¡Pobre Plaza de Toros!

Peter Albers

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peterkalbers@yahoo.com
@peterkalbers

 

Se me hace difícil y penoso escribir sobre algo a lo cual me siento ligado desde hace más de cuarenta años. En 1966, el Concejo Municipal de Valencia decidió acometer la construcción de una gran plaza de toros, que supliera la falta de la “Arenas de Valencia”, incendiada por intereses políticos años antes.

 

Aquel Concejo Municipal, que asumió grandes retos como, entre otros, la creación de la Zona Industrial, asumió también el de construir esa plaza de toros. No era una idea descabellada. Tenía sentido, dado el entusiasmo despertado por el auge que venían tomando ferias como la de San Cristóbal, y por el éxito que venían teniendo nuestras propias ferias, como la “del Maíz” y las agropecuarias que con mucho éxito auspiciaba (y lo sigue haciendo) la Asociación de Ganaderos de Carabobo..

 

plaza de torosHoy, convertida en un hito de la ciudad, la Plaza de Toros parece haberse ido convirtiendo en un elefante blanco, luego del rescate realizado por el alcalde Cabrera. Y digo rescate porque antes de él ya nuestra plaza de toros venía sufriendo las consecuencias de la desidia y el abandono, acompañada en su decaimiento por el del Parque Recreacional Sur, donde está enclavada, construido este último por la administración de Rafael Caldera en 1971, con ocasión del Sesquicentenario de la Batalla de Carabobo.

 

Fue Cabrera quien revivió las Ferias, y llevó pueblo al Parque Recreacional Sur. Nuestras ferias eran visitadas hasta por aficionados de países vecinos, quienes alababan su organización y quedaban gratamente impresionados por la convivencia entre gentes de todas las clases sociales, quienes compartían los espectáculos que allí se presentaban y la variedad de atracciones que se ofrecía.

 

En verdad, el alcalde Parra ha hecho esfuerzos, no del todo reconocidos, por continuar con lo que ya era un suceso que trascendía nuestras fronteras, a pesar de obstáculos como la errada política gubernamental, que llevó a la merma de la actividad industrial y comercial en la ciudad, e importantes empresas colaboradoras le retiraron su apoyo al evento, agobiadas por el deterioro en su desempeño económico. Muchas quebraron, o cerraron y se marcharon a países donde se ofrecieran mejores garantías de estabilidad y las trabas y acosadores controles no acogotaran su desempeño. Y nuestras Ferias se convirtieron en un remedo de lo que antes eran.

 

Y hoy, una exhausta alcaldía (que hace cuatro años tenía 800 empleados y hoy 3.000) que ve mermados además sus ingresos por esa fuga o quiebra de empresas industriales y comerciales que otrora cancelaban importantes sumas por impuestos a sus actividades, se ve imposibilitada para mantener adecuadamente la Plaza de Toros. Se ha contratado a una empresa para que realice un diagnóstico de su estructura, visto el desplome de un sector que contenía espacios sanitarios, pero la reconstrucción de ese sector, y el total rescate de la edificación, es una inversión elevada para los menguados recursos del municipio, y se ha comentado (sin conocerse el origen de los rumores) que se estudia su traspaso a la gobernación estadal, lo cual tampoco garantiza su total recuperación y, según entendidos en la materia, tiene visos de ilegalidad.

 

¿Continuará su deterioro? Del voto de los valencianos por candidatos a concejales que quieran a Valencia y les duela su futuro, depende que así no sea.

 

 

 

 
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