Más que elecciones

Marcos Carrillo

Marcos Carrillo

Marcos Carrillo
mrcarrillop@gmail.com
@carrillomarcos

 

 

Es cierto, el camino electoral no debe ser abandonado por las fuerzas democráticas. A pesar de un CNE confesamente parcializado, es evidente que los resultados obtenidos por participar en comicios viciados han sido mejores que el desastre de las elecciones de diputados en los que la oposición no participó. Pero limitar a lo electoral la lucha contra un gobierno abiertamente opuesto al sistema democrático y el más corrupto de nuestra historia, es un error que le puede costar demasiado caro al país.

 

Los ciudadanos pueden caminar y mascar chicle a la vez. Por ello, la confrontación al totalitarismo más allá de las urnas y es deber ineludible del liderazgo. Cohesionar, potenciar y darle sentido político a la indignación y las protestas que a lo largo del país se realizan todas las semanas es una tarea tan importante como la victoria en los comicios de diciembre. Son muchos los ejemplos de cómo el gobierno ha dado marcha atrás cuando la sociedad civil unida a un liderazgo político activo y determinado lo ha confrontado. Es esta una verdad que muchas veces se olvida y que debe rescatarse si hay un verdadero deseo de volver a la democracia en el más corto plazo posible.

 

Sin embargo, un sector de la oposición se ha sometido al discurso del gobierno y ve las protestas legítimas como guarimbas y la exigencia del retorno urgente a la democracia como golpismo. Si esta visión se impone, el gobierno ilegítimo de Maduro se mantendrá en el poder hasta que lo sustituya otra banda chavista.

 

Mientras esos sectores de oposición piensan que la política se limita a ir zanqueando de elección en elección (ligando que finalmente la virgen nos acompañe y el CNE se apiade), el castro-chavismo trabaja día a día para seguir asfixiando la democracia mediante leyes, persecuciones, decisiones judiciales, amenazas, vejaciones y violencia explícita patrocinada desde el gobierno. Los agentes cubanos y sus amanuenses venezolanos no trabajan sólo para las elecciones, siembran el totalitarismo todos los días, lo que amerita respuestas contundentes en tiempo real.

 

La vía electoral tiene que estar inserta en un contexto de lucha por la democracia de más amplio espectro y de firmeza frente al abuso totalitario. De no actuar de esta manera, llegaremos a las elecciones del 2024 a ligar que esta vez las sucesoras de Tibisay Lucena nos concedan –como gracia, no por derecho propio– que finalmente ganamos los comicios, luego de la devastación total del país y de 27 años de haber sido sometidos por una pandilla cuya forma de vida fue la corrupción.

 

 

 
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