Sueño y pesadilla

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Carlos Lozano 
Carlos@carloslozano.com

 

Hace 50 años Martin Luther King conmovió a millones de estadounidenses con un discurso en el que planteaba su sueño de igualdad para todos, independientemente del color de su de piel. King murió posteriormente asesinado por un bárbaro, pero su sueño y su empeño perduraron, se internaron en la sociedad y en la dirigencia de ese país, y hoy el sueño se ha hecho realidad. 

 

Pero no fue sólo Martin Luther King y su sueño, no fueron sólo él y sus apasionados y apasionantes escritos y discursos. Miles de estadounidenses de piel negra, con su sangre y sus memorias de la remota África y de la brutal esclavitud, compartieron el sueño y el empeño. Salieron de sus casas, rompieron las injustas, antidemocráticas e inconstitucionales normas y prejuicios que restringían su libertad, se adueñaron sin armas, pero sin ceder un milímetro, de los lugares y los derechos que les correspondían.

 

335 martin_luther_king1King los orientó, los animó; King despertó a los blancos indolentes y los convirtió en activistas de la igualdad de derechos y deberes. Blancos y negros se unieron, y la sociedad de Estados Unidos dio un gigantesco salto adelante. 

 

De allí proviene el liderazgo, el respeto que se le tiene a  su figura, y el lugar que la historia le tiene reservado a Martin Luther King. Releer su historia, indagar sobre los pasos que dio, los riesgos que corrió, el coraje que demostró, sería un buen ejercicio para aquellos venezolanos que se sientan a esperar que el Gobierno les dé y mansamente aceptan que los haga esperar; materia importante de estudio para esos venezolanos que estando en desacuerdo con el Gobierno, siguen esperando que sean los dirigentes políticos, partidistas o no, los que los liberen de lo que no les gusta.

 

La obra y trascendencia de Martin Luther King no hubiera sido posible sin un pueblo que siguiera su ejemplo y lo siguiera. Martin Luther King murió asesinado por un imbécil, pero su bandera se mantuvo izada por los ciudadanos honestos. Igual que la bandera de Nelson Mandela en Suráfrica, igual que la de Ghandi en la India. 

 

Si los pueblos mismos no se levantan a sí mismos, y mantienen izadas con su coraje esas banderas, el sueño se convierte en pesadilla, como ha ocurrido en Cuba y en Zimbabue también.

 

 

 

 

 

 
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