Unidad del tesoro

Ronald Evans

Ronald Evans

Ronald Evans Márquez
ronald.evans@bakermckenzie.com

 

Se agravaría la ya precaria capacidad contributiva de las empresas

 

Uno de los principios básicos de la Hacienda Pública Moderna es el principio de unidad del Tesoro. Bajo este principio, todos los ingresos públicos deben ser enterados en la Caja del Tesoro (que debe ser una sola) y todos los gastos deben estar previstos en el presupuesto, sin que se puedan afectar ingresos para cubrir gastos específicos (regla de la no afectación del ingreso).

 

Si bien se reconoce en el mundo moderno excepciones a este principio -derivado de la expansión de la actividad del Estado por las múltiples tareas que viene asumiendo- no debemos olvidar que la formulación del principio tiene una razón de ser fundamental: evitar en lo posible los presupuestos paralelos (que dificultan el control de gestión y su pertinencia), poner claridad y orden en las cuentas; apreciar la magnitud del presupuesto y el volumen de los gastos, y finalmente tener una mejor comprensión de la carga fiscal de los contribuyentes. Respecto a este último punto hemos visto cómo la presión tributaria en Venezuela está subestimada al no tomarse en cuenta esta infinidad de tributos creados por el mecanismo oblicuo e ineficiente de la figura de la contribución parafiscal. Si se contabilizan estos tributos, la presión tributaria en Venezuela -como señaló recientemente Consecomercio- está en el orden del 65 al 75% de los ingresos netos de las empresas en Venezuela.

 

De nuevo el Ejecutivo propone añadir una contribución especial más en el Proyecto de Ley de la Cultura que obligaría a las empresas con utilidades mayores a 20.000 unidades tributarias a pagar 1% de sus ganancias netas. Esto constituiría un agravamiento de la ya precaria capacidad contributiva de las empresas y una continuación del desorden en la configuración de la Hacienda Pública Nacional.

 

 

 
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