Sueños y pesadillas

Javier Espinosa
javierespinosa05@gmail.com

 

Nuevamente la ambigüedad de los resultados electorales se impondría

 

El único deseo del chavismo es mantenerse en el poder, ya sea a través de la Presidencia de la República, de la Asamblea, de las gobernaciones y alcaldías. Los poderes, los medios de comunicación amputados. Y un cierto coqueteo con la Iglesia.

Su maquinaria la engrasa para ganar guerras electorales sin necesidad de pelear. Con un barril de petróleo a más de cien dólares y la amenaza de un ataque a Siria que podría dispararlo.

 

A bajo costo

 

Su calamidad económica la usa para obtener dinero para sus campañas. Crean sistemas, con la finalidad de controlar la inflación y la carestía, que le permiten a empresas e individuales obtener dólares a bajo costo, mientras no hay insumos.

Crean, así, empresas de maletín con testaferros que desvían ese dinero para la próxima campaña que se avecina el ocho de diciembre del corriente.

¿Será por eso que no baja el dólar?

Crean candidatos que son estrellas de la farándula que brillan en el inconsciente popular.

Las alcaldías, organismos políticos que tienen más contacto con el pueblo, con las gobernaciones y permiten que un mandatario sea alabado o aborrecido, nunca dejan de ser codiciadas por el gobierno y la oposición.

Los encuestadores, ya sean o no pagados por el gobierno, vaticinan el triunfo oficialista en el interior del país. Por la sencilla razón de que las alcaldías son sus feudos y es más fácil controlarlas.

 

¿Por sentado?

 

La oposición da por sentado su triunfo en las ciudades. Los resultados favorecerían al gobierno por número de alcaldías y a la oposición por cantidad de votos. Nuevamente la ambigüedad de los resultados electorales se impondría.

Y a pesar de esto, el chavismo lograría el poder. Pareciera que no hay manera de librarse de esta pesadilla que a la otra mitad del país le parece un sueño.

 

 

 

 
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