Vivir sin la mentira

Juan Miguel Matheus

Juan Miguel Matheus

Juan Miguel Matheus
@JuanMMatheus
jmmfuma@gmail.com

 

En 1973, poco antes de ser arrestado y enviado al exilio por parte del aparato de represión soviético, Alexander Solzhenitsin escribió un ensayo titulado “Vivir sin la mentira”. En él plasmó ideas que radiografían descarnadamente la iniquidad de los sistemas totalitarios y, por lo tanto, deben ser acogidas entre quienes luchamos por derrotar al régimen encabezado por Nicolás Maduro. Tales ideas se podrían resumir en la siguiente premisa: los regímenes totalitarios viven de la mentira y solo se los derrota con la liberación de la mentira, es decir, con el esplendor de la verdad. Y la salida más simple y más accesible a la liberación de la mentira, afirma Solzhenitsin, consiste “en ninguna colaboración personal con la mentira, (…) porque cuando los hombres renuncian a mentir, la mentira sencillamente muere”.

 

Hace pocos días el régimen anunció la transmisión del “noticiero de la verdad”. Nada más cínico y venenoso. Los venezolanos sabemos que se tratará de un espacio de monopolio mediático para tergiversar la verdad de lo que ocurre en el país y mentir sistemáticamente al respecto. Por eso, hay que comenzar a llamar a este supuesto noticiero por el que debería ser su auténtico nombre: el “noticiero de la mentira”. Pero es muy importante que esta perversa iniciativa sea comprendida en toda su motivación maquiavélica. Lo que se pretende es emplear la estructura del SIBCI (Sistema Bolivariano de Comunicación e Información) para, aunándola a los abundantísimos medios de comunicación que están autocensurados o juegan a la seudo “neutralidad” de las empresas meramente “informativas” (y no de “opinión”), profundizar la hegemonía comunicacional y totalitaria de la revolución. El régimen procura, por tanto, hacer que los venezolanos vivamos permanentemente en la miseria que representan la mentira y la propaganda marxista, y todo al peor estilo del “Ministerio de la Verdad” que es descrito en la novela 1984 de George Orwell.

 

Frente a esta situación aparece el referente moral y de resistencia que propone Solzhenitsyn: es necesario vivir sin la mentira, no consentir la mentira. Maduro y sus secuaces cubanos quieren enajenarnos de la realidad fabulando una Venezuela paralela y creando globos de mentiras. Vivir sin la mentira significa, entonces, escapar de esas realidades paralelas y pinchar tales globos. Cada día habrá que desnudar las mentiras espetadas por el “noticiero de la verdad”. Para ello es necesario que la sociedad democrática, con el liderazgo político a la cabeza, utilice tenazmente los medios de comunicación que aún permanecen libres, y que se creen las condiciones del boca a boca, de la organización audaz, para sortear el cerco comunicacional y de mentiras que, entre otros elementos, mantiene a Nicolás Maduro ejerciendo ilegítimamente el poder. No hay mal que por bien no venga. El desenfreno de dominación del régimen nos llevará a idear las opciones de lucha para demoler la hegemonía comunicacional, derrotar el lacerante efecto de la propaganda y, no lo dudemos, para vivir sin la mentira.

 

 

 

 
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