El salto de calidad del Atlético

Diego Simeone

Diego Simeone

M. Á. BARROSO / MADRID

 

El equipo de Simeone ya no es solo un equipo aguerrido. En su segundo asalto consecutivo al Bernabéu dejó destellos que recuerdan a aquel inolvidable grupo que consiguió el doblete en 1996

 

En cuanto a ríos de tinta, el perdedor del derbi se llevó la victoria. Pero cinco puntos más arriba en la tabla de clasificación se encuentra un equipo que ha dejado de ser una tropa de esforzados pretorianos para convertirse en algo más. Su puesta en escena en el Bernabéu no fue como la de la final de la Copa del Rey, aunque en ambos casos la balanza se inclinara a su favor. Esta vez hubo destellos de gran fútbol apoyados en el esfuerzo y la solidaridad. El Atlético del curso 2013-2014 no conoce la derrota ante Real Madrid y Barcelona, esos que en los últimos años le ganaban, casi en un acto funcionarial, todos los debates. En los tres cursos anteriores, los rojiblancos habían perdido todos sus duelos ante esos rivales, muchas veces por goleada.

 

El colíder del torneo ha demostrado su capacidad para discutir la superioridad de los dos grandes con intensidad, una extraordinaria fortaleza defensiva, un manejo del balón basado en el sentido común, la búsqueda de la mejor solución, contragolpes mortíferos, jugadas a balón parado que recuerdan al Atlético del doblete y una sociedad Koke-Diego Costa que suma cada vez más réditos. Siguiendo al pie de la letra el mantra de «partido a partido», los rojiblancos se sientes cómodos en su papel de equipo antisistema alejado del favoritismo.

 

Apenas queda rastro de aquel grupo deprimido que el Albacete eliminó de la Copa del Rey en diciembre de 2011, derrota que supuso la salida de Manzano del banquillo. Desde la llegada de Simeone, las buenas noticias amarran junto al Calderón. Se han logrado dos títulos continentales (Liga Europa y Supercopa de 2012) y una Copa del Rey, y se ha regresado a la Champions por la puerta grande. En el arranque de la Liga ha batido su récord histórico (lleva 7 victorias en 7 partidos), pero no se permite la euforia. La filosofía está clara: «Podemos jugar mejor, ganar o perder, pero hay una idea que no se negocia, que es el trabajo y que nadie es más importante que el equipo», dijo Simeone tras el derbi.

 

Está por ver si el físico de esa alineación que se recita de memoria (con apenas retoques) y el fondo de armario le van a dar para mantener el pulso en todas las competiciones a un ritmo tan endiablado. «No sabemos jugar de otra manera», añade su técnico. Si durará la inspiración de Diego Costa, Koke, Arda… si habrá algún día noticias de Villa. Pero parece evidente que el Atlético morirá sin traicionar su ideario.

 

ABC.deportes

 
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