Ouija petrolera

Juan C. Sosa Azpúrua
@jcsosazpurua

 

 

¿Y el humo de Amuay?: comunicación con los muertos

 

Los incendios en las refinerías son el nuevo idioma de la industria petrolera local. Es un lenguaje que no se habla en el mundo del negocio de los hidrocarburos, que no se entiende y se rechaza de antemano. Si algo caracterizó a la Pdvsa de antaño fue su récord envidiable en seguridad operativa, donde los accidentes eran prácticamente nulos. Pero el idioma del fuego no computa los signos y sonidos que engloban a la industria del crudo en un solo tablero de juego, con reglas específicas que deben respetarse, un lenguaje común que implica el respeto a ciertas normas de conducta que son universales. El tener las reservas más cuantiosas no significa nada relevante si no se acompaña de una comunicación acertada en los ámbitos que hacen que un negocio petrolero camine y prospere.

 

Tener crudo bajo la tierra y las aguas no te convierte a priori en la mamá de Tarzán, ni siquiera en la mona Chita. Estos recursos deben salir a flote y para hacerlo se requiere del dominio del lenguaje que todas las empresas respetables dominan y emplean para relacionarse entre ellas y confiar en sus procedimientos. Fractura el corazón la voz silente de Venezuela, no tiene sonido en foros relevantes. Se vislumbran proyectos fabulosos. La tecnología multiplica las posibilidades, EEUU reduce su dependencia, Trinidad y Tobago captura inversiones respetables, Colombia es invitada a ser miembro del club de los países de la OCDE, e impulsa una apertura energética aplaudida por todos, México cambia sus paradigmas y le quita el tapón a sus limitaciones, y tantas otras naciones experimentando colosales cambios en sus mentalidades retrógradas, asumiendo los retos del desarrollo en un siglo donde el que no se monta en ese tren, queda fosilizado. ¿Y el humo de Amuay?: comunicación con los muertos.

 

 

 
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