que con total desprecio hacia “esa gente del trópico” señalaba que “estamos casados con el petróleo venezolano”

 

La trama conduce a una traída intempestiva a Caracas de un presidente, supuestamente saludable, que tenía que venir a su propia juramentación el 10 de enero. Grandes festividades por su recuperación. Otro engaño más.

 

Y después, atónitos, vimos a Luisa Estella Morales llevando a cabo un malabarismo jurídico conforme al cual Maduro logra postularse -vía sentencia “vinculante” de la Sala Constitucional- aun cuando la Constitución lo prohíbe al Vicepresidente Ejecutivo. La Carta Magna la han torcido y retorcido de tal forma que la han dejado como un estropajo.

 

Y por supuesto el anuncio de la muerte. Una suerte de orgía funeraria con fines electorales. Una muerte estratégicamente ocurrida en el momento en que más les convenía.

 

Y entonces las elecciones del 14-A. Nuevamente estalla la sensación de engaño y la frustración de un pueblo. El propio Maduro acepta una auditoría que sirve para tranquilizar los escrúpulos de Unasur (donde pululan mandatarios poco escrupulosos)

 

Pero al final nada. Un agavillamiento de poderes para imponer una auditoría sin tomar en cuenta los cuadernos electorales, que según todo el mundo sabe son la clave de un posible fraude.

 

La Misión del Instituto de Altos Estudios Europeo señala que todo el proceso electoral del 14-A estuvo “viciado de nulidad”.

 

Y estallan entonces las bombas de las devaluaciones, la escasez, el estancamiento, la inflación y la falta de dólares. Una escasez que según el BCV superaba el 20% y una inflación que según los expertos podría rondar este año al 50%. Para colmo la Cepal presenta un escenario de crecimiento del PIB prácticamente nulo para el 2013. Eso precisamente es lo que define una Estanflación (fenómeno que por cierto dio al traste con todos los gobiernos del Cono Sur y al cual sólo ha logrado sobrevivir en un mar de sangre un triste personaje: Robert Mugabe de Zimbabwe). Y como si todo fuera poco un gobierno abrumado por la ineptitud.

 

En resumen existen fundadas dudas acerca de la legitimidad de origen del gobernante, así como de la legitimidad de desempeño de su gobierno. Incluso acerca de su nacionalidad y aún más acerca de la viabilidad de su proyecto.

 

Los estrategas oficialistas planean una sucesión de grandes escándalos para sumir al pueblo en un marasmo de confusión, miedo y letargo: Snowden, Mardo (¿fraude a la Constitución?), Mario Silva, María Corina Machado, magnicidios, “baremo” de precios contra las clínicas, grabaciones ilegales, Miguel Henrique Otero, acusaciones de corrupción, engaños políticos, oscuros pactos internacionales y otro y otro y otro engaño más.

 

Tenemos que estar preparados. Lo que está en juego son palabras geopolíticamente mayores. Quizá el gobierno juegue a reventar la soga estirándola más allá de la racionalidad. Una cosa tenemos que tener clara y ya una vez la dijo Fidel Castro: “La suerte de la revolución cubana depende de la suerte de la revolución bolivariana”.

 

 

 

 

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