El experimento de XI

 

Beatriz de Majo

Beatriz de Majo

Beatriz De Majo
bdemajo@gmail.com 

 

China va a experimentar una transformación poderosa como consecuencia del cambio de modelo de desarrollo económico que el actual gobierno ha abrazado. Su propósito es focalizar todos sus esfuerzos en encaminar al país a sostener una tasa de crecimiento del PIB no inferior a 7% en los años a venir.

 

Fronteras adentro, la migración de un modelo basado en inversiones a un modelo basado en el consumo de sus ciudadanos será traumática. Pero Xi Jinping está consciente de que para que el país mantenga la supremacía económica que otros supieron fraguarle en los últimos 30 años, su gobierno debe estar dispuesto a pagar el precio del perjuicio que se produzca sobre algunas actividades.

 

Otra cosa es el impacto que ello tendrá al exterior del país. Un estudio realizado recientemente por la firma consultora McKinsey adelanta cuatro predicciones sobre las consecuencias que la nueva brújula china comportará para otros actores en la escena global.

 

En primer lugar, el precio de los “commodities” caerá a muy bajos niveles —particularmente aluminio, cobre, y mineral de hierro— como resultado de una caída cercana al 50% de la demanda de estas materias dentro del nuevo modelo chino orientado al consumo. Los países que sean importadores de estos productos se verán, no obstante, beneficiados por el descenso en los precios.

 

En segundo término, la reducción del crecimiento del gasto chino en inversión de infraestructura —equipos de construcción, transporte y equipos pesados— no le ahorrará dificultades a las industrias dedicadas a proveer equipos, materiales y servicios a tal actividad económica.

 

El tercer efecto son los gananciales que ocurrirán para aquellos dedicados a producir bienes de consumo. Para ello sería necesario que la demanda de los hogares se expanda más que lo que crezca el Producto Interno del país. En función de las medidas que Beijing adopte para impulsar el consumo —bajas tasas, aumentos de salarios, caída del precio de los artículos importados— el entramado social puede terminar siendo diferente en su composición y ello determinará los sectores beneficiados.

 

La cuarta de las consecuencias es el posible fortalecimiento de las economías de países en desarrollo exportadores de bienes manufacturados. El descenso de la competitividad china en el escenario global es una buena noticia para ellos, a la vez que sus productos podrán competir en condiciones más favorecedoras, una vez que el coloso asiático haya perdido parte de su determinante presencia en los mercados del mundo.

 

En definitiva, el nuevo norte del modelo expansivo chino requerirá que sus gobernantes no pierdan foco en los instrumentos que se utilicen para producir los cambios y de que sostengan con firmeza el timón de lo social. Incluso así, el rebalanceo generará ajustes y desajustes, y hará pagar altos precios a propios y ajenos. Igualmente representará oportunidades insospechadas sobre todo para países de menor desarrollo.

 

¿Dónde está la gran apuesta y donde se genera el gran riesgo? El esfuerzo deberá generar una expansión que, de no alcanzar la meta aspiracional del 7%, no descienda, al menos, de un saludable 5%. Si tal cosa no ocurriera, el colapso chino será inconmensurable dentro de su territorio y el impacto mundial pudiera ser, igualmente, desastroso.

 

Tomado de @PRODAVINCI

 
Etiquetas ,

Artículos relacionados

Top