Tierra arrasada

Rocio San MIguel

Rocio San MIguel

 

Rocío San Miguel
@rociosanmiguel
rociosm@cantv.net

 

Para abril del 2006 el gobierno nacional, a través del Estado Mayor del Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional en materia de Alta Política Militar, en expresiones de uno de sus miembros, el General de División Alberto Müller Rojas, indicó: “Venezuela combatirá la invasión con estrategia de tierra arrasada”, agregando (…) “en términos generales, la estrategia, en caso de que se materializase una acción de esa magnitud (una invasión), sería similar a la que tomó Napoleón cuando invadió a España o la que tuvo Adolf Hitler cuando invadió Rusia”…

 

Lamentables declaraciones, sin duda, que revelaban el alcance de la llamada para entonces “Nueva la Doctrina Operacional de la Fuerza Armada Nacional” impuesta. La cual desconoce los principios más elementales del derecho de la Guerra, previstos en los Convenios de Ginebra, de los cuales es parte la República Bolivariana de Venezuela desde la época de Marcos Pérez Jiménez, además de desconocer una veintena de tratados, aproximadamente, de derecho internacional humanitario suscritos a lo largo de más de un siglo de vida republicana.

 

¿A qué viene esto siete años después? Me temo que nos explica el estado actual de decadencia de la Nación, con la instrumentalización de una política en marcha, que sigue vigente desde entonces, ahora de la mano de este nuevo alto mando político militar que dirige el país desde diciembre de 2012, más militar que civil, por el número de los integrantes que lo conforman por cierto.

 

La cifra de venezolanos asesinados diariamente, los apagones a escala nacional, la escasez de productos básicos, las explosiones en las industrias básicas, el estado de las vías de comunicación, colapsadas y derruidas en arterias fundamentales de la capital, solo por mencionar algunos de los hechos que en la hora actual están sucediendo, hablan de una tierra arrasada.

 

Lo más grave es que la doctrina puesta en marcha por acción u omisión está generando un socavamiento de los elementos esenciales que conforman la seguridad y defensa nacional.

 

En esta hora menguada de Venezuela toca hacer un llamamiento al liderazgo al mando de este país, civiles y militares para que cese la destrucción. La invasión, como viene amenazándosenos, no ha llegado ni nunca llegará, sin embargo avanza indetenible una política de tierra arrasada de consecuencias irreversibles para las generaciones actuales y futuras del país.

 

 

 

 
Rocío San MiguelRocío San Miguel
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