LA CORRUPCIÓN Y LA “PALOMA DE FIDEL”

Thays Peñalver

Thays Peñalver

Thays Peñalver
tpenalver@me.com
@thayspenalver

 

Corría el primer año de Fidel y de pronto en un gigantesco mitin en la Plaza de la Revolución, miles de cubanos vieron cómo una paloma blanca volaba sobre sus cabezas posándose sobre el hombro de Castro.

 

Aquello fue la hecatombe. Las viejitas lloraban porque el Espíritu Santo se había posado sobre el Líder y las jóvenes entraban en crisis de histeria. Nadie se percató de que las cámaras habían seguido el vuelo de la paloma y menos aún repararon en un entrenador o colombófilo que agazapado detrás de Fidel, había colocado una palomera y entrenando a una docenas de pichones durante meses.

 

El joven de aquel entonces, Fidel Castro y sus palomas amaestrada

El joven de aquel entonces, Fidel Castro y sus palomas amaestrada

No hay dictador tercermundista que no leyera el manual hecho por los soviéticos en los 50, pues Gaddafi si bien no usó palomas, lo hizo en vivo y directo con una granada de mano lanzada por uno de los presentes y como con la paloma de Fidel, nadie se percató que la cámara de televisión había seguido con precisión hollywoodense  el recorrido de la granada que nunca llegó a estallar, mientras el líder inmutable continuaba con su alocución (Padrón 2011), así creció en las mentes de millones, la reputación de “Elegido Inmortal”.

 

El manualito soviético también establece la necesidad del falso magnicidio y su vinculación mística o en no pocos casos al sex-appeal. En el caso de Fidel,  Gadafi y no pocos líderes africanos, los más publicitados intentos de magnicidio fueron los de hermosas mujeres que no pudieron llevarlo a cabo, porque sintieron un flechazo de pasión y enamoradas confesaron a los dictadores los planes asesinos. De esta forma el sex-appeal de los sátrapas fue suficiente para que sus asesinatos terminaran en apasionados idilios, más publicitados aún, con las jóvenes en cuestión y la promesa de que gozarían de grandes privilegios. Todo era un simple truco propagandístico dirigido a un pueblo profundamente ignorante.

 

Por eso, nos podemos imaginar que lo del “pajarito de Maduro” no fue otra cosa que un intento fallido de aplicarlo en Venezuela donde no se puede jugar con esas cosas, porque el venezolano no es cubano. Bastó la sola mención, para que hasta los chavistas en Twitter despedazaran el infortunado episodio,  y no me quiero imaginar que en lugar del pajarito hubieran utilizado a una paloma y hasta no es descartable que Nicolás se negara rotundamente a usar ese truco, porque si una paloma se le hubiera posado en su hombro… (Piense usted lo que habría ocurrido en las redes sociales).

Todavía más impensable aún que en nuestro “Jardín Florido”, parafraseando a Nelson Bocaranda,  se atrevieran a escenificar a la joven y romántica doncella homicida, porque Fidel sabrá mucho de veneno, pero nada de cuaimas venezolanas, así que seguramente esa página del manual fue arrancada en pedazos y obligada a comérsela al infortunado especialista cubano.

 

Bromas aparte, sin poder contar con la “Paloma de Fidel”, la moza casadera y por un asunto de lógico culillo, con la granada de Gadafi, si han logrado aplicar el magnicidio, la conspiración y la “lucha contra la corrupción”, que lejos de ser una estupidez, un show o un trapo rojo  como lo ve buena parte de la oposición, es el nuevo “Paredón de ejecuciones” de la revolución. Las conspiraciones y magnicidios inexistentes de Fidel, no fueron jamás “trapos rojos” sino fríos cálculos políticos que sirvieron para quitarse del medio al Movimiento 26 de Julio y también  a Huber Matos, Camilo Cienfuegos y a decenas de comandantes del “Ejército Rebelde”.

 

Los “magnicidios” y “conspiraciones” contra Gadafi sirvieron para llevar al “Consejo de los 12” apenas a 5 miembros genuflexos. La lucha contra la corrupción de Fidel acabó con el general Ochoa, el coronel La Guardia, otros generales y decenas de militares más que fueron fusilados o condenados a 30 años. Recientemente otra “Lucha contra la corrupción” acabó con el vicepresidente Carlos Lage,  Felipe Pérez Roque y el secretario privado de Fidel, junto a varios más, y ahora otros 12 altos funcionarios están siendo llevados al paredón.

 

Fidel simplemente cambió de “paredón” y tras cada “alboroto de magnicidio” y cada “alboroto de corrupción” descubierto, siempre hay varios “fusilados”. Dicho esto y aplicándolo a nuestra realidad,  el Gobierno sabe que la oposición no cuenta ni con el bedel de un liceo militar, pero si muchos votos y al acercarse peligrosa y electoralmente, los “planes de magnicidio” y la “lucha contra la corrupción” irán contra quienes puedan realmente hacerle sombra a Maduro o a quienes lógicamente ostenten el poder que debería tener Maduro. Es evidente que los “amarillos”, electoralmente victoriosos, sufrirán duramente de aquí a diciembre, igual que sus apoyos importantes, pero más aún los que vendrán a lo interno del chavismo.

 

Que se preparen pues los chavistas que preguntan por quién doblan las campanas, los Camilo Cienfuegos y los Hubert Matos que hoy aplauden el truco de la “Paloma de Fidel” contra la oposición, cuando deberían verse en el espejo de Baduel.

 

 

 

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