EL ASESINATO DE OSWALDO PAYÁ

Elizabeth Burgos

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Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

 

El joven español Ángel Carromero, dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular de España, quien conducía el vehículo en que viajaba Oswaldo Payá, Harold Cepero y Jens Modig, contó al fin al diario español El Mundo lo que sucedió el 22 de julio de 2012. Asegura que los servicios secretos cubanos asesinaron a Payá, fundador del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) y a su compañero Cepero, porque ambos habían sobrevivido a la embestida del vehículo de la Seguridad del Estado que los sacó de carretera.

 

Ángel Carromero, dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular, partido del Gobierno, el joven español que conducía el auto en el que viajaba junto con Oswaldo Payá, fundador del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL) y Harold Cepero, militante del mismo movimiento, y el sueco Jens Modig, el 22 de julio de 2012, en una entrevista concedida al diario español El Mundo, por fin cuenta su versión sobre la muerte de Oswaldo Payá y de Harold Cepero. Carromero asegura que “los servicios secretos cubanos asesinaron a Oswaldo Payá y a su compañero, Harold Cepero”, porque ambos habían sobrevivido a la embestida del vehículo de la Seguridad del Estado que los sacó de carretera, tal y como se lo aseguraron en el hospital en donde fueron ingresados, “las enfermeras y un párroco”.

 

oswaldo-payaLa importancia de las declaraciones de Ángel Carromero radica en el hecho de que es la primera vez, desde que el gobierno español, tras haber negociado con las autoridades de la Habana, obtuvieron salida de Carromero de la cárcel cubana y se le permitiera cumplir condena en España,  que confirma la versión que todos siempre sospechaban, en particular los familiares de Payá: su asesinato por parte de las autoridades cubanas. El perfil de Oswaldo Payá, cristiano, practicante de la no violencia, respetado a nivel internacional, hacía de él un elemento demasiado molesto para el régimen.

 

Carromero afirma en la entrevista que Payá y Cepero salieron vivos del accidente. Las enfermeras  al párroco le aseguraron de que los cuatro habían ingresado al hospital. Para él no cabe duda de que la versión oficial de que la muerte del líder fue accidental, es simplemente una “coartada perfecta para ocultar la muerte del único opositor que podía liderar la transición en Cuba”.

 

Carromero narra que ese día se dirigían a Santiago de Cuba y fueron seguidos durante el trayecto. Al entrar en la ciudad de Bayamo, un auto azul los hostiga muy cerca. Oswaldo Payá le dice que son de Seguridad y de no hacerles caso. El hostigamiento continuó hasta que el auto los sacó de la carretera. Carromero perdió el conocimiento debido al choque. Recuerda que unos hombres lo mete en una furgoneta con puertas correderas, como las que usa la seguridad del Estado cubano”. Los increpa, pero pierde de nuevo el conocimiento, porque “al parecer fue golpeado con una culata debido a una brecha que luego noto en la cabeza”.

 

Durante el juicio que le siguieron las autoridades cubanas, “la fiscalía cubana iba fabricando las pruebas conforme avanzaba en proceso, para culparlo del accidente, y la defensa no tuvo acceso ni al vehículo ni a ningún testigo. Fue una pantomima, los testigos llevaban las declaraciones escrutas en la palma de la mano”. Le impidieron a los hijos de Payá ingresar a la sala donde se celebraba el juicio. Tras la celebración del juicio, fue condenado el 15 de octubre a cuatro años de prisión y el 14 de diciembre el Gobierno español suscribió un acuerdo con La Habana para que Carromero abandonara la cárcel y cumpliera su condena en España. En la actualidad Carromero está fuera de la cárcel, pero sometido a control de las autoridades carcelarias mediante un brazalete electrónico.

 

Solo pudo ver a su abogado “una vez el día del juicio” y hablar con él “60 segundos gracias al descuido de un coronel”. Alcanzó a preguntarle si en España sabían que no había sido un accidente. “Él le dijo que sí, pero que me mantuviera en la versión oficial y me aseguró que el Gobierno y mi partido estaban conmigo”.

 

Del trato que recibió dice que no sufrió torturas física, pero sí psicológicas, y los primeros tiempos en la cárcel de Bayamo “fueron deplorables y fue la “peor experiencia de su vida” según le declaró al Washington Post en marzo de este año. Fue entonces que le aplicaban inyecciones cuyo contenido ignoraba y que lo mantenían sedado y bajo esas condiciones filmaron un video que las autoridades hicieron públicas confirmando la versión oficial del “accidente”. Sólo salía de la celda una vez cada tres semanas, y hablar por teléfono con su madre una vez al mes.

 

En indudable que las declaraciones de Carromero ponen al gobierno español en un aprieto pues ya se había desembarazado del caso y los intereses de España en Cuba – que son muchos- habían quedado libres de sobresaltos. Sin embargo, las declaraciones de Carromero, han modificado el panorama. Washington no ha tardado en reaccionar. Ya la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidad, Samantha Power, pidió al canciller cubano la necesidad de una investigación creíble sobre la muerte de Payá. Y por su parte, el legislador cubano- americano Robert Menéndez (D-NJ), presidente del comité de Relaciones Exteriores del senado, apoyó las declaraciones de Power.

 

Por su lado, la Unión Europea actualmente en pleno diálogo con La Habana sobre un acuerdo bilateral de cooperación, ha declarado Michael Mann, portavoz de la Alta Representante de Política Exterior de UE, Catherine Ashton, que sí Ángel Carromero “tiene nuevas pruebas sobre la muerte de Payá y Cepero, debería acudir a los tribunales competentes.”

 

Y la familia de Payá anunció también que presentará querella ante la Audiencia Nacional, la máxima instancia judicial de España. Hecho que se justifica, pues Payá poseía también la nacionalidad española. Según Carlos Payá, hermano de Oswaldo, el testimonio de Ángel Carromero es importante porque es el testigo principal y es una víctima también. Pero hay más testimonios”. Para Carlos Payá, las pruebas periciales son incoherentes. “nosotros tenemos información de otras personas de que Oswaldo no murió en el acto, como afirma el gobierno cubano. También es incomprensible que personas que vieron el cadáver dicen que el cuerpo estaba intacto y la cabeza destrozada”.

 

Carlos Payá, quien es miembro del Consejo Coordinador del MCL,  considera que todo lo que dijo Carromero se ajusta a la verdad y espera que aquellos que también saben lo realmente sucedido, tanto dentro, como fuera de Cuba, den un paso al frente en pro de la verdad”. “la verdad tiene que salir no sólo por justicia, sino para que cese la impunidad”.

 

 

 

 

 
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